La afrenta a la reunificación pacífica entre China y Taiwán

Por: Eduardo Tzili-Apango

La visita de Pelosi a Taiwán dio inicio a lo que ya se considera como la Cuarta crisis en el estrecho de Taiwán, en la que las tensiones sino-estadounidenses han encontrado eco en la difícil y compleja relación entre Beijing y Taipéi. Cabe recordar que casi al momento de la visita se anunciaron los ejercicios militares que el Ejército Popular de Liberación de la República Popular China llevó a cabo en agosto. Esto en parte obedece a la respuesta china dada a raíz de la visita, y en parte también podría deberse a los preparativos para el XX congreso del Partido Comunista de China, programado para el 16 de octubre. De manera más reciente, el ministro taiwanés de defensa, Chiu Kuo-cheng, advirtió que China ha destruido el acuerdo tácito que había en ambos lados del estrecho debido a que los movimientos militares chinos han cruzado una “línea media” –un espacio no reconocido por Beijing, aunque que sí ha respetado, a 40 kilómetros de aguas taiwanesas. Las tensiones parecen exacerbarse cada vez más.

Pero, ¿por qué Taiwán es tan importante para China? Precisamente algo que se debatió en el seminario web denominado “China: Geopolítica y aspectos estratégicos en Asia Oriental contemporánea”, organizado por Espacio Global el pasado 20 de mayo de 2022, es que la República Popular China busca consolidar el concepto de la “Gran China”, el cual integra a los territorios históricamente vinculados a las dinastías chinas, como Hong Kong, Macao, Taiwán, e incluso Mongolia.

De esta forma, y como se puede leer en la obra La gobernanza y administración de China en su tomo III de Xi Jinping (publicada en 2020), la “plena reunificación de China es esencial para lograr el rejuvenecimiento nacional”, refiriéndose con este último concepto a la adaptación china a los nuevos tiempos, pero manteniendo su esencia nacional intacta. En cuanto al estrecho de Taiwán, la reunificación de China parte de respetar el principio geopolítico de “una sola China”, y de promover el desarrollo pacífico de los vínculos. Para Xi Jinping, la sola idea de la “independencia de Taiwán” va en contra de la tendencia de la historia, mientras que la reunificación china es el reflejo de la tendencia histórica hacia una senda “correcta”.

Lo anterior es sintomático de la configuración de un particular imaginario geopolítico entre académicos y tomadores de decisiones en China, lo cual buscan popularizar entre la sociedad vía medios de comunicación masiva. Para Beijing, el Estado chino se encuentra incompleto, producto del “siglo de la humillación” (entre 1839 con el inicio de la Primera guerra del opio, hasta la fundación de la República Popular en 1949), en el que las grandes potencias “arrancaron” pedazos de territorio cultural, histórica y geopolíticamente significativo para China. Es por esto que una de las primeras tareas que el gobierno del Partido Comunista Chino realizó, a la postre de la fundación de la “nueva China” fue el aseguramiento del control de sus fronteras, vía la resolución de varios problemas limítrofes, además del posicionamiento de fuerzas militares en territorios como Xinjiang (1949) o Tíbet (1951).

El caso de Mongolia es particular por el acercamiento de los agentes sociales mongoles, primero, a la Rusia zarista, y después a la Unión Soviética. Probablemente con una renuente aceptación implicada en el compromiso ideológico del “alineamiento a un solo lado”, la República Popular China aceptó un Estado mongol independiente, el cual fungió como “Estado-tapón” de la Unión Soviética, ello a pesar de las protestas de la China nacionalista en Taiwán.

Pero, para el caso de la isla de Taiwán, y en parte por la decisión estratégica de Beijing de participar en la guerra de Corea (1950-1953) para evitar tener Estados del bloque capitalista en sus fronteras, el espacio suroriental chino quedó abierto a la agresión. En otras palabras, la inclusión de Taiwán a la política de contención al comunismo, en la época de la Guerra Fría, dificultó sobremanera el control directo de Beijing de este territorio, lo que supone una debilidad geopolítica. Los históricos ejercicios militares de 1954 y 1958 –que se tradujeron en las primeras dos crisis en el estrecho– tuvieron el objetivo de evaluar hasta qué punto sería posible reintegrar a la isla por la fuerza.

Cuando se dio la (re)incorporación de Hong Kong y Macao al territorio de la República Popular China, Taiwán pasó a ser el último gran espacio ausente de control para considerar a China como un Estado “completo”, o un país con una soberanía “completa”. Por lo anterior, el principio de “una sola China” es geopolítico en la medida en que no solo atañe a una aspiración de consolidar la “Gran China”, sino porque involucra también la necesidad de controlar el ultimo espacio susceptible de ser fuente de agresión al país asiático, como ha pasado en la historia. En consecuencia, la reunificación pacífica de China es parte integral del proceso de rejuvenecimiento nacional, por lo que es previsible la continuación de la política que busca evitar la independencia de Taiwán.

Eduardo Tzili-Apango

Eduardo Tzili-Apango

Profesor-investigador de tiempo completo en el Departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco, en el que ha impartido cursos sobre historia mundial, historia de México, metodología de investigación y China contemporánea, a nivel de licenciatura y posgrado. Integrante del Grupo de Estudios Sobre Eurasia (GESE). Licenciado en Relaciones Internacionales por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Maestro en Estudios de Asia y África con especialidad en China por El Colegio de México. Candidato a Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con especialidad en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México. En su haber cuentan poco más de 50 artículos, capítulos de libro, libros y reseñas sobre sus temas de interés profesional, como son el estudio de los bienes públicos globales las relaciones internacionales de China, el sistema político chino, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, geopolítica, relaciones China-América Latina y dinámicas en el este de Asia.
Contacto: etzili@correo.xoc.uam.mx.

La gira de Joseph Biden en Asia Oriental: En busca de la hegemonía perdida.

Introducción.

Una definición típica del concepto de hegemonía es entender la supremacía que un estado ejerce sobre otro (Oxford, 2022). Esta idea, expuesta en el rol que han desempeñado los EUA entre 2012 y 2022 se puede concebir como la supremacía de dicha potencia sobre las regiones del mundo, la cual tiene diferentes interpretaciones. En los últimos tres gobiernos (Barack Obama: 2012-2016, Donald Trump: 2017-2020 y ahora Joseph Biden: 2021-hoy) parece ser que la hegemonía global de los EUA ha pasado por altibajos y hoy se encuentra en un declive (Morales, 2017).

