Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH)

Por: Daniela Gómez Rojas

Análisis preliminar: la importancia de la guerra

Resulta impensable que en pleno siglo XXI, aún existan guerras dentro y fuera de los Estados, las cuales continúan dejando pobreza, hambre, muertes, refugiados, enfermedades, y otros factores que afectan principalmente y en gran medida a la población civil. Actualmente, hemos presenciado el acontecer de varios conflictos armados en diversas regiones del mundo; sin embargo, podemos observar que algunos son tomados como “importantes” ante la comunidad internacional y otros no. ¿Qué los hace que sean más importantes que otros? ¿Serán las implicaciones a escala económica, política, social; que necesitan ser abordadas de manera urgente? o ¿Su difusión ante la comunidad internacional, depende de qué tan importante es el actor o los actores implicados, en términos de recursos económicos, estratégicos o naturales?

Muchos podrán decir que es muy difícil conocer el trasfondo de un conflicto armado debido a la soberanía territorial, los intereses de por medio y el control de la información; otros, podrán comentar que los alcances del mismo pueden ser solamente de carácter regional pero no mundial, e incluso, podrán sustentar que se clasificarían entorno a los alcances que producen en términos de daños de infraestructura, muertes, heridos o recursos militares invertidos; o también, que no sería de gran relevancia un conflicto con armas convencionales a un conflicto con armas nucleares; por supuesto, el análisis está muy bien hecho, el impacto de un arma nuclear es incuestionable.

Sin embargo, a raíz de este argumento, podrían surgir otras preguntas en torno a la discusión del respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario (DIH). Por ende, si se clasifican los conflictos de menos importante a más importante, entonces ¿importará más una vida que la otra?, ¿el DIH sería entonces discriminatorio?, ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Si bien, es claro que los derechos humanos son inalienables a cualquier ser humano y que no son discriminatorios por raza, color, etnia o incluso religión (ACNUDH, s.f), no se puede negar que el actuar de los organismos internacionales como las Naciones Unidas, las cortes internacionales, los tribunales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs), establecen una importancia internacional dependiendo de los intereses de los actores involucrados en estos conflictos, un ejemplo claro de esta falta de interés internacional se puede observar en varios países del Medio Oriente, donde se libran guerras civiles de las cuales poca importancia les brinda la comunidad internacional y en consecuencia, su divulgación en medios informativos y redes sociales occidentales es poco vista.

Guerras Olvidadas: breve relato histórico y coyuntura de la actualidad de algunos conflictos en Medio Oriente

Para poder vislumbrar el panorama actual de los conflictos dentro de algunos países de Medio Oriente, tenemos que observar y entender de manera sustancial y breve su historia. Entre uno de los conflictos más antiguos podemos recalcar el de Israel y Palestina, el cual, comenzó desde la declaración de Balfour en 1917, donde les otorgaban a los judíos un hogar nacional en el territorio palestino (que no estaba constituido como un gobierno soberano), pero, a su vez, debían comprometerse a respetar los derechos de los no judíos en este mismo (Corbin, 2017). Sin embargo, el intento de las Naciones Unidas por dividir el territorio para árabes y judíos solo se quedó en un intento, debido a que ambas partes no querían ceder ante la propuesta, y así, se desencadenó un sin fin de desacuerdos que se transfirieron a una guerra civil interna hasta el día de hoy, y de la cual, solo se puede observar una grave crisis humanitaria.

Por otra parte, en orden cronológico, se encuentra la guerra y posterior conflicto interno en Afganistán, si bien, este país se ha visto envuelto en golpes de Estado, intervención de otros (como la URSS), o incluso, el apoyo de sus guerrillas internas por parte de EE. UU. (Zelaya, s.f). Su historia tomó un punto de inflexión después del 11 de septiembre del 2001, cuando, Estados Unidos sufrió un ataque terrorista y este fue adjudicado al grupo Al-Qaeda, quien contaba con bases en Afganistán. A raíz de ello, el accionar de Estados Unidos, fue llevar a cabo una intervención en este país para restaurar la seguridad y la paz en el escenario internacional, con ello, no solo causó más violencia, sino también, la inestabilidad política, económica y social que se vive hoy en día; resultando ser temas que cuestionan el interés real de Estados Unidos en este territorio y los beneficios reales de dicha intervención.

