Perú: ¿Atrapado en un conflicto sin solución?

Por el Dr. Juan Roberto Reyes Solís.

I. Introducción.

Perú refleja uno de los problemas de gran intensidad política y social en el sistema internacional contemporáneo. Dicho problema es la polarización política, un fenómeno presente a lo largo de la historia y que, en este decenio de 2020, es un proceso notorio en países como los Estados Unidos, Brasil, México, Argentina o Colombia. Sin que la geografía sea un impedimento, esto también se nota en Francia, Italia, el Reino Unido, así como en Corea del sur, Japón o Myanmar, en fin, prácticamente en cualquier parte del mundo.  

En lo que hemos visto a lo largo de 2022 y ahora a inicios de 2023, tanto en Washington, como en París, además de Londres, o Tegucigalpa, Tokio y Seúl, no ha existido un momento de consensos y viabilidad sociopolítica para lograr a plenitud, los acuerdos nacionales necesarios para lograr una gobernabilidad efectiva. Al parecer estamos en un momentum que exhibe una crisis de funcionalidad de la democracia en el mundo. Esto limita las capacidades de los gobiernos para que avancen en la consecución de sus diferentes metas. Y por el contrario muestra una lucha de fuerzas, en donde los mismos gobiernos experimentan dificultades en su operatividad. Se observa además que en el ejercicio del poder existe una problemática de viabilidad de los sistemas democráticos.

¿Quién no ha conocido de manera directa o indirecta o hemos sido parte de estas dinámicas a lo largo de los últimos años? Desde el desacuerdo con una directriz de política económica, el malestar por la orientación de las políticas sociales, el disgusto por decisiones en materia de inversiones extranjeras, o el debate sobre disposiciones en relación con el combate al crimen organizado, todo, todo ha tenido desencuentros que van desde las familias hasta las discusiones en el ámbito nacional de cualquier sociedad.

Así las cosas, atestiguamos fenómenos que se expresan con diferentes clichés y características. Hemos presenciado, por mencionar algunos casos representativos, desde la toma del Capitolio en Washington DC, pasando por el protagonismo antidemocrático del expresidente Donald Trump, llegando así hasta la férrea oposición a las políticas de Joe Biden por parte de los miembros del partido republicano. También hemos atestiguado los recientes disturbios convocados por grupos bolsonaristas para tomar la sede de los poderes en Brasilia, así como la lucha entre los diversos actores sociales y políticos en ese país, lo cual puede sumarse a la vida cotidiana de América Latina, Europa, África, etc. Finalmente, esta secuela de acontecimientos, un verdadero malestar en la democracia nos lleva rápidamente a visualizar la situación que se vive en Perú.

La polarización política, “cuantifica hasta qué punto la opinión pública se divide en dos extremos opuestos” (García, 2019), exhibiendo precisamente el choque tanto en los puntos de vista, como también en las acciones y decisiones de los actores sociales de un país. A la vez, dicho fenómeno  lleva a una espiral de inestabilidad y que tiene un sentido, como se describe en el enfoque de Max Weber como una “lucha por imponer cierto tipo de valores en detrimento de otros (por lo tanto, es) el campo más fértil para imponer una determinada cosmovisión ” (Weber, 2000).

Con esta perspectiva, el Perú de hoy, de finales del mes de enero de 2023, se describe la polarización, inestabilidad y tendencia a la violencia política que posiblemente lleva a un conflicto sin solución en lo inmediato, o incluso en el corto y mediano plazos. Cabe preguntarse ¿cómo es que se llegó hasta aquí en la vida cotidiana de este gran país? El propósito de esta breve nota es externar una opinión sobre los futuros posibles de Perú, sin dejar de atender detalles considerados fundamentales por el autor.

II. El perfil país.

Perú tiene actualmente una población superior a los 34 millones de habitantes (Countrymeters, 2023) y tiene un perfil muy contrastante. Es un país de gran diversidad étnica y cultural. La mayoría de la población vive en zonas urbanas. El área metropolitana de Lima es el hogar del 20% del total de sus habitantes. El país tiene a su vez, un mosaico de desigualdades socioeconómicas que muestra también la polarización en los ingresos monetarios. Se estima, –y aunque esta es sólo una aproximación– que cerca del 41.7% de la población nacional se encuentra en situación de pobreza de diferentes perfiles, es decir, pobreza multidimensional (Comex Perú, 2021). En contraste, y antes de que irrumpiera la pandemia de covid 19, el país registraba poco arriba de medio millón de personas consideradas ricas y unos 290 ultrarricos (Gestión, 2018).