Los EUA han participado en acciones y políticas que los han llevado a mantener su fuerte influencia en diversas regiones del mundo, entre ellas Asia oriental. Durante la época de la Guerra Fría fue importante mantener su presencia en esa zona, tanto por su valor estratégico, como también para reiterar constantemente sus intenciones de limitar la proyección de la URSS y eventualmente de la República Popular China.

Conflictos como los de la península coreana y la guerra de Vietnam llevaron a la potencia norteamericana a mantener un rol activo en la región, principalmente a través de su estrategia diplomática, política, militar y económica. Como consecuencia de ello, los EUA crearon una estructura de seguridad y soporte para sus aliados que funcionó favorablemente a lo largo de los años. Gracias a ello, así como a las distintas dinámicas que se experimentaron en la región, Asia oriental fue transitando poco a poco hacia una estabilidad y transformación de su economía.

Tiempo después, cuando se derrumbó la Unión Soviética, el vacío de poder que dejó Moscú en este escenario llevó a una situación de incertidumbre y a que Washington definiera la continuidad de su estrategia en la zona, particularmente en su cercanía con Japón y Corea del sur. En la Posguerra Fría, las intenciones de los EUA relacionadas con mantener y acrecentar su presencia en esa área fueron ratificadas a través de la cooperación y contribuciones en la distensión de diferentes aspectos críticos, como la rivalidad entre Pyong Yang-Seúl y Tokio. Al tiempo, la emergencia de una potencia en el oriente lejano denota que la hegemonía de los EUA le conduce a una rivalidad con China, no sólo en el ámbito regional, sino global (De la Balze, 2019).

Al paso de los años y de frente a las transformaciones experimentadas en Asia oriental en los ámbitos de la política y economía regionales, las cosas han cambiado significativamente. En el momento actual actores como Rusia y China han modificado sus capacidades y poder, por ende, la reafirmación de ambas potencias en esta parte del mundo representa un nuevo reto para Washington, especialmente en el contexto de su posición hegemónica global. A partir de ello, destaca la forma en que lleva sus relaciones con Japón, Corea del sur, y eventualmente en las declaraciones que se hacen de parte del gobierno estadounidense en cercanía con Taiwán.

El contexto contemporáneo.

Trayendo estas dinámicas hacia los años recientes, durante el último mandato de Barack Obama (2012-2016), los EUA asumieron no tener un rol tan protagónico en Asia oriental como lo hicieron algunos de sus antecesores. Por el contrario, se privilegiaron decisiones y acciones de corto alcance en la región para evitar cualquier confrontación, en especial, con China (Murakami, 2018). Aunado a lo anterior, durante la época en la que Donald Trump fue presidente de los Estados Unidos, su gobierno tomó la decisión de aislarse y dejar de participar activamente en aquella región. Esto propició un notorio alejamiento de sus socios estratégicos pero la determinación de una agenda muy selectiva en el área: contención de China y neutralización de Corea del norte.  

Derivado de lo anterior se definieron dos tendencias. En la primera, la participación que en su momento le permitió mostrar interés de los EUA en el área, fue cuando visitó a Kim Jong Un durante 2018. En esos momentos, y como una posible muestra de apertura, el líder norcoreano decretó una moratoria con relación a las pruebas con artefactos nucleares y también con misiles intercontinentales. Kim Jong Un consideró que así podría contribuir en las pláticas con su contraparte estadounidense.

Sin embargo, el acontecimiento no pasó de ser una reunión con buenos propósitos. Las fotografías y sonrisas de esos momentos quedaron como testimonio de dichas posibilidades. Por ende, en estos eventos en los que se pretendía disuadir al líder norcoreano en temas de armas nucleares Trump no concretó sus expectativas y regresó con las manos vacías. Como resultado de ello, Corea del norte reanudó sus actividades y desde entonces ha incrementado su arsenal (Lee, 2022).

Con China, inmerso en una prolongada guerra comercial y tecnológica, el gobierno de Trump trató de acorralar cuentas veces pudo al gobierno de Beijing. No obstante, los estrategas de la potencia asiática lograron sentarse en la mesa de negociaciones con los representantes estadounidenses. A pesar de treguas en el ámbito comercial, las tensiones no cesaron. Vino el problema de la pandemia de la covid 19 y la administración Trump persistió en su postura retadora e incluso acusatoria hacia el país oriental, señalándole como el causante y responsable de esta circunstancia.   

Así persistieron las cosas hasta la llegada de Joseph Biden a la presidencia de los Estados Unidos. El balance de los nuevos estrategas norteamericanos al llegar a la Casa Blanca llevó a un diagnóstico. Este fue así: Hubo un desinterés abierto para efectuar cooperación con los países de la región, e incluso, enemistarse o distanciarse de éstos. En suma, la presencia global de los EUA derivó en una pérdida de influencia, por lo tanto, de su hegemonía, a la par del crecimiento de poder de países como China y en su momento, Rusia.

La gira y el nuevo despliegue.

En 2022, las cosas parecen cambiar de rumbo. Convencido por sus asesores acerca de dar un giro radical en la dirección en la que estaban las cosas, asumió llevar adelante durante el mes de mayo una gira por países de Asia oriental.

La estrategia que busca darle nueva forma a la presencia hegemónica de los EUA en el Indopacífico y Asia oriental incluye a los aliados estratégicos de Washington, es decir Seúl y Tokio. Esta vez se incluyó a la India para ampliar la expectativa (DW, 2022).

Por consiguiente, en su primera gira por Asia oriental realizada entre el 20 y 23 de mayo el Presidente Biden envió señales muy claras hacia Rusia, China y de paso, Corea del norte, lo cual se resume en una nueva modalidad de contención, es decir, mayor apoyo estratégico y militar a sus aliados, nuevos proyectos económicos, así como participación en asuntos de posible resonancia en la política regional (Taiwán).  

En detalle, durante su estancia en Corea del Sur, el encuentro entre Joe Biden y el Presidente Yoon Suk-yeol, el mandatario estadounidense dio sus mensajes en el sentido de lograr una mayor cohesión en asuntos estratégicos y de seguridad. Además de tener la firme voluntad de acrecentar la relación con Seúl, se dio la oportunidad para hacer alusiones sobre Corea del norte, especialmente con la finalidad de invitarle a negociar para atender asuntos de no proliferación nuclear, y de apoyarle en temas de carácter sanitario, en este caso, frente a la covid 19.