También, se encuentra Irak, con su conflicto interno entre las diversas etnias y minorías que lo componen, los golpes de Estado, la revolución iraní, la guerra entre Irak e Irán, la posterior guerra del golfo, la iniciación de una intervención militar por parte de Estados Unidos en 2003, como consecuencia de su guerra contra el terrorismo y su justificación en la búsqueda del restablecimiento de la seguridad internacional (Oropeza y Salvidea, 2005), y actualmente su conflicto interno con grupos terroristas y protestas internas. Estas, han sido las consecuencias de la continua inestabilidad del gobierno iraní, no solo a nivel económico y militar, sino también a nivel humanitario, con crisis de refugiados, pobreza, desaparecidos y una constante violación de derechos humanos.

Otros de los países abatidos por los conflictos armados han sido Siria y Yemen, estos fueron unos de los países que más sufrieron las grandes consecuencias de la Primavera Árabe, si bien, esta tenía como objetivo establecer una justicia social y cambios de régimen opresivo, terminó por traer para la mayoría de los países árabes una cruenta guerra de la cual muchos de estos aún continúan viviendo. Para el país sirio, la crisis humanitaria y migratoria más grande del mundo afecta la inestabilidad no solo política de sí mismo, sino de los países alrededor, causando una incuestionable e incesante violación del DIH y los derechos humanos (Sardiña, 2021).

De igual manera, sucede en el  país de Yemen, con un pasado tormentoso, el cual  ha sufrido una guerra interna entre dos etnias, los chiíes y los suníes, que, desde el 2011 con el estallido de la Primavera Árabe tomó un rumbo desacelerado, sumergiendo al país en una de las crisis humanitarias más graves de Medio Oriente (Amnistía Internacional, 2020), donde los diversos actores involucrados en este conflicto, tanto estatales como no estatales, han contribuido en mayor o menor medida a la crisis alimentaria y migratoria, violaciones de niños, mujeres, pobreza y más violencia.

Si bien, estos son solo unos pocos casos del caos que se vive diariamente en países del Medio Oriente, deja una base fundamental para cuestionarnos acerca de las acciones de la comunidad internacional respecto a estos temas, más allá de las opiniones consultivas y del pronunciamiento de organismos internacionales, el actuar contundente de algunos de estos como las Naciones Unidas es bastante cuestionable, en la medida que aún continúan las guerras, la violación de derechos humanos, el quebrantamiento de la paz y de la seguridad  en todos sus aspectos a nivel nacional e internacional, y no solo en territorios de Medio Oriente, sino a nivel global.

Pronunciamiento de la comunidad internacional actualmente a la luz del DIH

A través de los años, se puede observar el actuar de la comunidad internacional y sobre todo de importantes organizaciones internacionales en torno a estos conflictos mencionados anteriormente. Comenzando principalmente por Israel y Palestina, solo ha habido un pronunciamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas pidiendo a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), una opinión consultiva respecto a la construcción de un muro por parte de Israel en territorio palestino. Con base a la resolución emitida por la Asamblea en el 2003, donde se recalca el necesario restablecimiento del respeto por el derecho internacional, la libre autodeterminación del pueblo palestino y el respeto por el DIH. Se pide está opinión donde:

La Corte desestimó la forma que Israel eligió para lograr sus objetivos de seguridad. Según ésta, el muro, a lo largo de la ruta trazada, y su régimen conexo “infringen gravemente diversos derechos de los palestinos que residen en el territorio ocupado por Israel y las infracciones derivadas de ese trazado no pueden justificarse por necesidades militares, de seguridad nacional o de orden público”. (Portilla,2007, pág. 168)

Sin embargo, más allá de esta opinión y de las obligaciones que tendría el Estado de Israel para cesar la violencia, respetar el derecho internacional humanitario y mantener canales diplomáticos, no tiene ningún carácter de obligatoriedad, lo que implica, que al día de hoy el muro está totalmente construido, continúan los crímenes de lesa humanidad y la violación de derechos humanos, no solo por parte del Estado de Israel, sino también por grupos armados palestinos como Hamas; y las Naciones Unidas, solo subrayan que existe una grave violación al derecho internacional humanitario (Naciones Unidas, 2014), pero sin conseguir soluciones sólidas y definitivas para el cese de la violencia en estos territorios.