Además de lo anterior, el país sudamericano es rico en recursos naturales y cuenta con una variedad de éstos que son considerados estratégicos, pues juegan un papel importante en su economía y desarrollo. Perú es uno de los principales productores de minerales del mundo, con grandes reservas de oro, plata, cobre, zinc, plomo, hierro y otros minerales. El sector minero es uno de los motores principales de la economía del país y contribuye significativamente a su PIB. cuenta con importantes reservas de petróleo y gas natural, y el sector energético es una importante fuente de ingresos. Esto convierte a Perú, en un espacio de importancia geopolítica a nivel internacional, desde luego en la mira de intereses políticos y económicos (Rojas, 2015).

Por otra parte, la agricultura también es importante para la economía nacional, pues cuenta con una gran variedad de cultivos como café, algodón, caña de azúcar, frutas y verduras. A lo anterior se suma la pesca puesto que también es una importante industria en el país, especialmente en la costa del Pacífico.

Con todo la anterior, Perú ha experimentado en las últimas décadas un crecimiento económico sólido, pero aún enfrenta desafíos en cuanto a desigualdades y oportunidades. El sector minero y de servicios ha sido el motor principal del crecimiento, mientras que la agricultura y la pesca siguen siendo importantes para la economía rural. En cuanto al crecimiento, datos del Banco Mundial reportan que en años como 1994, 2008, 2016 y 2021 el PIB del país aumentó 12.3%, 9.1%, 4% y 13.3% respectivamente (BM, 2022). Cabe agregar que la desigualdad socioeconómica se ha incrementado a la par del éxito que representa el despunte del PIB. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) del país se sitúa en la categoría de “medio alto” (0, 77 en este caso), pero aún hay desigualdades significativas en la educación, la salud y el acceso a servicios básicos. Dichas desigualdades sociales son un problema muy notorio, con una gran brecha entre la población de mayor y menor ingreso. La pobreza se concentra en las regiones rurales y en las áreas urbanas marginales, donde la población indígena y afrodescendiente suelen ser las más afectadas (Olmo, 2022).

Así vamos llegando al panorama actual. En los últimos años, la economía peruana ha sido afectada por la pandemia de COVID-19 y también por las medidas de confinamiento implementadas para combatirla, lo que llevó a un aumento del desempleo y una disminución en la actividad económica. Además, la incertidumbre política y social también ha afectado al país.

La pandemia de COVID-19 contribuyó a la inestabilidad política en Perú. El manejo inicial de ésta fue criticado por ser ineficaz y tardío, lo que llevó a un aumento en el número de casos y muertes pues  el país registró una gran mortandad durante dicha emergencia sanitaria. Además, las medidas económicas implementadas para enfrentarla fueron insuficientes para mitigar su impacto en la población.

III. La crisis política.

La exhibición de enormes diferencias sobre los estilos, expectativas y planteamientos de cómo dirigir el país está presente en las principales fuerzas políticas peruanas. Entre estas destacan los partidos Fuerza Popular, el Partido Morado, el APRA, Peruanos por el Cambio, Nacionalista Peruano que han disputado el poder en los últimos procesos electorales. Las acusaciones mutuas, la rivalidad como archienemigos, los intereses creados entre dichas fuerzas políticas, así como otros factores, impiden consolidar la estabilidad de mando que se requiere.

A causa de lo anterior, y desde 2016, Perú ha tenido seis presidentes. Han pasado por este puesto personalidades como Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y ahora Dina Boluarte. La falta de consensos, las dificultades de gobernabilidad expuestas en los pesos y contrapesos de los poderes legislativo y ejecutivo, además de la manifestación abierta de los grupos de poder han sido parte de esta historia de conflicto interno.

A lo largo de 2021 y 2022, el mandato de Pedro Castillo se llevó a cabo en medio de nuevos desencuentros y discordia entre los actores nacionales. La tendencia al desacuerdo tomó intensidad en los últimos tres meses del año pasado. Como referencia y como parte de un esquema de esta nueva desavenencia, las acusaciones de corrupción, legitimidad y cuestionamientos sobre la capacidad para gobernar florecieron como nunca (Salazar, 2022).