En este tema, Biden dejó la puerta abierta, pues para Pyon Yang esta podría ser una oportunidad para enfrentar los problemas de pandemia…en caso de que Kim Jon Un diera señales de aceptación, (lo cual es prácticamente imposible).

Otras declaraciones constataron la intención de Washington para neutralizar a Corea del norte, ya que el presidente Biden mencionó que si Corea del norte llegara a agredir a sus vecinos, habría una respuesta rápida hacia Pyong Yang. Cabe mencionar que, precisamente en este sentido, y por el valor estratégico de la península coreana, los EUA mantienen a poco más de 28 mil soldados en instalaciones militares de Corea del sur.

En resumen, se persiste en mantener a Corea del norte vigilada constantemente por tratarse de un factor que en cualquier momento podría desestabilizar a la región y afectar de diferentes maneras a los principales aliados de los Estados Unidos.  

Por otra parte, y en Japón, reunido con el Primer Ministro Fumio Kishida, el Presidente Biden resaltó los vínculos entre Washington y Tokio no sólo para fortalecer los lazos bilaterales en este momento, sino también para establecer una propuesta de un mayor activismo en términos políticos y económicos en la región del Indopacífico.

Desde los tiempos en que se estableció el Tratado de Washington (1952), los Estados Unidos y Japón han mantenido relaciones de cooperación, comercio, inversiones e intereses mutuos de seguridad en Asia Pacífico. Dicho instrumento fue firmado con el propósito de apuntalar la seguridad y cooperación entre ambas partes, lo cual representa una garantía política y diplomática para respaldar a Tokio en esos ámbitos. En correspondencia con ello, han llevado a cabo, entre otras actividades, maniobras navales conjuntas y la instauración de un sistema de defensa de misiles.  

La visita a este país también ha servido para mostrar músculo. Cabe agregar que los Estados Unidos mantienen a unos 50 000 efectivos (Northeast Maglev, 2019) en diferentes bases militares que se ubican en territorio japonés. Asimismo, es importante tomar en cuenta que en este está la sede de la VII Flota en el puerto de Yokosuka (La Razón, 2021).

Aunado a lo anterior, el Presidente Biden comentó sobre el lanzamiento de la llamada Alianza Indopacífica. Se trata de una iniciativa de carácter económico en donde se invita a participar a trece países de la zona, entre ellos a la India y marcando con ello una notoria exclusión de China.

Esta propuesta, también denominada Marco Económico del Indopacífico buscaría impulsar la competitividad económica de los países participantes.  Las áreas de trabajo y operación de dicha propuesta estarían enfocadas hacia el desarrollo de la economía digital, las cadenas de suministro, las energías verdes y la lucha contra la corrupción (La Razón, 2021). El asunto, a todas luces, refleja una intención de limitar el crecimiento de la influencia y poderío económico del gigante asiático en esa región del mundo.

Asimismo, en un discurso ambiguo, el presidente Biden y sus portavoces se dirigieron al país asiático de una manera más directa. Sacaron a relucir el tema de Taiwán, en donde se ratificó el hecho de que, si Beijing mostrara alguna posibilidad de agresión hacia la isla, el apoyo de Washington a Taipei estaría disponible de inmediato.

Independientemente de que los EUA exponen oficial y abiertamente el hecho de reconocer a “una sola China”, este tema resulta incómodo para Beijing.

La despedida.

Antes de finalizar esta gira, la actividad no concluyó sin las respectivas reacciones de Beijing y Pyong Yang. Se entiende que el choque de posiciones es fuerte cuando se trata de que una de las partes pretende imponer, fortalecer, afianzar y prolongar su hegemonía en una región. En su caso, el gobierno de Xi Jinping respondió categóricamente a las retadoras declaraciones y mensajes de Biden. La confrontación entre ambas potencias continuará a lo largo del tiempo y en especial cuando los asuntos geopolíticos afecten a una de las partes. De entrada, China no acepta ningún asunto que tenga que ver con Taiwán. En añadidura la respuesta de Beijing fue contundente y firme ante las pretensiones de Washington en la zona. En este caso ¿hasta donde llegarían ambas partes en caso de que haya un foco de confrontación? Proyectos económicos, territorios y otros aspectos de la política mundial serán decisivos en el futuro.

Por lo que respecta a Corea del norte, Kim Jong Un no dejó escapar la oportunidad para reiterar sus constantes acciones hacia Washington y sus aliados regionales. Los estrategas de Biden consideraron en todo momento que Pyong Yang detonaría algún artefacto o realizaría el disparo de algún cohete, como una forma de reaccionar hacia la visita. En medio de especulaciones en la península coreana, el gobierno de Pyong Yang decidió efectuar el disparo de algunos misiles balísticos. Y siempre con un sentido triunfal, se alegó sobre las capacidades y alcances de las armas. Esto fue un aviso para los EUA de que no habrá cambio alguno en la política de desarrollo de cohetes y que es necesario mostrar a los visitantes su persistencia en no negociar sobre este tema, al menos en el corto plazo ¿habrá distensión en el futuro? Dependerá de como manejen las opciones los estrategas de ambas partes.

Conclusiones.

Esta gira verifica que los EUA, después de la era Trump y lo que ha significado alejarse de aliados estratégicos arroja como resultado una pérdida de oportunidades en regiones clave para desarrollar actividades y proyectos clave para una gran potencia. Está claro que los EUA desean fortalecer su presencia en Asia oriental a través de diferentes medios. Sin embargo, parece ser que la administración Biden no se encuentra del todo en su mejor momento.

Quizás más allá de esta gira, Washington requerirá de mayor velocidad para concretar los acuerdos alcanzados con Seúl y Tokio y darlos a conocer mundialmente.

Esto podría ser el detonante de una demostración de capacidades en las intenciones de recuperar la hegemonía perdida. La reflexión de salida es los EUA no son la misma potencia de los años 2000 o 2010. En la época actual, es indiscutible el ascenso de una China poderosa y muy en especial en esa región del mundo. Washington, deberá verdaderamente hacer grandes esfuerzos si desea consolidar sus expectativas.

Dr. Juan Roberto Reyes Solís. Analista sobre Temas Globales.