De igual manera, el difícil pasado de Afganistán, con la suma de los talibanes (movimiento islámico suní, quienes rechazan las estructuras democráticas) y la intervención de Estados Unidos para evitar que el terrorismo se apoderara de la región, terminó dejando una violencia incesante, que, luego de la retirada de las tropas de Estados Unidos de este país, se agravó aún más con la toma del poder por parte de los talibanes, quienes,

Avanzan sin tregua en la destrucción de todo lo conseguido en materia de derechos humanos en los últimos veinte años, han declarado Amnistía Internacional, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT). (Amnistía Internacional, 2021).

Se evidencia la preocupación por la incesante violación de derechos humanos en el territorio, sin embargo, organismos como la ONU solo instan a persuadir a los talibanes de respetar estos derechos, de proteger a los más vulnerables, a construir diálogos de paz y restaurar la situación del territorio (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, nada de esto condena a los talibanes, ni conlleva a un accionar jurídico sobre la situación, lo que deja hasta el día de hoy la continua violación de derechos contra el pueblo afgano.

A su vez, Irak, se ve envuelto en una grave crisis política debido a su pasado tormentoso con la administración de un mal gobierno, la sistemática violación de derechos humanos por parte del mismo y de grupos terroristas, y la permeabilidad de su política para la intervención de gobiernos extranjeros, lo que ha causado el estallido de inconformidad de su población civil, la cual, ha sufrido desapariciones forzadas, homicidios, torturas, entre otros, por parte del régimen con el fin de mantener su poder en la región (Cordero, 2020). Además del constante enfrentamiento de este, con el grupo autodenominado Estado Islámico, el cual continúa atacando a la población civil con el fin de adquirir más poder en el territorio.

Solamente, en la historia de Irak, se llevó a cabo la sentencia contra un exmiembro de este grupo terrorista por parte del Tribunal Superior Regional de Frankfurt (Alemania), frente a los crímenes de lesa humanidad, guerra y genocidio,  lo que es significativo en el avance de la no impunidad por estos dentro del conflicto armado (Amnistía Internacional, 2021); pero, a pesar de esto, aún siguen cometiéndose y quedando impunes demasiados crímenes perpetrados no solo por el grupo sino también por las autoridades iraquíes (Amnistía Internacional, 2021-2022).

Por otra parte, se encuentran las situaciones en países de Siria y Yemen. En el primero, como fue mencionado anteriormente, se vive una grave crisis humanitaria, con miles de desplazados, desaparecidos, heridos, muertos y refugiados. A pesar de algunos esfuerzos por las organizaciones humanitarias como la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que hacen lo humanamente posible por llegar a la región, el gobierno sirio continúa impidiendo la llegada de esta ayuda humanitaria a su población civil. Está guerra interna, que ha involucrado a potencias regionales e internacionales como Arabia Saudita, Estados Unidos, Rusia, entre otros, han contribuido al incremento de la constante violación de derechos humanos que aún no han sido acusados y recriminados por la comunidad internacional, como lo menciona Amnistía Internacional en su informe del año 2021-2022:

Las partes en el conflicto seguían cometiendo con impunidad violaciones graves del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otros abusos flagrantes contra los derechos humanos. Las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ataques directos contra población e infraestructura civiles —incluidos hospitales y gasolineras— y ataques indiscriminados mediante bombardeos aéreos y de artillería en la gobernación de Idlib y en la zona rural del oeste de la gobernación de Alepo.

Situación que deja entrever la incapacidad que ha demostrado la comunidad internacional para solventar está crisis, como lo menciona el coordinador de Ayuda de Emergencia para las Naciones Unidas, Martin Griffiths “Seguimos fallándole al pueblo sirio en lo que necesita, en lo que se merece, y en lo que tiene derecho en términos de asistencia humanitaria y protección” (Naciones Unidas, 2021).

