La re-politización radicalizada de Estados Unidos y su retorno al mito: Extremismo y multiculturalismo como síntesis histórica
La re-politización radicalizada de Estados Unidos y su retorno al mito: Extremismo y multiculturalismo como síntesis histórica

Por: José Daniel Arias Torres

La narrativa estadounidense cuida bien de no llamar “terroristas” a supremacistas raciales que llevan a cabo matanzas indiscriminadas, simplificando el debate, la justificación para no llamar “terrorista” a estas personas, se reduce al hecho de que estas mismas no tienen una agenda política en el sentido tradicional, un elemento clave para poder categorizar a ciertas personas u organizaciones en el concepto de terroristas, y a otras no. Más allá del ya muy explorado y explotado tema sobre las razones políticas para no llamar a un supremacista estadounidense “terrorista”, hay un problema más profundo que atender, y este mismo tiene su génesis en el siguiente cuestionamiento ¿Realmente los perpetradores de matanzas indiscriminadas al interior de los Estados Unidos carecen de una agenda política? La respuesta que propongo es que no, y que su agenda política, a pesar de inconsciente, está enraizada a la propia historia y cultura del país, en esencia, son estos sectores sociales, los que más profundamente se encuentran enraizados al origen de Estados Unidos, y los que ontológicamente hablando se pueden definir como estadounidenses. En esencia, estos sectores sociales, son el lenguaje primordial expresado por Estados Unidos, y que como lenguaje, ha evolucionado hacia otras estructuras de la escritura y del habla, así como el indoeuropeo es el origen de múltiples lenguas hoy habladas en el mundo, estos sectores sociales son el lenguaje arcaico de Estados Unidos, que hoy cohabita con sus deformaciones lingüísticas posmodernas, y habita entre las sombras de las formas del habla multiculturales y liberales que hoy son tendencia de mercado y política, pero que, en esencia, estos sectores sociales terminan siendo raíces etimológicas.

En otras palabras, mi propuesta es que existe un Estados Unidos primordial expresado y simbolizado por estos sectores supremacistas, y un Estados Unidos inventado, por los sectores multiculturales y liberales, que poco, o nada tienen en común, con la idea original de nación estadounidense. En términos hegelianos, al interior de Estados Unidos existe una relación tensa entre tesis y antítesis, cuyo devenir histórico ha desembocado en un país que se descompone axiológicamente desde dentro en esta lucha de significados y significantes, entre una historia original con rumbo moral (ideológica), y una nueva historia que se construye sobre las bases de la fluidez cultural, que en su máxima de “integrar a todos los sectores en el modelo de nación”, termina, por efecto natural, excluyendo a los ideales fundacionales de nación estadounidense expresados y simbolizados por los sectores de odio, que son receptores del odio de quienes buscan un nuevo modelo de nación. Una pregunta necesaria sería ¿Estados Unidos como país podría superar el reto cultural, civilizatorio y ontológico que plantea fundar una nueva nación sobre el cadáver de la idea original de Estados Unidos? O dicho en otras palabras ¿Estados Unidos podría crear un nuevo sistema de identidad y de valores que se oponga a la idea original de nación, sobre una base fluida que, por definición cultural no se define y carece de estructura civilizatoria y axiológica? Pues se debe ser claro, no hay identidad política en el multiculturalismo liberal que hiperindividualiza, y aunque eso, a nivel teórico ya refleja algo político, en la praxis, la acción comunitaria y política es inexistente, al estar segregados en individualidades en sistemas políticos posmodernos a los que Byung-Chul Han llamaría “colmenas”. Estados Unidos se enfrenta al mayor de sus retos, y es encontrar en sus raíces históricas, un nuevo ideal compartido que suture su derrame.   

Estados Unidos es un país inventado cuyo origen es blanco. Es a partir de este punto que se hace necesario establecer diferenciaciones categóricas, si bien Estados Unidos actualmente es un territorio que abarca múltiples sectores sociales, religiosos y raciales, y si bien Estados Unidos previo a la llegada de los primeros colonos europeos era un territorio habitado por un conjunto de naciones que nada tenían que ver con un modelo político europeo, lo cierto es que la idea primordial de un país llamado Estados Unidos que se establecerá como modelo civilizatorio, ve su nacimiento entre una sociedad blanca que considera a esa tierra como destino. Estados Unidos como país es una invención que solo puede surgir a través de un tradicional ejercicio de exclusión que aparta a la diferencia del demos, y brinda de esta forma, un lazo identitario compartido. La idea de Estados Unidos es una idea moderna, y como tal, atendía a una forma civilizatoria, racional, racial e ilustrada: La blanca. Así, la idea original del país norteamericano, no fue planteada para que diferencias raciales y sociales fueran cobijadas por la nacionalidad y sus derechos, estas diferencias terminan por ser medios para un fin civilizatorio, y el fin civilizatorio era el blanco en sí mismo.