Fuentes de consulta:

De la Balze, Felipe A.M. La lucha por la hegemonía mundial (Estados Unidos, China y Argentina). Estud. int. (Santiago, en línea) vol.51 no.194 Santiago dic. 2019. Extraído el 25 de mayo de 2022 de http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2019.55738

Diccionario Oxford. Definición de hegemonía. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://www.google.com/search?q=hegemonia+definicion&rlz=1C1GCEU_esMX996MX996&oq=hegemonia&aqs=chrome.3.69i57j0i131i433i512j0i512l8.4183j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8

DW. (25 de mayo de 2022). EE UU, Japón y otros países crean el Marco Económico del Indopacífico. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://www.dw.com/es/eeuu-jap%C3%B3n-y-otros-11-pa%C3%ADses-crean-el-marco-econ%C3%B3mico-del-indopac%C3%ADfico/a-61899655

Fernández, Antonio. Cuántas soldados y bases militares de EUA hay en el mundo. (La Razón, Internacional. América. 1, 12, 2021). Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://www.larazon.es/internacional/20211201/zsprjtf6gbcpzajeqwnqqwpkqy.html

Lee, Heong-Ho. Bloomberg (24 de mayo de 2022). Corea del norte dispara misiles balísticos mientras Biden concluye su gira por Asia. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://www.bloomberglinea.com/2022/05/25/corea-del-norte-dispara-misiles-balisticos-mientras-biden-concluye-su-gira-por-asia/

Morales Ruvalcaba, Daniel (30 de marzo de 2017). El Fin del ciclo hegemónico de los Estados Unidos. Foreign Affairs Latinoamérica. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://revistafal.com/el-fin-del-ciclo-hegemonico-de-estados-unidos/#:~:text=Entre%201914%20y%201944%2C%20Estados,de%20la%20nueva%20gobernanza%20internacional.

Murakami, Yusuke. La política exterior de Estados Unidos en Asia a la deriva. De Brack Obama a Donald Trump.  Agenda Internacional. Año XXV N° 36, 2018, pp. 7-23. ISSN 1027-6750. Extraído el 24 de mayo de 2022 de file:///C:/Users/JuanRoberto.Reyes/Downloads/Dialnet-LaPoliticaExteriorDeEstadosUnidosEnAsiaALaDeriva-6586748.pdf

Northeast Maglev. A friendship among nations: U.S. Japan relations. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://northeastmaglev.com/2019/07/09/una-amistad-entre-naciones-relaciones-con-japon-y-ee-uu/?lang=es

La IX Cumbre…¿de las Américas?

Dr. Juan Roberto Reyes Solís (*)

El gobierno de los Estados Unidos de América está preparando la organización de la IX Cumbre de las Américas a efectuarse en Los Ángeles, California. Dicho encuentro, que tiene como lema “Construyendo un futuro resiliente, sostenible y equitativo,” se realizará del 6 al 10 de junio próximos, y propone atender diferentes temas prioritarios para los países americanos. La reunión se efectuará ante la necesidad de retomar el diálogo entre las naciones del hemisferio para integrar una agenda de trabajo hacia los años venideros en torno a problemáticas como la apremiante mejora de la economía regional, los probables escenarios postpandemia y sus diferentes dinámicas, así como asuntos relacionados con la migración, el desarrollo socioeconómico, la inseguridad, entre algunos de los más representativos. Sin duda, podrían ser el soporte de una plataforma de cooperación conjunta entre todos los estados del hemisferio.

A pesar de ello, y a unas semanas de su realización, la reunión apunta a ser un espacio de desencuentros. Esto se debe al ambiente que se está creando entre los diferentes gobiernos de la región, en especial por la posible exclusión en dicha Cumbre de países como Venezuela, Cuba y Nicaragua. Aunque esto aún no está plenamente confirmado, el pasado 2 de mayo, el anuncio realizado por el Subsecretario de Estado Brian Nichols de los Estados Unidos, acerca de que estos países no recibirán invitaciones para participar en este evento (NTN24, 2022), ha detonado una discusión y polémica por parte de algunos jefes de estado, como lo ha sido en el caso de México, a quienes secundan Bolivia, Argentina y Honduras. En este caso, el planteamiento realizado es que, si no se invita a todos los países americanos, entonces la cumbre estará incompleta, por ende, perderá su razón de ser.

De ser así (y para quienes asistan) el foro podría ser en un encuentro de posiciones de contraste. Además de considerarse un momento en el que el gobierno de Joe Biden decide acercarse a los países americanos para tratar asuntos de interés general, es también una ocasión ad hoc para asumir que se trata del relanzamiento del liderazgo estadounidense en el continente. Este asunto podría concretarse, después de años de abandono, enfriamiento y distanciamiento, particularmente por las directrices encabezadas años atrás por la administración Trump, quien centró sus prioridades en el aislacionismo y confrontación abierta con diferentes gobiernos de la zona.  

En camino hacia la Cumbre, ya se advierte que habrá dos grandes bloques. Por un lado, estarían gobiernos que se acercarían a Washington, en especial porque este es un momentum en donde el liderazgo de la potencia norteamericana podría ser fundamental a través de la ayuda económica y respaldo político si así fuese necesario. Por otra parte, la reunión también sería un espejo que refleje la oposición a los EUA con sus notorias divisiones sobre la óptica con la que se observa la democracia en la zona. Se añadirán de paso, las discrepancias de diversos gobiernos en torno a sus agendas, rivalidades y cuestiones políticas. En todo esto, también será notoria la ausencia de Jair Bolsonaro, quien se centrará enteramente en las próximas elecciones que se desarrollarán en Brasil.

A la objeción del gobierno de México de que no asistiría a la Cumbre el Presidente López Obrador si no se invita a todos los países americanos, -además de sumarse los gobiernos de Alberto Fernández, Xiomara Castro y Luis Arce-, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), -la cual incluye a catorce naciones de esa área- también han externado su intención de no hacerlo, no sólo por la exclusión de Caracas, La Habana y Managua, sino también por el reclamo de que Washington reconoce a Juan Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela (El Mundo, 2022). 

A pesar de lo anterior, la reunión, cuenta con el apoyo de distintas instituciones como el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, que tiene en su seguimiento a entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina, la Organización de Estados Americanos y la Organización Panamericana de la Salud (entre otras), y que ha realizado un acompañamiento en temas tan diversos y apremiantes para los países americanos en áreas como la organización de estos encuentros, así como identificación de oportunidades para la cooperación e intercambio de ideas para facilitar eventuales negociaciones (GTCC, 2018).