De igual manera, para el Estado de Yemen, su situación es similar, el gobierno se encuentra dividido por varías minorías, entre las cuales se conformó un grupo armado en oposición al mismo llamado los hutíes, quienes aprovecharon la poca popularidad del gobierno para tomar el control de diversas zonas del país, de esta manera, lo que había comenzado con la Primavera Árabe y sus diversas manifestaciones, tomó la fuerza suficiente para llevar a cabo un conflicto armado interno en el país, sin obviar las intervenciones extranjeras; generando así, que las diversas partes de este conflicto atenten contra los derechos humanos de la población en Siria (Amnistía Internacional, 2020). Si bien, la ONU, ha extendido el mandato del Grupo de Eminentes Expertos (GEE) sobre el conflicto en Yemen, el cual tiene potestad internacional para investigar, documentar e informar las violaciones de derechos humanos cometidas en este territorio, esto, no ha causado que se extienda un real compromiso de las partes involucradas por disminuir la violencia sistemática de derechos humanos, y de la comunidad internacional para apoyar iniciativas de ayuda humanitaria y del restablecimiento del DIH (Naciones Unidas, 2021).

Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, asegura que el aumento de las hostilidades en el territorio coloca cada vez más en deterioro los derechos humanos de la población y, “advirtió que la escalada socava las perspectivas de un acuerdo político sostenible e hizo hincapié en que las violaciones a las leyes humanitarias y derechos humanos no pueden continuar impunemente” (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, su ideal está muy lejos de cumplirse, la actual crisis económica, la escasez de fondos para ayuda humanitaria, los atentados recurrentes contra la misma y la falta de visibilidad en los titulares, hace de este país uno más de los olvidados en Medio Oriente.

Concluyendo con este breve análisis del panorama que se vive actualmente en algunos países del Medio Oriente entorno a sus crisis humanitarias, conflictos internos, violación del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, podemos evidenciar que si bien ha habido algún pronunciamiento de la comunidad internacional al respeto y sobre todo las organizaciones humanitarias han intentado llevar a cabo su labor de la mejor manera posible; existe un vacío sustancial actualmente en cuanto a la visibilidad e importancia que estos conflictos tienen para organizaciones como las Naciones Unidas, los organismos jurídicos como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, que si bien existe un debate sustancioso respecto a sus jurisdicciones, deja entrever que estos mecanismos actúan en ciertos escenarios internacionales, dejándonos cuestionar su empatía por otros escenarios que sufren graves violaciones de derechos humanos, por ende, aún se encuentra una pregunta sin responder ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Referencias bibliográficas

<strong>Daniela Gómez</strong> <strong>Rojas</strong>
Daniela Gómez Rojas

Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada, Colombia. Realizo un diplomado en Gestión de Proyectos para el Desarrollo y la Cooperación Internacional, y otro diplomado en Fundamentos del Derecho Internacional Humanitario. Interesada en la seguridad internacional, análisis internacional, geopolítica y cooperación internacional.

Operación militar rusa en Ucrania desde una perspectiva del paradigma realista de las Relaciones Internacionales

Aproximaciones al Conflicto

 El 2022 se reconocerá como el año de un nuevo conflicto en Europa post Guerra Fría, del cual surgen diferentes puntos para analizar y tener una perspectiva amplia y no generalizada; para ello, debemos observar principalmente a nivel histórico que Rusia y Ucrania fueron parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la cual se disolvió en 1991, año en que Ucrania se declaró independiente, libre y soberana, y la Federación de Rusia se quedó sin su segunda capital más importante, la cual representaba el 22% de la producción agrícola encargada de abastecer a la Unión. 

 Ucrania es una república democrática joven, por ende, representa una estructura de gobierno frágil, y más aún, comparte ideologías y cultura rusa, lo que ha causado una división en su población, por un lado los nacionalistas y por otro los prorrusos, con un choque ideológico (occidente-oriente) dentro de su territorio.