La construcción de la nación estadounidense requirió de tres elementos clave: Una fuerza laboral que abasteciera al mercado interno a través de la producción y comercialización de sus productos, el aseguramiento de sus fronteras inmediatas, y la generación de un discurso mítico que les diera un sentido y horizonte como nación convertida en civilización, este mito es el llamado “Destino Manifiesto”, teoría y pilar mitológico de su idea y proceso imperial.

El Destino Manifiesto es la idea compartida, y proyectada en la política estadounidense, de que Estados Unidos es el país elegido y llamado a establecer un modelo civilizatorio. Es esta idea la que llevó al presidente James Monroe en 1823 a proclamar la doctrina que lleva su nombre, anunciando que América es para los americanos, cuyo mensaje oculto era el anunciamiento de la esfera de influencia estadounidense en el continente, y es este mismo Destino, el fundamento mitológico que implícitamente durante los siglos XIX, XX y XXI se utilizó para llevar a cabo guerras de expansión, guerras de intervención, y apoyar a movimientos anticomunistas en el globo. Estados Unidos, al ser un modelo civilizatorio que se hace imperio, requiere además de fuerza material, un pilar mitológico que justifique de forma divina y natural la necesidad de hacer valer su supremacía civilizatoria en el mundo y así, imponer un modelo universal cuya estructura/jerarquía laboral, burocrática y social, esté encaminada a sostener al imperio hecho civilización.

El Destino Manifiesto es un mito fundacional de una nación, en el que se establece al pueblo estadounidense como elegido, sin embargo, si dios elige a Estados Unidos como pueblo elegido, Estados Unidos elige a los blancos como pueblo, en un proceso similar al acontecido en el viejo continente tras las Revolución francesa, en la que es la burguesía acomodada, blanca, masculina y letrada, la receptora de derechos, así en la reciente federación conformada por las 13 colonias, quienes forman parte de la genealogía estadounidense en tanto país e identidad, es la sociedad blanca, otras identidades quedan ontológicamente excluidas, a pesar de haber permanecido materialmente al interior de esos territorios.

Este destino mitológico de una nación, fungió como enlace identitario que se retomaba ante el estallido de nuevos conflictos autogestionados, sin embargo, ante la emergencia de la segunda mitad del siglo XX, la política estadounidense se enfrentaba a su propia encrucijada, pues la permanencia de sectores sociales no pertenecientes a la identidad blanca que conformaba la idea original de Estados Unidos, demandaba justamente un trato igualitario y el otorgamiento de los mismos derechos civiles, al formar parte del territorio y de sus procesos imperialistas y productivos, así la lucha por los derechos civiles que tuvo como final la negociación y cesión de sus derechos, significó una primera deformación de la ontología del país norteamericano, y supuso una urgencia por flexibilizar la idea original llenada tradicionalmente -y siguiendo a Slavoj Žižek- por un significante blanco, el propio modelo imperial, hegemónico y globalizado estadounidense, así inicia un proceso en el que su expansión al mundo, supone por defecto, el debilitamiento de su marco ideológico original, pues es el liberalismo que promueve, el mismo que lo obliga a abrir su significante vacío tanto que cualquier “otro” puede pasar a tener lugar dentro de él, generando con ello que el significante vacío que se dispone ser conquistado mediante la articulación política de identidades, pase a ser un asignificante ante la presencia en su interior de tantas identidades fluidas que carecen de categoría e identidad política, al ser individualidades cuya identidad es no tener identidad ni definición ¿Qué significante puede haber detrás de ello?

El Destino Manifiesto como parte esencial de Estados Unidos como país, y raíz genealógica de su justificación civilizatoria que parte de un mandato divino, se proyectó a través de las instituciones y relaciones políticas que el país entablaba, con la globalización de sus productos, guerras, cultura pop y modelos de ordenamiento sociopolítico, también se dio la propagación de la idea “americana” como fin civilizatorio a la que aspirar. El sueño americano como sentido de vida de personas, se hace axioma político y es ejemplo de la proyección de poder y sentido (el poder da significado a los conceptos y el significado da sentido a quienes son receptores de esos significados) que Estados Unidos ejecutó como imperio en el resto del mundo, esto en Relaciones Internacionales es llamado soft power.

El sueño americano, se hace una aspiración internacional durante los siglos XX y XXI, arribar a suelo estadounidense para comenzar una nueva vida llena de bonanza, de esta forma escoceses, italianos, mexicanos, chinos, japoneses, etcétera, han arribado al país norteamericano en búsqueda de oportunidades que en sus países no tienen. El sueño americano se hace categoría ideal, y abandona el territorio de lo político e histórico, para arribar al territorio de lo metafísico, por no decir mitológico, este sueño es una aspiración y horizonte ideológico en donde los sujetos de diversas latitudes territoriales, históricas y culturales, desean verse a sí mismos con el valor que ellos perciben que tienen, los ciudadanos del imperio.