Cabe agregar que dicho grupo de trabajo ha venido desarrollando sus actividades, especialmente a través de los compromisos contraídos en Lima, Perú en 2018, en donde se establecieron actividades vinculadas a la gobernabilidad democrática frente a la corrupción, promoción e intercambio de buenas prácticas para prevenir y luchar contra este mismo problema en el hemisferio, así como las sinergias necesarias para llevar a buenos términos los asuntos planteados en ese entonces (OEA, 2019).

Desde ese momento (2019), hasta la actualidad, los países americanos experimentan fuertes contrastes en sus indicadores económicos. Este es un asunto, el cual dentro de la IX Cumbre de las Américas podría tener resonancia y posibles planteamientos de colaboración a través de diferentes alternativas. A manera representativa, y de acuerdo con datos del FMI, los cinco países que registran su mejor desempeño en este rubro a través del Producto Interno Bruto nominal -el cual mide el valor monetario de los bienes y servicios producidos por una sociedad a lo largo de un año- son EUA (24, 800 millones de dólares), Canadá (2, 190 millones de dólares), Brasil (1, 810 millones de dólares), México (1, 370 millones de dólares) y Argentina ( 484 770 millones de dólares), (FMI, 2022). En el otro extremo, los cinco que registran el menor desempeño en este índice son Bolivia (3, 420 millones de dólares), Honduras (2, 710 millones de dólares), Nicaragua (2, 110 millones de dólares), Venezuela (1,610 millones de dólares) y Haití (1, 5160 millones de dólares). (FMI, 2022).

Estos factores de contraste tendrían un excelente encauzamiento siempre y cuando las diferencias políticas sean superadas y en donde todos los participantes estén abiertos al diálogo. Un entorno de este tipo permitirá no sólo reconocer que la IX Cumbre podría crear una adecuada base de trabajo para el futuro, sino también un deseo genuino de alentar la mejora y buenas prácticas de gobierno en lo general.

Aunque la Cumbre se supedita a condicionamientos sobre la democracia, una serie de preguntas importantes serán ¿favorecería este entorno la facilitación y concretización en las agendas nacionales de los compromisos a los que se pudiera llegar? ¿se desvanecerá con el tiempo la problemática de pandillas en El Salvador, se reducirá la migración de personas desde Centroamérica hacia los EUA? ¿el contexto socioeconómico apuntará a una mejora general? ¿se podrá neutralizar la corrupción en las Américas? ¿será la gobernabilidad efectiva un eje de progreso para nuestros países? ¿la relación política y económica con los EUA se tornará en un recurso de pleno apoyo y entendimiento interamericano? Si acuden Venezuela, Cuba y Nicaragua ¿se aprovechará la oportunidad?

Por lo pronto, y por el rol protagónico que debe jugar el gobierno estadounidense en este evento, su apresuramiento con la administración de López Obrador obedece a tratar de encontrar consensos y generar posiciones comunes sobre la reunión y una participación decidida de los países americanos.

De momento, en esta parte que nos lleva a concluir el mes de mayo de 2022, la moneda está en el aire. La vocera de la Casa Blanca Jen Psaki mencionó el 11 de mayo que “las invitaciones finales aún no han sido enviadas” (El Financiero, 2022), dando a entender que la posibilidad de no tener a Venezuela, Cuba y Nicaragua en la Cumbre podría dar un giro.

Depende, en buena medida de la Casa Blanca, hacer de esta IX Cumbre, no sólo un genuino camino que vaya hacia la expectativa general de mejora, fiel al propósito de construir un futuro resiliente, sostenible y equitativo; o por otro lado, ser un escaparate de diferencias y rivalidades. Avanzar o mantenernos estancados. Nuestros gobiernos y actores políticos tienen la palabra y en sus manos, la participación a través de los hechos que desembocarán en el éxito o que en contraparte conducirán al fracaso.

Esta página en la historia de los países americanos aún no se ha escrito por completo. Para que sea una historia que conduzca hacia esa resiliencia, sostenibilidad y equidad que se desea alcanzar, será necesario, además de la asistencia, hacer a un lado las diferencias y tender redes para trabajar conjuntamente en la atención de compromisos que deberán cumplirse a lo largo de los próximos años.

(*) El Dr. Juan Roberto Reyes es analista internacional.

Fuentes consultadas:

El Financiero. “Casa Blanca responde a AMLO sobre Cumbre de las Américas: ‘Aún no se han enviado las invitaciones”. Extraído el 12 de mayo de 2022 de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/05/11/casa-blanca-responde-a-amlo-sobre-cumbre-de-las-americas-aun-no-se-han-enviado-las-invitaciones/

Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres. Extraído el 16 de mayo de 2022 de http://www.summit-americas.org/jswg_sp.html

La Nueva Mañana (2022). Países del Caribe faltarían a la Cumbre de las Américas si hay exclusiones. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://lmdiario.com.ar/contenido/344410/paises-del-caribe-faltarian-a-la-cumbre-de-las-americas-si-hay-exclusiones

Los países más ricos de América según su PIB Nominal. Datos oficiales actualizados al mes de enero de 2022 (FMI). Extraído el 16 de mayo de 2022 de https://libretilla.com/paises-mas-ricos-america/

Manetto, Francesco (El País). Estados Unidos se vuelca en la negociación de la presencia de México en la Cumbre de las Américas. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://elpais.com/mexico/2022-05-17/estados-unidos-se-vuelca-en-la-negociacion-de-la-presencia-de-mexico-en-la-cumbre-de-las-americas.html

NTN24. Brian Nichols entrevista en exclusiva difundida en twitter. Extraído el 15 de mayo de 2022 de https://twitter.com/NTN24/status/1521266385837568000

Organización de los Estados Americanos. Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres OEA/Ser.E GTCC/doc/63 rev.2. 18 octubre 2021.

Trump ¿2024?

Es marzo de 2022. Ha pasado poco más de un año desde ese episodio inolvidable que marcó un hito en la historia del poder político en los Estados Unidos: El asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Como se recordará, en dicha acción, una turba fue alentada por los llamados de grupos de simpatizantes de Donald Trump para interrumpir la sesión en el congreso estadounidense en donde tenía lugar la validación del proceso electoral que dio el triunfo a Joe Biden.

Ese alboroto, antecedido por un incendiario mitin denominado “Save America”, en donde el discurso del mismo Trump reiteraba la idea de fraude en la elección presidencial de 2020, motivó la movilización de sus partidarios para llevar a cabo dicha acción, la cual se juzga como inédita, inimaginable, e incluso de consecuencias no previsibles.