 Desde la anexión de Crimea por parte de Rusia, misma que la comunidad internacional no reconoce como legítima, así como la posterior firma del acuerdo de Minsk por parte de Ucrania en 2014, se puede evidenciar el continuo conflicto entre ambos grupos, teniendo como principal escenario la región de Dombás, donde la mayoría de sus habitantes son prorrusos. Por ende, las regiones de Lugansk y Donetsk (Donbass), solicitaron al gobierno de Vladimir Putin el reconocimiento de su independencia y el apoyo para preservar su permanencia como Estados. Rusia efectivamente brindó este reconocimiento y afirmó en un comunicado que:

Las circunstancias requieren acciones firmes e inmediatas. Las repúblicas del Dombás han  pedido ayuda a Rusia. De este modo, y de acuerdo con el artículo 51 parte 7,  de la carta de las Naciones Unidas con el consentimiento del Consejo de la Federación de Rusia y de conformidad con el acuerdo ratificado el 22 de febrero de este año sobre la amistad y la ayuda mutua con las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk he decidido llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo es proteger a las personas que han sido objeto de intimidación y genocidio  por parte del régimen de Kiev durante ocho años (2O Minutos,2022).

 Hay que recordar que el artículo 51, con el cual el presidente de Rusia respalda su ofensiva militar, alude a “el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas”.

A pesar de que meses atrás Ucrania solicitaba apoyo a la comunidad internacional y a la OTAN por la incursión militar rusa en la frontera ucraniana, actualmente está incursión terminó desencadenando un conflicto al interior de este país, debido a que han transcurrido algunos días desde el inicio del mismo y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el 25 de febrero anunció en una rueda de prensa que “nos han dejado solos, el país más poderoso del mundo mira desde la distancia” (CNN), refiriéndose a Estados Unidos. Por otra parte, en cuanto a las medidas tomadas por la OTAN, G7 y la Unión Europea, han sido solamente a nivel económico, con el levantamiento de paquetes de sanciones en contra de Rusia.

Conflicto entre Rusia y Ucrania a la luz de la teoría realista

 Un análisis desde la perspectiva del paradigma realista de las relaciones internacionales nos indica que, los Estados están en constante choque y conflicto, y que las relaciones de cooperación y de paz muchas veces no pueden llevarse a cabo entre estos. Como lo indica Hans Morgenthau en su obra “Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz” a través del estudio del fenómeno del poder en la política internacional y la batalla para conseguirlo, sostiene que, los problemas del mundo se deben a tres causas: el deseo del poder del hombre, la definición de los intereses nacionales basados en el poder y la naturaleza anárquica del sistema internacional (Morgenthau, 1986).

 Claramente, hemos visto cómo se han realizado distintas mesas de diálogo entre Ucrania y Rusia, pero las negociaciones se derrumbaron y no se concretó un acuerdo para que prevalezca la diplomacia y la paz como lo sugiere el paradigma idealista.

Por ende, estas interacciones entre ambos países tras la operación militar, se pueden explicar desde la teoría realista, donde el poderío militar juega un papel importante en el reconocimiento internacional de un Estado como un actor estratégico, por lo que organismos internacionales como las Naciones Unidas que tienen un objetivo principal en mantener la paz y proteger los derechos humanos, siguen siendo entes que jurídicamente no pueden obligar a un Estado a tomar ciertas acciones en torno al mantenimiento de la seguridad internacional, con lo cual su actuar se queda corto.

 Por otra parte, hay que recordar que para la conformación de un Estado se necesitan elementos fundamentales como: territorio, población, gobierno, soberanía y reconocimiento internacional. En la vida de un Estado es necesario este conjunto de elementos para considerarse como tal y ser reconocido en el sistema internacional, la modificación o la privación de alguno de estos, causa la pérdida de su statu quo en el sistema internacional.

 Como se puede analizar, Ucrania está siendo debilitada primero a nivel territorial, donde el conflicto con las fuerzas militares rusas está afectando a la población y la infraestructura de las ciudades; aunque Rusia ha manifestado que esta operación militar no es para anexar el territorio, no deja de ser una amenaza para este elemento.

 En cuanto a la población, la mayoría han decidido abandonar el país en busca de refugio, pero muchos de los hombres han tenido que quedarse para brindar un apoyo al ejército. Debido a que, en un discurso del 23 de febrero, el presidente de Ucrania tomó una decisión importante; ya que:

Declaró el estado de emergencia -un instrumento por el que se restringen los movimientos cerca de la frontera y aumenta el control sobre los extranjeros, el uso de drones o la toma de fotografías de elementos e instalaciones de seguridad-, movilizó a miles de reservistas de 16 a 60 años para aumentar la «capacidad operativa» del Ejército y consiguió de sus diputados la aprobación en tiempo récord de un proyecto de ley destinado a «liberalizar la circulación» de armas entre los civiles (Peréz, 2022).