De esta forma, el sueño americano podría leerse superficialmente como un concepto contemporáneo y revisado del Destino Manifiesto, una continuación histórica y orgánica del mismo: Estados Unidos como modelo civilizatorio al que aspirar; sin embargo, el sueño americano cuando se lee más profundamente, se revela a sí mismo como la antítesis del Destino Manifiesto, y es que si bien el modelo civilizatorio estadounidense se hace el fin al que aspirar de los ”otros”, con la globalización y modelo imperialista, el significado de ser estadounidense se desvanece aún más, el sueño americano resulta en el sueño multicultural, y no hay nada menos estadounidense para la idea original que se tenía de aquel país, que un multiculturalismo en el que cualquiera puede ser norteamericano. En otras palabras, el sueño americano es el Destino Manifiesto del nuevo Estados Unidos multicultural inventado, ajeno a la idea original que se tenía del país y en contraposición directa con el Destino Manifiesto que si bien, aspiraba al mundo, lo hacía de una forma concreta, de adentro hacia afuera, mientras que el sueño americano, invierte esa fórmula identitaria clave: El mundo aspira a Estados Unidos, no es Estados Unidos el que va hacia el mundo, sino el mundo el que va hacia Estados Unidos, de afuera hacia adentro.

Con la globalización del modelo socioeconómico, y la instauración del capitalismo como proyecto civilizatorio tras la caída de la Unión Soviética, el mundo entra en una etapa en la que las identidades políticas dejan de ser vinculadas por una ideología, y el fenómeno multicultural liberal llena como concepto al significante vacío, haciéndose a sí mismo ideología, pero teniendo profundas diferencias conceptuales en relación con las ideas tradicionales de ideología:

En primera instancia, la instauración del capitalismo como modelo civilizatorio es una falacia en tanto el capitalismo aboga por la desvinculación política de los sujetos, de ahí la creación del individuo, categoría ontológica y esencial para el establecimiento del modelo económico y político liberal: sustrayendo al sujeto de la idea de comunidad, y al colocarlo como fin egoísta en sí mismo, el modelo capitalista queda impedido de convertirse en estructura civilizatoria, pues una estructura de este tipo, requiere de una vinculación identitaria y política, lo cierto es que el capital y sus procesos crean productos y tendencias, nada más.

En segunda instancia y como se propuso anteriormente, un significante vacío que se abre completamente para integrar a toda diferencia, se hace asignificante, pero no a-ideológico. Ante la caída de la Unión Soviética, se da también el derrumbamiento de la gran historia del enfrentamiento ideológico (El fin de la historia de acuerdo con Francis Fukuyama), y en cierto sentido, se cerró el telón de una historia tan visible, en donde dos modelos opuestos se enfrentaban, creando símbolos plenamente identificables a los que las personas se podían alinear, el tiempo contradijo la tesis de Fukuyama, no obstante, el proceso histórico entró una etapa hiperacelerada en donde la ideología se elevó a la categoría de “inexistente”, y es justamente este punto el que explica el por qué la ideología se eleva y no se extingue, la ideología más eficiente es aquella que no se percibe y se viste de sentido común.

Así, de frente al momento histórico en el que el capitalismo acelerado integra los mercados mundiales, y desvincula políticamente a los individuos, creando “identidades” tendencia, de mercado y fluidas, es natural que la ideología se manifieste de la misma forma. El multiculturalismo en sí mismo no es la ideología, sino el rasgo más visible de ella, la verdadera ideología, es la idea de libertad hegemónica. Esta ideología termina por estar blindada, pues por un lado no existe un cuerpo social politizado y vinculado, por otro lado ¿Quién no desea ser libre? La ideología de la libertad termina siendo una ideología pasiva, a la que uno se acerca por voluntad a través de la identificación del ser con las tendencias de mercado -Desde productos y servicios, hasta identidades políticas prefabricadas- de esta forma, la ideología actual a pesar de tener diferencias profundas con respecto al enfrentamiento clásico entre los modelos comunistas y capitalistas, sigue operando para mantener vigente la explotación y sus respectivos roles.

El devenir histórico de Estados Unidos, ha decantado en la aparición de dos países en un mismo territorio, uno que tiene un rumbo mitológico, y otro fundado sobre la ideología de libertad fluida, cuyo contenido y base es inexistente al no definirse, esta contraposición no solo genera tensiones, sino que estas mismas no pueden sino seguir creciendo en contextos que se radicalizan (curioso hablar de un multiculturalismo radical).

La figura clave de este proceso de fragmentación la encontramos en Donald Trump cuya simple idea, sintetizaba el sentir de todo ese Estados Unidos primordial, la aparición de su figura en el territorio político y partidista, significó la renovación de una ideología sólida y visible, la creación momentánea de una quimera que daría vida a un cuerpo social, la recuperación de una mitología nacional que no podía sino revertir los procesos multiculturales que la habían descompuesto y diluido, no obstante, Trump de ninguna forma fue el inicio, sino más bien el resultado orgánico de un camino histórico, identitario y existencial.