Se añaden a lo anterior, los aprietos internacionales suscitados en noviembre de 2022, frente a la realización en México de la Cumbre de Líderes del Arco del Pacífico. Dada la postura negativa del congreso peruano para facilitar la salida de Pedro Castillo del territorio nacional a dicho encuentro, la reunión fue cancelada y propuesta para llevarse a cabo en Lima durante el mes de diciembre de 2022. Sin embargo y como lo recordamos, nunca pudo concretarse por el agravamiento de los hechos en los cuales, Castillo intentó ante las circunstancias, disolver el congreso y plantear un estado de emergencia. Su círculo inmediato se permeó de lealtades y deslealtades. Todo culminó en un intento para asilarse en la embajada de México en Lima, el cual no pudo llevarse a cabo (Bubola y Glatsky, 2022).

La detención, destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo detonó nuevos desacuerdos y violencia. Cuando Dina Boluarte asumió la presidencia, el país enfrentó en ese entonces una situación complicada en sus relaciones con el exterior. La crisis llevó incluso a un protagonismo de diferentes gobiernos latinoamericanos, desatando algunas diferencias diplomáticas. Entre otras cuestiones, sobresale la expulsión del embajador de México en Lima, Pablo Monroy.

El país está actualmente en una espiral de violencia e inestabilidad. En cada caso se ha cuestionado desde la legitimidad del gobierno, asuntos de corrupción, desacuerdos y otras acciones que han llevado al Perú a una situación de incertidumbre. Al cierre del mes de enero de 2023, se ha convocado a movilizaciones que exigen la formación de una asamblea constituyente, la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y la realización de elecciones anticipadas.

¿Hasta dónde podrá llegar esta dinámica de un país dividido, polarizado y sin los consensos necesarios para ir hacia adelante? Hoy en día, el cierre de lugares como Machu Pichu, incidentes de distinta índole como bloqueos en las calles, afectaciones en aeropuertos, la violencia urbana y el enfrentamiento entre manifestantes y policías reflejan este dinamismo de polarización política que caracteriza a las sociedades contemporáneas. Mientras la llamada Toma de Lima por parte de diferentes grupos sociales que se han sumado a esta lucha, la crisis depara, una situación de gran incertidumbre. En este caso ¿qué podría venir en los próximos días? ¿el uso de la fuerza para lograr la estabilidad? ¿un autoritarismo inevitable? La moneda está en el aire.

IV. Conclusión.

¿Hacia dónde se dirige Perú hoy en día? ¿hacia la guerra civil? ¿hacia un régimen de excepción? ¿podrá ser la estabilidad sociopolítica un factor alcanzable en el corto o mediano plazos? ¿Dina Boluarte logrará los consensos requeridos para gobernar? Si el escenario previsible llevara a un cambio en el poder en los próximos meses ¿podría un nuevo gobierno ser el líder del orden que requiere el país? Por el momento, el país se encuentra atrapado en una jaula que exhibe las dificultades de gobernabilidad.

La falta de liderazgo efectivo ha sido, entre otros factores, un elemento ausente en construcción de la inestabilidad política en Perú. Los líderes nacionales han tenido dificultades para lograr consensos y tomar decisiones hacia el mejor interés del país y de la población. Veremos el desenlace en las próximas semanas y meses.

Notas:

Bubola, Emma y Glatsky, Genevieve. (9 de diciembre de 2022). Ocho claves sobre la agitación política en Perú. Extraido de https://www.nytimes.com/es/2022/12/09/espanol/crisis-peru-castillo.html  el 22 de enero de 2023.

ComexPerú. (21 de mayo de 2021). El 41.7% de los peruanos son pobres multidimensionales. Extraído de https://www.comexperu.org.pe/articulo/el-417-de-los-peruanos-son-pobres-multidimensionales el 23 de enero de 2023.

Countrymeters. Población del Perú. Extraído de https://countrymeters.info/es/Peru el 22 de enero de 2023.

García, Javier. Caixa Bank. (19 de mayo de 2019). Polarización política. El fenómeno que debería estar en boca de todos. Extraído de https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/sector-publico/polarizacion-politica-fenomeno-deberia-estar-boca-todos el 22 de enero de 2023.

Gestión. Economía. (3 de diciembre de 2018). Perú tiene más personas con fortunas que pasan el millón de dólares que Argentina. Extraído de https://gestion.pe/economia/riqueza-peruanos-incrementa-us-467-000-mlls-estancarse-2017-251663-noticia/  el 22 de enero de 2023.