De acuerdo con Amanda Mars (El País, 2022), se estima que el 70% de los votantes de Trump consideran que hubo fraude en la elección de noviembre de 2020. Claro está que la idea fue puesta en los mensajes de Donald Trump, tanto antes como después del proceso electoral. El objetivo de esos mensajes era restar credibilidad a la elección y descalificar el triunfo de Joe Biden a pesar de lo obvio de los resultados.

Posterior a la elección, la abierta incomodidad de Trump y las intenciones de proseguir en el cargo al finalizar el periodo fueron preparando el propósito de arengar a sus simpatizantes y establecer una perspectiva de ficción, sustentada en el fraude y la promesa de continuar con el fortalecimiento del país, por lo que, para lograrlo, era necesario quedarse a la fuerza.

En el incidente del Capitolio, cientos de personas, entre las cuales algunas tenían atuendos tan llamativos, como el famoso -Q Anon-, ingresaron al recinto con el propósito de reventar la reunión de los congresistas. En cuestión de minutos, el fanatismo, la violencia, la sinrazón y el extremismo superaron al personal de vigilancia que se encontraba en el recinto, por lo que se procuró la evacuación inmediata de todos los legisladores ahí presentes.

Al interior del Capitolio, la destrucción, caos y vandalismo fueron los factores distintivos de este episodio. Para contenerlo, se recurrió al reforzamiento de la seguridad que trajo después a la Guardia Nacional y la implementación del toque de queda en Washington D.C. Asimismo, a pesar de la detención de numerosos manifestantes y la imagen amarga de un golpe a las instituciones más emblemáticas de la democracia estadounidense, la persistencia de ese mensaje de fraude -que fue diseminado por el mismísimo Trump- se afianzó en el ambiente sociopolítico del país.

Después de lo bochornoso de ese evento, la notoria necedad de Trump para aferrarse al poder, su proyecto de país y la pretensión del ideal “Let´s make America Great Again” quedó como un deseo reprimido que también hizo inolvidable el mensaje de “4 more years.” Este otro mensaje añadió la esperanza entre sus simpatizantes para dejar en claro que la intención de estar en el cargo, si no era en lo inmediato, habría que trazar la ruta hacia un periodo posterior.

A pesar de la censura de sus comunicados y la prohibición definitiva de sus mensajes en redes sociales y otros medios, Donald Trump se ha mantenido relativamente distante de los escenarios de la política nacional, aunque activo en algunas cuestiones consideradas como relevantes entre miembros del Partido Republicano. Así las cosas, en eventos en donde gobernadores de este partido tienen la oportunidad de mantenerse en foros abiertos al público (a pesar de la situación de pandemia), la oportunidad para presentarse, aunque sea durante algunos minutos, ha sido capitalizada por el mismo Trump para seguir hablando sobre “fraude”, “migración”, “frontera” y desde luego, otros temas, pero muy en especial, tomar la oportunidad para descalificar y atacar al gobierno de Joe Biden.

Uno de los casos llamativos, precisamente en la participación en público, ha sido el reciente mitin efectuado durante el mes de enero en Arizona, en donde el mismo discurso, los mismos temas y la credibilidad hacia la narrativa que se ha generado, es respaldada por sus seguidores, quienes habiéndose trasladado desde diferentes partes del país, se aprestan para mantener viva la expectativa de una restauración en el poder político. Suman a esta peligrosa polarización, tanto la idea de una presidencia débil del país personificada por Joe Biden y el cuestionamiento a los diferentes resultados en lo que va de su gestión, calificándolos como desastrosos (Colvin, 2022).

Abanderar estos y otros planteamientos -como si estuviera al frente del gobierno, o poniéndose en el lugar de un salvador nacional- han sido los mensajes distintivos de la intención de afianzar su deseo de ser el presidente de los Estados Unidos. Frases aproximadas a algo así como “si yo estuviera, tal situación no pasaría” o “eso no tendría cabida en un gobierno que yo encabezaría” rebasan la imaginación y revelan las ansias de estar de nueva cuenta en el cargo.

Un ejemplo representativo de estas ideas está a la vista en medios como el canal Newsmax. En dicho medio se han aventurado a exponer que en una encuesta correlacionada con esta tendencia. Tan sólo por mencionar uno de los diferentes argumentos sobre las supuestas capacidades de Trump, se destaca ahora que está en curso el conflicto entre Rusia y Ucrania que “el 62% de los votantes registrados creen que Vladimir Putin no habría invadido Ucrania si el expresidente Trump aún permaneciera en funciones” (sic). Aunado a ello, imágenes ad hoc se acompañan con argumentos como “He sido el único presidente de los EUA, en cuyo periodo, Rusia no invadió a ningún otro país” (sic). (Kim, 2022).

Todo esto y más, sucede a la par de una eventual preparación para regresar a la carrera política en el mediano plazo. En ese andar, el camino que podría llevar a esa posibilidad tiene, además de la censura, los escándalos sobre impuestos, las formas para salir avante en el proceso de impeachment del que fue objeto, el ocultamiento de información sobre aspectos considerados como corruptos durante su gobierno y la constante elusión de cuestionamientos sobre los hechos del 6 de enero de 2021.

¿Qué pasará con estas últimas fijaciones realizadas en torno a Trump como protagonista de acciones tan escandalosas? El aparato judicial y la habilidad para esquivar las responsabilidades ante asuntos de diferente magnitud lo han mantenido intacto de cualquier posibilidad de ser avalado de nueva cuenta como un aspirante al poder político del país.

Ahora bien, 2024 podría parecer aún distante en nuestro horizonte. Sin embargo, el tiempo sigue transcurriendo y el escenario sociopolítico de los Estados Unidos experimenta diferentes dinámicas. Entre ellas están el deseo de la sociedad de salir de las circunstancias de pandemia que nos ha atrapado a todos por más de dos años, la expectativa de afianzar la recuperación económica, retomar el ritmo de trabajo y como aspiración máxima, la normalización de la vida cotidiana en los mejores estándares.

El gobierno de Joe Biden se encuentra, al parecer, contra la corriente, pero cuenta con numerosos recursos y medios para superar estos retos. Desde el Plan de Infraestructura y los diversos apoyos a los desempleados, hasta diferentes tipos de ayuda a las empresas para recuperar el paso en sus actividades de mercado. Por otro lado, las tendencias que se desarrollan en el ámbito internacional, también imprimen presión y se entenderá que tomarán las mejores decisiones para salir adelante.