Por otro lado, la apelación al multiculturalismo que enarbola el partido demócrata, es una articulación política que, como mencionaría Baudrillard, no parte más que de una simulación en la que se pretende tener lo que no se tiene, en donde detrás de los grandes discursos multiculturales que recubren al territorio como manto, no hay nada, no hay una nación, no hay un esquema axiológico que funja como pilar y tampoco una identidad.

El supremacismo y extremismo, no tiene como origen un odio injustificado, sino que sus raíces se encuentran en el principio original de Estados Unidos y en la idea civilizatoria que cultivó la identidad americana a través del Destino Manifiesto, un destino reservado a los blancos estadounidenses. La agenda política silenciosa de estos individuos, es la reivindicación del Estados Unidos primordial, una reconquista de tierra santa, en su aparente individualismo y acción injustificada, yace una atadura histórica y mitológica con el pueblo elegido, profanado por la posmodernidad. Los ataques indiscriminados que llevan a cabo, son un cuestionamiento al país que habitan y que es habitado a su vez, por diferencias sociales que no eran parte del proyecto de nación original, y que ahora son parte de un territorio, son poseedores de tierra, bienes, derechos, educación, trabajo, familias, etcétera;  en otras palabras, el supremacista se percibe y experimenta ahora como el desposeído dentro de su propio país, no solo de bienes materiales, sino de condiciones sociales y simbólicas como por ejemplo una familia funcional -pues se debe de recordar que todo destino nacional mitológico integra a sus narrativas a la unidad social básica que es la familia, y la construye culturalmente de acuerdo a valores que se vuelven tradicionales- en otras palabras, el supremacista, ciudadano modelo del Estados Unidos primordial y atemporal, pasa a existir ontológicamente como el otro y a vivir sus condiciones materiales, esto existencialmente, es inaceptable para él.

Mientras más pronto se entienda que el modelo estadounidense contemporáneo está fallido, y que en su propia dinámica genera su descomposición social, al radicalizar las posturas a través del multiculturalismo, más pronto se podrán comenzar a generar estrategias y políticas que realmente atiendan el problema de fondo, y este es que Estados Unidos actualmente carece de un ideal compartido que sirva como atadura general identitaria; sin embargo, hallar este ideal, supone reencaminar su modelo socioeconómico y construir una acción social que vincule a los sujetos con la comunidad, para así lanzarse a la reconquista de lo político, en esencia, implica el desmantelamiento del capital como su forma “civilizatoria”, algo difícil de imaginar. El camino histórico elegido por el país norteamericano, de continuar así, solo podrá ser posible con una profunda fractura social al interior del territorio que no hará más que continuar separándose y radicalizandose.

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José Daniel Arias Torres

Colaborador Honorífico de Espacio Global


Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Redactor y colaborador en medios digitales e impresos. En 2020 publicó una antología de cuentos con Floramorfósis editorial. Fue fundador y coordinador de la sección de “Estudios globales de la Ciencia y Tecnología” en el colectivo de investigación Espacio Global. Sus trabajos han sido seleccionados para formar parte de diversas antologías literarias. En 2021 realizó una pasantía en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica en donde propuso y elaboró un proyecto sobre los cruces epistemológicos de las Humanidades, Ciencias Sociales y Ciencias Exactas. En 2022 publicó un libro de investigación de la mano con Asiática ediciones.

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Información complementaria sobre el Seminario Abierto de Actualización y Prospectiva en Política Internacional

Por la Asociación Isidro Fabela de Relaciones Internacionales (AIFRI), Centro de Estudios Internacionales y Vinculación Estratégica (CEINVES) y el colectivo y marca de internacionalistas Espacio Global

Características Generales

Objetivo: Actualizar a los participantes en relación a las diferentes dinámicas de la agenda global para analizar, estudiar y prospectar sobre el desenvolvimiento de los actores internacionales en el escenario mundial y sus tendencias hacia 2030.

Dirigido a: Especialistas en ciencias sociales y áreas afines, así como público en general interesado en actualización y profesionalización sobre temas de la agenda global, sus dinámicas, tendencias y efectos en el entorno gubernamental, político, económico, social e institucional.

Seminario abierto de 28 hrs. en modalidad online desarrollado en 7 sesiones de cuatro horas cada una. Participación del expositor en formato de conferencia y desarrollo de preguntas y respuestas a distancia. Se extenderá constancia de valor curricular, la cual se obtendrá asistiendo por lo menos al 70% de las sesiones y entregando un breve ensayo.

Generalidades del Seminario

I. Se trata de un seminario abierto, de alto nivel, con propósitos de actualización en temas de orden contemporáneo para todo el público interesado en la política internacional contemporánea.

II. Incluye temas que abarcan diferentes regiones del mundo y actores protagónicos del sistema internacional contemporáneo, sus dinámicas y tendencias.

III. Contribuye a un mejor entendimiento de los asuntos globales de nuestra época y su impacto en las diferentes esferas de la política, economía y otros aspectos.