Olmo, Guillermo. BBC News Mundo en Perú. (22 de noviembre 2022) 3 razones por las que la economía de Perú sigue creciendo pese a las constantes crisis políticas en el país. Extraído de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-63630153 el 22 de enero de 2023.

Rojas, Diana. Jour (2015) La región andina en la geopolítica de los recursos estratégicos. Extraído de https://www.researchgate.net/publication/281365187_LA_REGION_ANDINA_EN_LA_GEOPOLITICA_DE_LOS_RECURSOS_ESTRATEGICOS  el 22 de enero de 2023.

Salazar, Diego. The Washington Post. Opinion. La corrupción es el telón de fondo de la precaria democracia peruana. Extraído de https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/11/09/corrupcion-peru-congreso-fujimori-pedro-castillo-encuestas/  el 23 de enero de 2023.

Weber, Max. El Político y el científico. Madrid, Alianza.

World Bank. Peru GDP Growth Rate Index. Retrieved from https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=crecimiento+del+pib+de+peru   on 22nd January 2023.

Juan Roberto Reyes Solís

Juan Roberto Reyes Solís

Profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac Querétaro y actualmente Taiwan Fellowship Visiting Scholar en el Center for the Advancement of Humanities and Social Sciences-National Taiwan University.

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Syria has experienced a catastrophic war that involves the Syrian autocratic regime, Syrian rebels, the self-styled Islamic State, al-Qaeda-affiliated terrorist organizations, Kurdish-led organizations, and foreign militias including Hezbollah, Russia, Iran, Turkey, and the United States have also intervened. (1.United Institute of Peace, Fact sheet, 2020) In this academic paper, I will analyze the main challenges for democracy advancement in Syria. I will also expose strategies to improve democracy promotion and develop a proposal to de-escalate the conflict.

Freedom House considered Syria as the MENA region’s greatest tragedy in 2014. (2.-Freedom House in the world, 2014). In May 2021,Bashar al-Assad secured a fourth term as president for seven more years in elections that did not occur under the auspices of the United Nations-led political process and failed to adhere to standards for free and fair elections. (3.-Human Rights Watch, Syrian events of 2021).

One of the main challenges of democracy in Syria is the fact that the Syrian authoritarian regime is persistent. It has developed a strategy to maintain its elite in power in order to avoid change of regime. (4.Albrecht, H., & Schlumberger, O. 2004) The tragedy in Syria is a perfect example of how the prevalence of a coercive apparatus is one of the main factors that cause democracy’s failure in the MENA region (5.Bellin, E. 2004).

Ronald J. Fisher exemplifies how ethnocentrism triggers aggressive behaviors towards outgroups. Using a Freudian approach, he explains how parents who are members of the elite in society tend to be over concerned about social status and proper behavior and use harsh autocratic discipline to rear socially accepted children. In consequence, the frustration causes unacceptable faults that are projected onto powerless minority groups, while the aggression is redirected to outgroups in forms of hostility (6. Ronald J. Fisher). Given the fact that Bashar al-Assad is part of the Syrian elite, we could presume that ethnocentrism could influence his attitude towards minorities.

This model explains some psychological traits related to autocracy, it does not provide an integral comprehensive approach to all the dimensions that shape the conflict. Democratic transition can be carried out successfully only when the State’s coercive apparatus lacks the will or capacity to undermine democracy. (5.Bellin, E. 2004). The Syrian regime seems not to have lack of will to undermine democracy. The international support of the regime is also an important element that strengthens the coercive apparatus and weakens democracy.

Another challenge is the contradiction that represents for the U.S and EU, the fact that Islamist movements are an important part of the opposition against autocratic regimes in the MENA region. This is paradoxical because democracy is autocracy’s antithesis, while some radical Islamism groups jeopardize both, the US’s security interests but also the autocratic regime’s interests. It is important to point out that not all Islamist group are radical, some of them are moderate and some other ones even propose a reinterpretation of Islam.

Thus, the level of engagement with Islamist movements will depend on how radical they are and how strategic they will be for the EU and U.S interests. Religion is an element that gives political power to Islamist groups. In fact, it is not religion but regulation of religion by government in Muslim-majority countries that is correlated to democratic decline. (7.-Wolff, Sarah, 2015). Therefore, the promotion of religious freedom, religious engagement, and religious awareness are key factors to engage better with Islamist movements and successfully advance democracy in the Syria.