 De igual forma, el gobierno buscará mantener la soberanía de Ucrania y su independencia, por lo que las bajas de militares son evidentes, la carrera armamentística representa una gran ventaja para aquel Estado que la posee, y debido a la anarquía del sistema internacional, los Estados se fortalecen mejorando su capacidad de defensa de futuros ataques. Esto, explicado desde el realismo, demuestra que la capacidad de armamento y defensa es el eje central para los Estados con el fin de mantener su poder dentro del sistema, el cual es la esencia y el fin último del Estado.

Por ende, desde la perspectiva rusa, se puede observar cómo el gobierno ha tomado decisiones con base en esto. Si volvemos a la historia recordaremos cómo este en la Guerra Fría perdió su posición en la polarización del sistema internacional, pero, nuevamente ha despertado este gigante dormido de oriente debido a la capacidad política en el gobierno de Putin para el reposicionamiento de Rusia en el sistema, no solamente como potencia mundial, sino también por ser un contrapeso para el expansionismo de la OTAN.

 De modo que, como lo menciona Nicolas Maquiavelo en su obra titulada El príncipe, “es mejor ser temido que ser amado”. Rusia públicamente ha amenazado a Finlandia y a Suiza de invadir sus territorios en caso de que estos intentasen pertenecer a la OTAN, lo que podríamos estar presenciando como el resurgir de la Guerra Fría, en donde se ven implicadas las ideologías marcadas de los países occidentales y de Oriente (capitalismo vs socialismo).

 De igual manera, no debemos olvidar que este conflicto no debe ser catalogado como guerra mundial, ya que, por el momento se lleva a cabo entre estos dos Estados, por lo que no cumple con las características suficientes para ser considerada como tal, como lo define Julián Pérez Porto y Ana Gardey, el concepto de guerra mundial es un:

Conflicto bélico a gran escala que cuenta con la participación de países de distintos continentes. Existe consenso respecto a la existencia de dos guerras mundiales a lo largo de la historia: la Primera Guerra Mundial (que tuvo lugar entre 1914 y 1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939–1945). (2010).

Así como Rusia no debe compararse como la Alemania imperialista de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Según las declaraciones del presidente de Rusia,53 su operación militar es con carácter especial, para proteger a sus conciudadanos rusos en la región de Ucrania, por lo que no busca anexar territorio, sino eliminar toda amenaza de armamento militar y nuclear contra su población; sin embargo, las aspiraciones pueden cambiar en el transcurso de la guerra y según se unan más participantes podremos solo así hablar de una Tercera Guerra Mundial.

Citas

Jaqueline Mishell Che Zetino
Jaqueline Mishell Che Zetino

Estudiante del 5º semestre de la Licenciatura en Relaciones Internacionales  con Especialidad en Seguridad Internacional de la Universidad San Carlos de Guatemala.

Vladimir Putin: En la encrucijada de la seguridad nacional
Vladimir Putin: En la encrucijada de la seguridad nacional

Por Miguel Gallo*

La concepción de seguridad nacional, a menudo se emplea para definir el aspecto más importante que rodea a una nación como actor sustancial dentro de la comunidad internacional en donde marca los lineamientos a seguir, a fin de salvaguardar su existencia. Dicho término tuvo su auge durante el período entre guerras y sistema bipolar, no obstante, es y seguirá siendo un tema sustancial dentro de la política exterior de las naciones.

De manera que, resulta interesante cómo dicha seguridad es definida particularmente por la Federación de Rusia, en torno a lo que considera amenazas a su seguridad nacional. De igual forma, la incursión de la Organización del Tratado Atlántico Norte ( OTAN) por toda Europa Oriental, bajo su política de puertas abiertas a más de 30 años del colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). 

Reflejo de tal política, y bajo la concepción rusa, resultan inadmisibles las pretensiones de que Ucrania se integre al bloque occidental. La justificación rusa gira en gran medida al vínculo histórico-cultural, el cual es innegable. Haciendo alusión precisamente a aquel Estado eslavo denominado ‘La Rus de Kiev’. No obstante, el dinamismo político-económico de la Ucrania moderna tras la independencia en 1991, sobreviviente a la rusificación ucraniana durante la órbita soviética y los intentos de limpieza étnica (Holodomor 1933), conllevaron al intento fallido por  redefinir su devenir dentro de la comunidad internacional. Es decir, las pretensiones de Ucrania para integrarse a la Unión Europea (UE), y de manera más controversial, a la OTAN.