IV. Se integra la prospectiva como una de las herramientas de análisis y planteamiento de expectativas. En lo general ¿cómo se transformará el mundo a partir de la política internacional contemporánea?.

Sobre los expositores

I. Se trata de un cuerpo de especialistas en asuntos internacionales, con diferentes áreas de conocimiento, desempeño y proyectos de investigación.

II. Todos ellos se encuentran participando en diferentes universidades o instituciones que mantienen diferentes proyectos académicos que están orientados hacia la política internacional contemporánea.

III. Se encuentran en México y otros países, siempre a la vanguardia de los acontecimientos globales y participando en diferentes foros de discusión sobre temas internacionales.

IV. Aplican la prospectiva a través de su obra escrita o participación en foros especializados con la intención de visualizar los escenarios posibles en el sistema internacional.

Sobre el Seminario

I. Los participantes podrán participar e interactuar presencialmente a través de las transmisiones y plataforma de recursos en donde podrán disponer de material y bibliografía ad hoc.

II. La interacción entre expositores y participantes contribuye positivamente en la ampliación de vínculos útiles para relacionarse en los ámbitos institucional, académico y profesional.

III. Esta experiencia de más de 20 horas está abierta al público en general y contribuye a forjar un diálogo con expertos en un ambiente global y virtual que perdurará en lo sucesivo.

IV. Los participantes podrán  revisar los recursos disponibles en plataforma para sus diferentes actividades cotidianas.

Sobre el pago

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COVID-19: una mirada a los retos globales desde espacios no tradicionales

Por: José Daniel Arias Torres, Carlos Alfredo Sánchez Barón, Halel Yejudith Tobías Figueroa.

El replanteamiento del carácter estatocéntrico del sistema internacional y la emergente interdependencia global a partir de la segunda mitad del siglo XX, permitieron la aparición de nuevos actores, entre ellos los gobiernos subnacionales. Para la década de los ochenta, “Panayotis Soldatos introduce el término “paradiplomacia”, enfocado a la actividad internacional de los gobiernos subnacionales, más acorde con sus intereses económicos, políticos o culturales bajo el contexto de una globalización en proceso”.[1]

En razón de lo anterior, los gobiernos subnacionales comienzan a vincularse con las dinámicas locales y globales; alineando su accionar (en la mayoría de los casos) con el de las autoridades nacionales, pues su participación en diversas esferas como lo ambiental, económico, social, cultural, entre otros, además del surgimiento de nuevos espacios de interacción, consecuencia de la globalización (entendida como el fenómeno resultante de las interacciones globales entre los diferentes actores que integran al sistema internacional: Estados, algunas empresas, mercados financieros y organizaciones, hasta llegar a las ciudades y personas) dota a los actores no estatales de un poder de acción y decisión sobre asuntos propios en su relación con lo global, dado que les permite ingresar a la arena internacional con más peso.

De esta forma, la globalización, fundada por una razón económica-capitalista, ha resultado de la integración e interdependencia de mercados, generando un proceso que es transdimensional y que impacta en diversas dimensiones humanas. Cabe mencionar que la globalización a pesar de ser un proceso constante desde la entrada del siglo XX, se acelera exponencialmente a través de la integración internacional en la segunda mitad del mismo siglo, impulsada por la participación de los actores locales, como también por la conectividad y velocidad que ofrecían las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), siendo estas herramientas las rutas que aceleraron a un proceso de integración global motivado por su dimensión económica. La globalización e interdependencia son elementos que facilitan el acceso a los diferentes actores a repercutir económica, social, cultural y políticamente en el sistema internacional, desplazando las estructuras, convirtiendo al mundo en un entorno multinivel con diversidad de voces.

Dentro de esta línea, la conectividad, tecnificación, interconexión y desarrollo, han posibilitado el surgimiento de ciudades inteligentes (Smart cities), es decir, espacios urbanos que interactúan con la población para optimizar y mejorar la calidad de vida en diversas áreas a través de la tecnología, y que son de suma importancia para hacer frente a los nuevos retos relacionados con la sostenibilidad y el surgimiento de crisis globales como la pandemia del COVID-19, a través de la recolección de datos, de afluencia o de gentrificación.

Las ciudades son espacios que incentivan la descentralización, en ese sentido, el enfoque de soluciones desde lo local, ha sido uno de los principios más novedosos para generar mejores condiciones de bienestar e impulsar el desarrollo sostenible, así como para hacer frente a los retos más apremiantes del siglo XXI, como lo son la migración, la seguridad, la degradación ambiental, la lucha contra el cambio climático y la salud.

A su vez, los retos globales ligados al desarrollo, en un contexto donde las problemáticas sociales, económicas y ambientales se interrelacionan, han evidenciado la importancia de la participación de los gobiernos y las comunidades locales, así como del impulso a la tecnología y a la innovación para el cumplimiento de las metas globales actuales.

