Por: Fredery Burgos Sánchez
La política exterior de los Estados se basa en la protección de los intereses nacionales y la manera en que estos se adaptan a un sistema internacional en permanente transformación. En el caso de la República Dominicana, la consolidación de las relaciones diplomáticas con la Federación de Rusia constituye un ejemplo de cómo un Estado de tamaño medio puede ampliar sus espacios de cooperación internacional sin renunciar a los principios que han orientado históricamente su acción exterior. Dicha relación no es de discusión respecto a una postura en particular, sino que más bien es una obligación y responsabilidad del Estado de RD el tratar de relacionarse con todo tipo de países debido a la actual hiperglobalización e hiperconectividad que mantiene una correlación de interdependencia entre todos los actores del mismo sistema internacional, llámense clásicos o contemporáneos.
La apertura de la primera embajada residente de la Federación de Rusia en Santo Domingo, oficializada en 2025, representa uno de los acontecimientos diplomáticos más relevantes de las últimas décadas en la relación bilateral. Más que un acto protocolar, este paso simboliza la voluntad de ambos Estados de fortalecer el diálogo político, institucionalizar nuevos mecanismos de cooperación y ampliar una agenda común en áreas estratégicas como el comercio, la educación, la ciencia, la cultura y el turismo. También es un ejemplo de cómo el uso de la diplomacia pública para hacer relaciones internacionales es más congruente que la tan acostumbrada diplomacia tradicional, donde es más exquisito el uso del Hard Power.
Este hecho debe analizarse en un contexto internacional caracterizado por profundas transformaciones y que no es tan discutible el que realmente estemos en una transición de orden mundial. Ejemplo de ello es cómo bloques de alcance mundial, como son los BRICS, representan un mecanismo de cooperación entre economías emergentes orientado a promover una distribución más equilibrada del poder mundial. Su objetivo es fortalecer la participación del Sur Global en la gobernanza internacional, impulsar nuevas estructuras financieras y comerciales, y favorecer un orden internacional basado en la pluralidad de centros de poder, reduciendo la dependencia de las instituciones dominadas históricamente por las potencias occidentales. La competencia estratégica entre las grandes potencias ha revalorizado espacios geográficos tradicionalmente considerados periféricos, entre ellos América Latina y el Caribe.
Desde esta perspectiva, el fortalecimiento de la presencia diplomática rusa en la República Dominicana forma parte de una estrategia más amplia de Moscú orientada a profundizar sus vínculos con América Latina. La propia Concepción de la Política Exterior de la Federación de Rusia (2023) identifica a América Latina y el Caribe como una región prioritaria para el desarrollo de relaciones políticas, económicas, científicas y culturales basadas en el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos.
Por su parte, la República Dominicana ha desarrollado durante las últimas décadas una política exterior basada en la diversificación de sus relaciones internacionales. Sin abandonar sus tradicionales vínculos con Estados Unidos y la Unión Europea, el país ha ampliado su cooperación con nuevos actores internacionales, entre ellos la República Popular China y la Federación de Rusia. Esta estrategia responde a una realidad evidente: en un escenario internacional interdependiente, la diversificación de las relaciones exteriores fortalece la capacidad de negociación, amplía las oportunidades económicas y reduce la dependencia de un número limitado de socios.
La apertura de la embajada de Rusia en República Dominicana representa un significado institucional de Estado a Estado. Con este paso, el país cuenta con esta figura diplomática residente de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, circunstancia que fortalece su proyección internacional y amplía sus canales de interlocución con los principales centros de decisión del sistema internacional.
El fortalecimiento de la relación bilateral no debe interpretarse como un cambio en el alineamiento estratégico dominicano. La política exterior contemporánea se caracteriza cada vez más por la denominada autonomía estratégica, entendida como la capacidad de los Estados para mantener relaciones constructivas con múltiples actores sin quedar subordinados a una lógica de bloques propia de la Guerra Fría. En ese sentido, el acercamiento entre Santo Domingo y Moscú constituye un ejercicio legítimo de diplomacia y diversificación de alianzas dentro del marco del derecho internacional.