Este año, en el que se desarrollarán elecciones intermedias podrá ser un termómetro que medirá lo caliente o frío que se encontrará el ambiente político para preparar una prospectiva.

Durante 2022 habrá elecciones para renovar el 30% de las posiciones en el senado, así como las gobernaturas en 36 estados del país (incluyendo algunos como Arkansas, Idaho, Carolina del sur y Oklahoma con un fuerte perfil republicano). La situación que se presenta es un panorama de fuerte competencia entre contendientes de los partidos demócrata y republicano. Así las cosas y en el contexto de una polarización política que podría volver a manifestarse, este deseo de insurrección podría encontrar una forma de canalizarse y volver a posicionar a Trump en la ruta que lleva hacia 2024.

De concretarse las expectativas y con el desarrollo de una estrategia de reposicionamiento el Partido Republicano podría retomar el control del Congreso hacia finales de este año y empezar a marcar el ritmo de las tendencias.

En todas estas circunstancias, el entorno de un país dividido, con la posibilidad de volver a materializar la polarización que se vivió en los últimos años, la violencia racial, el rechazo a los migrantes y la visión de un país que requiere fortalecer sus fundamentos para sobresalir en el mundo, podrían ser algunos de los elementos que se harán notorios hacia finales de este 2022, y desde luego, a lo largo de 2023.

Cabe agregar que la actual clase política en el poder en los Estados Unidos, tiene los medios y estrategias para encauzar favorablemente las expectativas. Dependerá enteramente de la administración Biden, de sus principales operadores y también de los miembros del Partido Demócrata mantener el equilibrio y la posibilidad de alejar este escenario de la competencia política que viene. No obstante, crear la fuerza necesaria para así lograrlo llevará a un choque constante de posiciones sobre el futuro del país.

Este 1 de marzo inicia el proceso que dará forma a las elecciones primarias en el estado de Texas. Vienen después las del 8 de noviembre. Lo que derive de la contienda en la que estarán participando tanto los republicanos como los demócratas, podrá ir dando forma a la posible atmósfera que podrá preverse hacia 2023.

En perspectiva, 2024 también estará al alcance. Ese espíritu exhibido el 6 de enero de 2021, de intenciones supremacistas, extremistas, nacionalistas y que han erigido la imagen de Trump podrían regresar a la escena a través de fuertes reivindicaciones para recuperar su posición.

Con Donald Trump, tan influyente y poderoso, y pensando si podría ser de nueva cuenta el candidato que se postule a la presidencia en 2024, estará tanto en el éxito de su estrategia y en las manos de los miembros del Partido Republicano. Haber sido el presidente 45 de ese país y conseguir la postulación para ser el número 47, dependerá también de cómo se vayan concretando las estrategias de su círculo político inmediato.

Referencias:

Charles, Kim. Poll: 62% of registered voters think Putin wouldn´t invade with Trump in WH. 26 de febrero de 2022. Newsmax. Extraido el 27 de febrero de 2022 de  https://www.newsmax.com/politics/trump-putin-russia-biden/2022/02/26/id/1058657/

Colvin, Jill. Trump encara obstáculos en intento por retomar la presidencia. Los Angeles Times. Extraido el 26 de febrero de 2022 de https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2022-01-29/trump-encara-obstaculos-en-intento-por-retomar-presidencia

Mars, Amanda. La gran mentira de Trump comienza su segundo asalto. El País. Extraído el 24 de febrero de 2022 de https://elpais.com/internacional/2022-01-06/la-gran-mentira-de-trump-comienza-su-segundo-asalto.html

<strong>Dr. Juan Roberto Reyes Solís. </strong>
Dr. Juan Roberto Reyes Solís.

Analista internacional

Más artículos sobre el autor.

Taiwán en la economía global.

Asia oriental lleva decenios forjándose como el espacio geográfico de mayor capacidad de producción industrial y por ende la participación más cuantiosa en el comercio internacional de nuestra época. Los costos, tecnología y centros de manufactura, así como la posibilidad de disponer de numerosos bienes en prácticamente todas las ramas de la economía han consolidado […]

ANUEC presenta ante Naciones Unidas y Secretaría de Derechos Humanos su programación 2022

Personeros de ANUEC visitaron las oficinas de Naciones Unidas y de la Secretaría de Derechos Humanos para dar a conocer el plan de ejecución 2022 y sumar esfuerzos con una agenda común.

Quito, 30 de enero de 2022

La Alianza para las Naciones Unidas y los Derechos Humanos en Ecuador (ANUEC) presentó durante esta semana, ante las más altas dignidades del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador y la Secretaría de Derechos Humanos, la programación y agenda de trabajo propuestas para su ejecución en el año 2022.

De acuerdo con el objetivo de la organización, de proponer y ejecutar programas y servicios de promoción, formación y socialización de los Derechos Humanos, derechos constitucionales; así como, impulsar y establecer acciones conjuntas con entidades de carácter público y privado, de índole nacional e internacional, que garanticen la participación ciudadana en la formulación de políticas, procesos, planes y proyectos con respecto a los principios y propósitos de las Naciones Unidas; se ha previsto para este 2022 continuar y fortalecer los programas de Derechos Humanos, mediante la ejecución de cursos especializados y talleres de formación en derechos.

También este año, se ejecutará la tercera y cuarta edición de las formaciones en Desarrollo Humano y Sostenibilidad, a través del Programa de Escuela de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de ANUEC. A demanda de las organizaciones sociales, líderes y emprendedores, ANUEC tiene previsto elevar las acciones técnicas y asesorías puntuales por bloques temáticos en desarrollo sostenible en Ecuador.

Además, la agenda presentada ante las autoridades de ONU y del Gobierno de Ecuador prevé reforzar la prevención violencia de género y reducir la desnutrición infantil mediante actividades y eventos programados. Como organización de la sociedad civil vinculada al sistema internacional, ANUEC mantendrá y reforzará sus alianzas con instituciones nacionales e internacionales con las que trabaja y comparte agenda común, tales como: Espacio Global México, CESPLA, la Asociación para las Naciones Unidas en España, ADDCAT Cataluña, Universidad Autónoma de Barcelona, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad Central del Ecuador, CONAGOPARE, entre otras entidades públicas y privadas.