Cabe destacar que, a partir de la negociación de la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el papel de las ciudades y las comunidades locales como actores de desarrollo se ha fortalecido bajo el principio de no dejar a nadie atrás.

Lo anterior toma particular relevancia en el contexto de la crisis económica y sanitaria por la pandemia del COVID-19, en donde los gobiernos locales desempeñan un rol decisivo en la labor de prevención, protección, erradicación y recuperación de su población.

La preparación, la infraestructura, el capital humano y el acceso a los fondos de emergencia de los gobiernos locales, así como la coordinación y el flujo de comunicación de estos con los gobiernos centrales, se encuentran entre las medidas más importantes para contener la propagación del virus y garantizar una rápida recuperación. (UNCDF, 2020, p.2) 

Esta importancia ha sido recogida en América Latina por los principales organismos y mecanismos regionales, la Guía de acción política para enfrentar la pandemia del COVID-19 de la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsa desde sus pautas el fortalecimiento de los gobiernos locales para reforzar la gestión pública frente a la crisis sanitaria. Asimismo, de acuerdo a recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el empoderamiento de los gobiernos locales es fundamental para una recuperación económica que coadyuve a crear una nueva realidad post pandemia con menores condiciones de desigualdad, más resiliente, sostenible y que mejore la calidad de vida de todas las personas.

Para lograr lo anterior, es fundamental la acción desde lo local, tanto en el entorno rural, a través del desarrollo de nuevas y mejores oportunidades, el fortalecimiento de la producción agrícola y el aprovechamiento de los servicios ecosistémicos de manera sostenible; como en el entorno urbano, que de acuerdo a estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), para 2030 será hogar del 60% de la población mundial.

Las ciudades deberán fortalecer sus procesos de planeación territorial, transformar sus patrones de consumo y reorientar los modelos de desarrollo para contar con la capacidad de sostener a una población cada vez mayor, frente a los retos crecientes en materia de salud, acceso a recursos y por el aumento de fenómenos meteorológicos extremos derivados de los efectos del cambio climático.

En la realidad, los actores gubernamentales no centrales cuentan con una serie de buenas prácticas para la gestión de la pandemia que merecen ser estudiadas, entre ellas figura la Guía metodológica de Recuperación Socioeconómica Municipal en contexto de COVID-19, elaborada por ONU Habitat y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el objetivo de orientar a las autoridades locales a crear su Plan de Recuperación Socioeconómico Municipal (PRESEM), basado en la conformación de un Comité Directivo Municipal para la recuperación resiliente; la adecuación de un marco normativo; la reasignación de recursos; el mapeo de actores para la gobernanza de la recuperación; la identificación de actores clave para la reactivación económica y la recuperación de empleos; así como el establecimiento de un mecanismo de coordinación multiactor.

Por otra parte en 2020 se llevaron a cabo una serie de conversaciones de la mano de ONU Habitat, las cuales llevaron por nombre “Experiencias de aprendizaje en vivo: Más allá de la respuesta inmediata al brote”, estas tuvieron como objeto compartir aprendizajes y conocimientos sobre las acciones de los gobiernos locales de diferentes ciudades del mundo para hacerle frente a la actual crisis, estos diálogos se generaron a través de espacios virtuales, dando prueba de que este nuevo tipo de entornos  marcarán el paradigma político y económico, como mecanismos de descentralización, que utilizados de forma correcta dan respuesta a las demandas no cubiertas por el Estado, al cual, debido a sus limitados recursos y capacidades, le es imposible atender todos los intereses, necesidades y conflictos existentes en su interior.

De la misma manera, algunas ciudades y municipalidades de América Latina han llevado a cabo buenas prácticas frente al COVID-19. Por ejemplo: en Colombia, el ayuntamiento de Bogotá ha lanzado el concurso Hackatón #MOOVID19 junto a organizaciones de la sociedad civil, con la finalidad de que los ciudadanos compartan propuestas de análisis de datos sobre cómo mejorar la organización del transporte colectivo en la ciudad durante la pandemia; por otra parte, la alcaldía municipal de Chía desarrolló la aplicación CHIAPP para donar o solicitar ayuda, e informar a las autoridades sobre el alza de precios en los productos de la canasta básica y situaciones que pueden incrementar los contagios.

Igualmente, en Argentina, la ciudad de Buenos Aires también cuenta con su plataforma de voluntariado para ayudar a las personas mayores; y la municipalidad de Rosario, recoge toda la información pertinente para permitir que los ciudadanos puedan pedir y ofrecer ayuda, realizar donaciones, inscribirse como voluntarios y compartir proyectos contra el virus.

Otro ejemplo es el caso de la Ciudad de México, donde se ha creado el Plan Gradual hacia a la Nueva Normalidad, en el cual gracias a la interconectividad entre ciudadanos y ciudades, se hace un mapeo claro del desarrollo de los contagios, identificando áreas de potencial riesgo de infección y rastreando a ciudadanos/usuarios que hayan convivido con personas enfermas.