It is imperative to strengthen diplomatic efforts with Russia to find a solution to the conflict. The United States will always protect its political interests through the articulation of its foreign policy. Democracy promotion is part of America’s Raison d’être. Since the administration of Woodrow Wilson, we can see a constant articulation of a foreign policy that prioritizes the implementation of democracy promotion at an international level.

Democracy promotion is part of America’s tradition. Throughout history, we can see a combination of realistic and idealistic approaches shaping the American foreign policy. Russia is also a geopolitical power that will protect its political interests through the articulation of its foreign policy. Moscow’s involvement in Syria is part of a project to restore Russia as a great power with influence in international affairs by opposing what it sees as US-orchestrated regime change. Russia sees popular protests in geopolitical terms. (8.Andersson and Waage) Unfortunately, Syria is a battlefield in which the U.S and Russia will look after their interests. Therefore, diplomatic efforts and negotiation between the U.S and Russia are necessary to achieve progress on democracy in Syria.

Democracy is the opposite of autocracy; it is precisely for this reason that the U.S has focused its efforts to promote democracy in Syria. According to the U.S Department of State, the United States is making great efforts in promoting democracy in Syria by supporting local councils, activists, and civil society organizations to counter the influence of extremist groups like Al-Qaeda. (9.U.S Department of State) However, geopolitical interests have undermined these efforts. The frustration of pro-Western Arab states with the US is such that Russia has gained some political ground, after initially drawing the ire of leading Arab states because of its support for Assad. By backing one of the main parties in the conflict, it has come to be seen as a key player in any possible peace deal. (10.Jane Kinninmont).

The battle of geopolitical interests is one of the biggest challenges for democracy promotion in Syria. According to a Congressional Research Service report updated in April 19, 2022, five countries operate in, or maintain military forces in Syria: Russia, Turkey, Iran, Israel, and the United States. The United States seeks a negotiated political settlement to the Syria conflict and the enduring defeat of the Islamic State. (11.-crsreports.congress.gov) This situation is critical because the U.S and Russia have different opinions regarding Syria’s regime. As long as Russia continues to support the Syrian regime, little progress can be made in advancing democracy in the country. Since the start of the conflict in Syria in 2011, Russia has vetoed 17 Security Council resolutions on Syria. Throughout this time, Russia has only sought to shield the Assad regime – to shield that regime from accountability for its brutal human rights abuses, its chemical weapons use. (12.-U.S mission to the UN).

Russia’s vetoes at the Security Council are a clear example of group polarization. Tali Mendelberg mentioned the great value of deliberation but she also points out that it can rarely have clear goals. According to the author, face-to-face discussions greatly increase cooperation but often at a cost. Individuals compose groups. Individuals have psychological biases that lead to polarization within groups. (13.Mendelberg, Tali 2002).

The common in-group identity model provides a promising approach in analyzing group polarization. It states that in-group bias and conflict can be reduced by factors that transform member’s cognitive representation of the memberships from two groups to one group. Cooperation is a clear example of putting this theory into practice. Bilateral cooperation, for instance, would be a clear example of overcoming in-group bias by creating common goals. (14.Gaertner, S. L., & Dovidio, J. F. 2012).

In this sense, Russia and the U.S, being the two most important geopolitical powers involved in the conflict, should seek common objectives and work towards them. This would reduce in-group bias and conflict. The fight against the Islamic State and terrorism in general is a good example of an objective that could help the U.S and Russia transcend the polarization of their geopolitical interests and facilitate the search for a workable resolution. Perhaps not a total eradication of polarization, but a significant decrease would be achieved. The UN Security Council, having several members with different geopolitical interests, generates biases and polarizations within the group that prevent the creation of resolutions that would alleviate the conflict.

The creation of a bilateral Ad-hoc cooperation program for the fight against terrorism in Syria, between the U.S and Russia would help transform the cognitive representation of the U.S and Russian delegations from members of two polarized groups into a single group with common interests.

Literature on perspective taking argues that the thoughtful consideration of the world from other viewpoints increases the perceived overlap between the perspective taker and the target of perspective taking, thereby increasing tolerance, empathic concern, and helping, and decreasing biases. (15.-Paluck, E. L. 2010). This technic could be used to prevent group polarization at the UN Security Council. A good starting point could be implementing the promotion of bi-national dialogues between the U.S and Russia, where they can expose each other’s national perspectives and identify common concerns to work on them and take into account conflicting interests.