La Alianza para las Naciones Unidas en Ecuador agradece el compromiso de sus socios, cooperantes y donantes que este año se comprometen con la programación 2022 (lee y descarga el documento aquí); así mismo, al Sistema de Naciones Unidas en Ecuador, su coordinación general, sus agencias y entidades, como a la Secretaría de Derechos Humanos del Ecuador, sus funcionarios; y, otros actores públicos y privados alineados a los objetivos de desarrollo, paz, justicia, defensa, impulso y propagación de los Derechos Humanos.

Link a la noticia: https://sites.google.com/view/anuec/noticias?authuser=0#h.1yfytzstjn6n 

Msc. (C)PhD Christian Báez Valverde
Msc. (C)PhD Christian Báez Valverde

Fundador y Directivo de la Alianza para las Naciones Unidas y los Derechos Humanos en Ecuador (ANUEC)

¿Qué sucede realmente en Kazajistán?

Desde esta tribuna en México, es algo muy difícil de saber con certeza. La red está inundada con información contradictoria, que evidentemente tiene un sesgo político muy específico. Las agencias europeas, como en este caso la BBC, definitívamente tienen una perspectiva “pro-occidental”, mientras que los medios rusos, chinos e incluso algunos árabes obviamente apoyan la versión oficial de la “subversión importada”.

México aún no se ha pronunciado sobre la situación específica de esta nación, prácticamente desconocida para el 99% de los mexicanos, incluidos muchos académicos, que en estos momentos se declaran “expertos” en el tema, sin realmente estar conscientes de la situación real. Es necesario analizar no solo los hechos actuales, sino ver el panorama completo, incluyendo los antecedentes y contexto propios del país, sus relaciones e intereses, su importancia dentro del Sistema Mundo.

Cabe señalar la enorme coincidencia de estos movimientos sociales en Kazajistán junto a los que han surgido en Bielorrusia y Ucrania. Dependiendo de la fuente noticiosa consultada, eso puede interpretarse como un “despertar social ante la dictadura y el despotismo” o como “una conspiración orquestada desde occidente en contra de gobiernos y reclamos culturales y políticos legítimos”. ¿Será acaso que esto es el inicio de una “Primavera Eslava”?

Hector Fernando Guzmán Mendoza
Hector Fernando Guzmán Mendoza

Historiador, comunicador y analista político. Experto en temas de geopolítica, paz, desarme, turismo y pedagogía. Con más de 30 años de experiencia como investigador y conferencista, es autor de libros sobre temas internacionales, historia, turismo y cultura.

¿Qué son las Relaciones Internacionales? Una aproximación a la disciplina

Cuando hablamos de las Relaciones Internacionales debemos en primer lugar especificar si estamos definiendo las Relaciones Internacionales o las relaciones internacionales. Este concepto fue acuñado por Jeremy Bentham en 1780, pero se refería a relaciones que no eran “internacionales” (es decir entre naciones), sino interestatales (entre Estados), pero no exclusivamente éstas.

Por otra parte, aunque el término es relativamente nuevo (finales del Siglo XVIII), las interacciones entre los distintos actores en el sistema mundial son tan antiguos como los propios Estados. Basta recordar el Tratado egipcio-hitita de Qadesh entre el faraón Ramsés II y el rey hitita Hattusili III celebrado en el año 1259 A.C. que buscaba establecer relaciones pacíficas entre los dos Estados después de más de 15 años de guerras. Así, las relaciones internacionales (aunque el término fue mal acuñado) son muy antiguas.

Sin embargo, cuando nos referimos a las Relaciones Internacionales, estamos hablando de la disciplina que se encarga de estudiar los fenómenos internacionales y las interacciones entre los diversos actores del sistema. La primera cátedra (Woodrow Wilson) fue creada en 1919 en la Universidad de Aberystwyth en el país de Gales, Inglaterra y confiada a Alfred Eckhard Zimmern. El siguiente año se establece el British Institute of International Affairs (más conocido como Chatham House) y en 1921 en Nueva York, el Council on Foreign Relations, dos de las más prestigiadas instituciones en temas internacionales.

Mientras todos los estudios sobre la disciplina se centran en los países occidentales, no es en los Estados Unidos o en Europa que nace la primera licenciatura de Relaciones Internacionales, sino en la Universidad de Rosario, Argentina, en 1937.

Por otra parte, no podemos hablar de un nacimiento exacto de la Teoría de Relaciones Internacionales, en la medida que la disciplina ha tenido varias fuentes de inspiración como lo es el Derecho, la Historia (Renouvin y Duroselle), Sociología (con Raymond Aron), la Ciencia Política (con Hans Morgenthau), la geopolítica (Spykman) y paulatinamente fue creando su propio espacio. Es con la aparición de la obra de Hans Morgenthau, Politics Among Nations en 1948, que podemos hablar realmente de una disciplina, que, si bien le debe mucho a la Ciencia Política, se empieza a independizar.

A pesar de la evolución de la teoría y su complejidad actual, todavía se discute si es autónoma o simplemente un apéndice de otras ciencias (Sociología, Historia, Ciencia Política), un debate que no parece tener fin, aunque los internacionalistas mantienen su visión de una disciplina independiente. Un debate que no terminará pronto.

Zidane Zeraoui El Awad
Zidane Zeraoui El Awad

Investigador y Profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del ITESM Campus Monterrey desde 1993. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Argel, Argelia, MA y PhD en Ciencia Política de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Nivel 2. Director de Relaciones Internacionales Departamento (1997-2003), director de Internacionalización de la División de Humanidades y Ciencias Sociales, fundador de la Maestría en Prospectiva Estratégica en el año 2000, director de la Maestría en Educación con especialidad en Relaciones Internacionales de la Universidad Virtual. 

Especialista en Asuntos Globales y Política Internacional, particularmente en Islam y Medio Oriente, Docente-investigador en la Universidad Iberoamericana (1982-1993) y coordinador del departamento (1987-1990). Investigador asociado del Centro de Investigación sobre Gobernanza del Instituto de Estudios Políticos de Toulouse, Cátedra Ibn Khaldun de Estudios Islámicos de la Universidad de Costa Rica y Ph.D.  Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. 

Es autor de más de 70 artículos en revistas profesionales, más de 300 artículos populares en medios de comunicación nacionales e internacionales y es autor de más de 15 libros “Islam y política”, “Procesos políticos contemporáneos”, “El pensamiento filosófico en el Islam clásico”. , “Teoría y práctica de la Paradiplomacia”, “Introducción a la prospectiva”.