Por otro lado, en Montevideo, Uruguay; la plataforma “AcaEstamosUy” permite conectar, geolocalizar y ayudar a personas con dificultades por la pandemia. Finalmente, en Porto Alegre, Brasil; la plataforma “Brothers in Arms” en coordinación con la Secretaría Municipal de Salud ayuda a manejar la escasez de Equipos de Protección Individual con actividades como la compra, recogida y entrega de insumos sanitarios en hospitales.

Cabe destacar que dichas prácticas a su vez, se vinculan y contribuyen al cumplimiento de diversas agendas internacionales, fomentando mejores condiciones no solo para hacer frente a la actual pandemia, pero además para crear y fortalecer la resiliencia ante nuevos retos sanitarios que se presenten a nivel regional e internacional, cuya aparición aumentará en frecuencia e intensidad a causa del aumento de la población, la degradación ambiental y el cambio climático.

Por lo anterior, los actores locales, así como los tomadores de decisiones nacionales y los organismos internacionales, deben colaborar para generar una nueva normalidad post-COVID-19 que permita generar mejores condiciones de bienestar, reducir las desigualdades y generar un desarrollo en sintonía con las metas globales para la sostenibilidad.

En ese sentido, la pandemia del COVID-19 ha dejado en claro la importancia de la acción desde lo local, así como el papel de la innovación y de las herramientas tecnológicas para hacer frente a los retos más apremiantes para la humanidad.

Asimismo, en su informe de agosto del 2020, la CEPAL identifica el acceso universal al internet como condición necesaria para reducir las brechas de desigualdad en la región de América Latina, al mismo tiempo que alerta sobre las consecuencias que la falta de acceso y la mala calidad de las conexiones genera en tiempos de pandemia, en donde el grueso de las actividades humanas migra cada vez más a la virtualidad. Una carencia o insuficiencia de infraestructura para la conectividad, impide a los grupos vulnerables acceder a los nuevos espacios de interacción, aumentando las brechas de desigualdad entre las personas que pueden integrarse a la digitalidad y las que son excluidas de la misma.

La conectividad, entendida como el servicio de banda ancha con una velocidad adecuada y la tenencia de dispositivos de acceso, condiciona el derecho a la salud, la educación y el trabajo, al tiempo que puede aumentar las desigualdades socioeconómicas. (CEPAL, 2020)

Ante un mundo cambiante donde los retos superan la actuación del Estado, mismo que resulta insuficiente para ofrecer soluciones a las necesidades y demandas políticas, sociales, económicas y ambientales de la población, se hace necesario el fortalecimiento de actores del sistema internacional no tradicionales como las ciudades y comunidades locales en su interacción con los entornos digitales que aumentan e impulsan el acceso de las personas a oportunidades de participación en la toma de decisiones, a través de un sistema novedoso de gobernanza global, que contemple a estos espacios como elementos protagónicos en el escenario internacional para hacer frente a los retos actuales y futuros.

[1] “Nosotros introdujimos hace unos años el concepto de paradiplomacia, como un sustituto del término de Ivo D. Duchacek ‘microdiplomacia’“. Panayotis Soldatos, “Cascading subnational paradiplomacy world” en Douglas Brown y Earl H. Fry, States and provinces in the international economy, Regents of the University of California, Estados Unidos, 1993, p. 135 (trad. libre).

Bibliografía

Agamben, G., ŽiŽek, S., Nancy, J., Berardi, F., López, S., Butler, J., & Preciado, P. (2020). Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias. Buenos Aires, Argentina: ASPO.

Ayala, L. (2014). La cooperación internacional subnacional versus diplomacia local: utilización de un concepto para la academia mexicana. Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, (120 y 121), 77-104.  http://www.revistas.unam.mx/index.php/rri/article/download/56208/49830

Castells, M. (2002). Globalización y antiglobalización. JE Stiglitz y M. Barlow, Pánico en la globalización. Bogotá, Colombia: Fica.

CEPAL (2020). Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos del               COVID-19. Informe especial No 7.

Gobierno de la Ciudad de México (2021). Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad.  Recuperado el 24 de abril del 2021 de Medidas Sanitarias COVID-19: https://medidassanitarias.covid19.cdmx.gob.mx/

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OEA. (2020). Guía de acción política para enfrentar la pandemia del COVID-19. Recuperado el 19 de abril de 2021 de la Carta Democrática Interamericana: http://www.oas.org/documents/spa/press/La-CDI-Guia-de-accion-politica-para-la-pandemia-5.28.pdf

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ONU-Habitat . (s/f). Experiencias sobre la respuesta a la pandemia de COVID-19. 18 de abril del 2021, de ONU Habitat Sitio web: https://onuhabitat.org.mx/index.php/experiencias-sobre-la-respuesta-a-la-pandemia-de-covid-19

Perry, J & Ham, L. (1996). DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DEL CIBERESPACIO. 18 de abril del 2021, de Tierra Adentro Sitio web: https://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/declaracion-de-independencia-del-ciberespacio/