Existen, además, importantes oportunidades para ampliar la cooperación bilateral. El turismo representa uno de los sectores con mayor potencial, dado el creciente interés de ciudadanos rusos por destinos del Caribe. De igual forma, áreas como la educación superior, la investigación científica, la innovación tecnológica, la agricultura, la salud pública y la cooperación cultural ofrecen espacios concretos para profundizar los vínculos entre ambos países. Para ampliar, se puede explicar a la «juventud» como categoría de política exterior desde la Escuela Rusa. Diplomacia pública y diplomacia juvenil como herramienta de Soft Power, al permitir que los Estados proyecten su cultura, valores, identidad y visión internacional mediante el diálogo con las sociedades extranjeras. A través de intercambios académicos, culturales, educativos y redes juveniles, se fortalecen los vínculos entre pueblos y se construye una imagen positiva del país en el escenario global.
En estas relaciones, también persisten grandes desafíos. Las sanciones económicas impuestas a Rusia por diversos países occidentales, las restricciones financieras internacionales y las tensiones derivadas del conflicto en Ucrania condicionan parte del entorno en el que se desarrollan las relaciones bilaterales. En este contexto, la República Dominicana deberá continuar gestionando su política exterior con prudencia y responsabilidad, preservando el equilibrio entre sus diversos socios internacionales y actuando conforme a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.
Desde una perspectiva geopolítica, resulta evidente que América Latina vuelve a ser el objetivo de creciente interés de los Estados Unidos en recursos estratégicos como el litio y el petróleo, evidenciando el modelo económico de extractivismo, además de apostar por suinfluencia regional a través de la Doctrina Donroe. Rusia aspira a consolidar su presencia diplomática, económica y cultural en la región mediante el Soft Power. Por otro lado, China persiste en ampliar su cooperación a través de inversiones, financiamiento e infraestructura, como su megaproyecto de la Ruta y franja de la Seda, que atraviesa la región de América Latina y el Caribe. Para los países latinoamericanos, este escenario representa tanto oportunidades como desafíos, pues exige diseñar políticas exteriores capaces de maximizar beneficios sin comprometer la autonomía nacional.
La relación entre la Federación de Rusia y la República Dominicana debe entenderse, por tanto, como parte de esa nueva realidad internacional. No se trata únicamente del establecimiento de una embajada o del incremento de los contactos diplomáticos; se trata de la inserción de la República Dominicana en un escenario internacional más complejo, diverso y competitivo, donde el uso de las nuevas diplomacias adquiere un papel central para la promoción de los intereses nacionales y la influencia de cada Estado en la escena internacional.
El fortalecimiento de los vínculos entre ambos Estados refleja una tendencia más amplia hacia la diversificación de las relaciones internacionales y la consolidación de un orden mundial con múltiples centros de poder. En ese contexto, la República Dominicana tiene la oportunidad de desarrollar una política exterior pragmática, equilibrada y orientada al interés nacional, fortaleciendo su capacidad de interlocución con todas las potencias y ampliando sus espacios de cooperación internacional sin renunciar a los principios de soberanía, igualdad jurídica y solución pacífica de las controversias.
Referencias
- Banco Central de la República Dominicana. (2025). Informe del sector externo.
- Constitución de la República Dominicana. (2015).
- Federación de Rusia. (2023). Concepción de la Política Exterior de la Federación de Rusia. Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia.
- Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia. (2025). Comunicados oficiales sobre las relaciones entre Rusia y la República Dominicana.
- Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana. (2025). Comunicados oficiales sobre la apertura de la Embajada de la Federación de Rusia en Santo Domingo y la visita oficial del ministro Serguéi Lavrov.
- Organización de las Naciones Unidas. (1945). Carta de las Naciones Unidas.
- Presidencia de la República Dominicana. (2025). Comunicados oficiales sobre cooperación bilateral.
- Nye, J. S. (2004). Soft Power: The Means to Success in World Politics. PublicAffairs.
- Waltz, K. N. (1979). Theory of International Politics. Addison-Wesley.
Primer embajador físico de Rusia en la República Dominicana, Alexey Victorovich Seredin

Politólogo, egresado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Recinto San Francisco. Analista internacional, ensayista de temas locales, nacionales e internacionales.













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