Another serious challenge is the asymmetry in the U.S and EU democracy promotion strategies. It is imperative to understand the peculiar vision of the European Union toward Democracy Promotion, in order to examine the promotion of the EU in Syria. EU’s efforts to promote democracy are characterized by a preference to fund civil society initiatives as well as efforts to improve governance and respect for human rights. (16.-Youngs, R. 2008) On the contrary, to the U.S strategy, the EU is not interested in articulating a policy that suspends the Westphalia principles of non-intervention. Thus, The EU‘s approach to democracy promotion does not have as a priority pursuing security and geopolitical interest as the United States does.

It is also important to strengthen the U.S and EU cooperation on democracy promotion in Syria. Regardless of the Asymmetry in the U.S and EU democracy promotion strategies in the MENA region, there are common strategies when it comes to democracy promotion. Both, the U.S and EU focus on training judges, public defenders, prosecutors, and parliamentarians in the region for example. (17.-Huber, D. 2008). Strengthening initiatives like this is vital for the development of democracy advancement in Syria.

REFERENCES:

1.- The Current Situation in Syria, A USIP Fact Sheet, published on Wednesday, August 26, 2020 https://www.usip.org/publications/2020/08/current-situation-syria

2.- Freedom in the World 2014, Middle East and North Africa. https://freedomhouse.org/sites/default/files/Middle%20East%20and%20North%20Africa %20Fct%20Sheet.pdf

3.- Human Rights Watch , Syrian events of 2021. https://www.hrw.org/world-report/2022/country-chapters/Syria

4.- Albrecht, H., & Schlumberger, O. (2004). “Waiting for godot”: Regime change without Democratization in the Middle East. International Political Science Review.

5.- Bellin, E. (2004). The robustness of authoritarianism in the Middle East: Exceptionalism in comparative perspective. Comparative Politics, 36 (2), 139-157.

6.- Ronald J. Fisher, Chapter 2 and 3 Fisher, Ronald J. “Intergroup Conflict”

7.- Wolff, Sarah, 2015, U.S. and EU Engagement with Islamists in the Middle East and North Africa, Transatlantic Academy Paper Series.

8.- Andersson & Waage – The Geopolitics of Syria’s Reconstruction, PRIO Paper 2021.pages 12-13

9.- U.S Department of State. https://www.state.gov/u-s-relations-with-syria/

10.- Jane Kinninmont Senior Research Fellow and Deputy Head MENA Programme The Royal Institute of International Affairs at Chatham House, London The-Syria-Conflict-and-the-Geopolitics- of-the-Region, 2014, page 51.

11.- Congressional Research Service, file:///C:/Users/derrick.cruz/OneDrive%20- %20YMCA%20of%20Greater%20Houston/Desktop/IF11930.pdf

12.- U.S Mission to the UN. https://usun.usmission.gov

13.- Mendelberg, Tali (2002). The deliberative citizen: Theory and evidence. Political Decision Making, Deliberation and Participation, 6, 151-193.

14.- Gaertner, S. L., & Dovidio, J. F. (2012). Common in-group identity model. The encyclopedia of peace psychology.

15.- Paluck, E. L. (2010). Is it better not to talk? Group polarization, extended contact, and perspective taking in eastern Democratic Republic of Congo. Personality and Social Psychology Bulletin, 36(9), 1170-1185.

16.- Youngs, R. (2008). What has Europe been doing? , Journal of Democracy, 19(2), 160- 169. (available on ECollege course site).

17.- Huber, D. (2008). Democracy assistance in the Middle East and North Africa: A comparison of US and EU policies. Mediterranean Politics, 13(1), 43-62.

Derrick Cruz

Derrick Cruz

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Valle de México Campus Querétaro y actual estudiante de posgrado en Seguridad Internacional por la Universidad de Arizona.

Cuenta con una amplia experiencia profesional e internacional en Europa, Oriente Medio y Norteamérica. Ha colaborado en el Consulado General de México en Houston, Texas y la embajada de México en Berlín. Asimismo, ha trabajado con refugiados y solicitantes de asilo político en Alemania, Bélgica, Líbano y Estados Unidos. Actualmente forma parte del Programa de Orientación Jurídica y Migratoria en el departamento de Servicios de Inmigración del “YMCA International Services” en Houston, Texas.

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