Rueda, M. (2018). ¿Qué son las ‘smart cities’? apertura ciudad inteligente smart city recurso tecnología bbva. 18 de abril del 2021, de BBVA Sitio web: https://www.bbva.com/es/las-smart-cities/

UNCDF (2020). Respuesta frente a la emergencia COVID-19 Financiación de los gobiernos locales, Nota orientativa para una acción inmediata. Nueva York: Unlocking Public and Private Finance for the Poor. Recuperado de https://bit.ly/33AkJD0

<strong>José Daniel Arias Torres</strong>
José Daniel Arias Torres
<strong>Carlos Alfredo Sánchez Barón</strong>
Carlos Alfredo Sánchez Barón
<strong>Halel Yejudith Tobías Figueroa</strong>
Halel Yejudith Tobías Figueroa
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Cinco amenazas globales de 2022

Las amenazas globales suponen un riesgo para la humanidad manifestándose de manera natural o artificial. Podemos hablar de amenazas globales teniendo a consideración el aspecto económico, financiero, ambiental, social, espacial, etc. La noción de enfrentar a una amenaza global pone a prueba el sentido de la cooperación y seguridad internacional revelando siempre un contexto meramente lleno de incertidumbre.

Dentro el andar y cotidianeidad del sistema internacional, todos los actores deben ser conscientes de las graves consecuencias que las amenazas globales suponen. Así mismo, la seguridad internacional debe ampliarse hacia un concepto multidimensional y no meramente etnocéntrico.

Ve el siguiente video para conocer cuales son

Agradecemos la participación en conjunto con el Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales, CIBEI.

Global Risks Report 2022 del Foro Económico Mundial

Conoce más sobre las amenazas globales en:

Naciones Unidas. (2022). El Secretario General delinea cinco grandes emergencias mundiales y llama a resolverlas. 22 de enero de 2022, de la ONU. Sitio web: https://bit.ly/3ILMx8F

Eduard Soler i Lecha. (2021). El mundo en 2022: diez temas que marcarán la agenda internacional. de CIDOB Sitio web: https://bit.ly/35ARNhh

César S. Poblano Azcué
César S. Poblano Azcué

Estudiante de Relaciones Internacionales y fundador de Espacio Global

Mexican Cultural Centre y el día mundial de la filosofía.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), decidió para 2005 establecer el tercer jueves del mes de noviembre, el día mundial de la filosofía, con la finalidad de dar a conocer esta temática al público en general de tal forma que se sienten las bases conceptuales para una convivencia pacífica y tolerante (democracia, derechos humanos, justicia e igualdad).

Con base en lo anterior, Mexican Cultural Centre, instituto sin fines de lucro registrado en el Reino Unido, el cual promueve a la cultura mexicana participó en la conmemoración de este día tan importante, llevado a cabo en la ciudad de Guanajuato, México; donde se efectúo una conferencia intitulada “El natural deseo del saber”.

Ahora bien, considerando la naturaleza del “Mexican Cultural Centre”, desde Espacio Global, nos da gusto que apoye este tipo de iniciativas, de tal manera que, siendo fiel al objetivo de promoción de la cultura, abone con su granito de arena para promover la filosofía y lo que esto conlleva; es decir, la filosofía nos lleva a pensar sobre nuestra existencia, nuestra posible extinción así como aspectos fundamentales para la convivencia de la humanidad como el “bien y el mal”, a lo que puede llevar a temas como la justicia, igualdad, derechos humanos, democracia: cómo lo vive cada uno de los países (En caso de que se apliquen ciertos principios o no).

Debemos tener en cuenta que la filosofía, además de todas esas cuestiones, nos ayuda a preguntarnos si el camino que se ha tomado es el correcto o no, y cómo se pudiera hacer para mejorar, paso a paso, el actuar del ser humano. En ese sentido, cada una de las preguntas que nos lleva a una u otra respuesta, está ligado con parte de la naturaleza del ser humano y su deseo nunca satisfecho de conocer cada día un poco más.

Ahora bien, debemos tener en mente algo muy importante, no existe una verdad absoluta y eso es algo que se debe tener en cuenta al momento de hacer promociones de ciertos aspectos del pensamiento; por ello, es indispensable siempre nutrirnos más allá de la filosofía y los aspectos que nos pueden llevar a tener un mejor mundo, si no que, debemos ser conscientes también de que cada región y país, tienen sus propias culturas, de tal manera que, este tipo de foros, ayudaría mucho más si en lugar de tener un pensamiento hacia un mismo sistema somos conscientes de que se puede aplicar la misma premisa que a los seres humanos: “cada país es un mundo” (en lugar de cabeza).

Finalizo esto, reiterando las felicitaciones a MCC por ser participe en eventos que promuevan el pensamiento, así como aspectos culturales.

Verónica Tagle Zamarripa, Directora de Espacio Global