Ante ello, nos encontramos con un conflicto totalmente vigente y que pone en alerta a la seguridad internacional, el cual, sus inicios datan desde aquellas movilizaciones sociales, -Euromaidán 2013-, contra las medidas del entonces presidente Viktor Yanukovych, tras negarse a firmar el acuerdo con la UE y optar por el acercamiento con Rusia. Dicho contacto con Rusia fue debido a la táctica del mandatario Vladimir Putin para frustrar varios años de negociación entre la UE y Ucrania, con el objetivo claro de mantener a Ucrania como aliado.

 Lo sucesivo, que resulta sustancial, fue la fragmentación misma de la sociedad ucraniana dividida entre pro occidentales y pro rusos. Si bien, la presencia y estrategia geopolítica rusa fue evidente, la composición del parlamento de Crimea fue determinante para definir de manera institucional su alineación con Rusia por sus orígenes históricos. De tal modo, las acciones rusas para anexar a Crimea son evidencia del accionar ruso bajo su percepción de seguridad nacional, aunque fruto de tales medidas derivaron en el inicio de las sanciones económicas por gran parte de las potencias europeas hacia Rusia.

Otro elemento que encuadra dentro del enfoque de seguridad, es la vigencia de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), el cual recientemente fue accionado por Kazajistán tras los disturbios nacionales por el alza del precio del gas natural. Sus otros integrantes (Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, Rusia y Tayikistán) enviaron cientos de militares a fin de controlar las movilizaciones. Rusia como su principal actor, constata a través de este mecanismo su política de defensa.     

Lo cierto es que, la encrucijada actual en la que se encuentra Rusia, con respecto al caso ucraniano pareciera estar escalando cada vez más, a pesar de que el conflicto interno en Ucrania en las regiones separatistas de Lugansk y Donbas datan desde el 2014. Esta situación no refleja una salida fácil, toda vez que dentro de las negociaciones entre Lavrov y Blinken (representantes de Rusia y Estados Unidos respectivamente), denotan claros desacuerdos. 

Por una parte, Occidente no acepta la condición de asegurar el no ingreso de Ucrania al bloque de la OTAN, mientras que EEUU advierte de consecuencias catastróficas si Rusia invade Ucrania. Ante tal situación, se cae en una dinámica en la que nos recuerda aquel término dentro de la geopolítica, en la que se categoriza a Ucrania como un Estado pivote dado su factor geoestratégico e importancia internacional. Tal y como alguna vez los llegaron a mencionar los analistas George Friedman y Samuel Huntington en sus obras; “Los siguientes 100 años” y “El choque de civilizaciones”, en donde plantearon en su momento un escenario similar al actual.     

Sin duda, para Rusia el escenario es distinto a lo acontecido en la intervención de Georgia en 2008, o de las diferentes facetas en el conflicto con Chechenia, a causa del desdén por controlar la región del Cáucaso. Ambas acciones lideradas por el presidente Vladimir Putin, distan del contexto ucraniano en donde la resistencia por el apoyo occidental será la clave, empero con reticencia en algunos aliados de occidente como Alemania, quién ha fungido como mediador en los últimos años desde los intentos de alto al fuego mediante los Acuerdos de Minsk.   

Dadas las circunstancias actuales, el debate siempre estará abierto para deslindar responsabilidades, por un lado por la política de puertas abiertas de la OTAN, la cual se puede calificar como expansiva por gran parte de los Estados ex soviéticos en donde asemeja acorralar a todo el territorio ruso con bases militares, de ahí que Rusia interprete una amenaza hacia su seguridad nacional. Aunque por otro lado, también en gran medida se culpa al presidente ruso por mantenerse en el poder por más de dos décadas liderando una política exterior con características zaristas-soviéticas. 

Basta con mencionar las recientes reformas constitucionales de 2020, -en medio de la dimisión de su gabinete liderada por Dmitry Medvedev-, en donde el mandatario ruso bajo la bandera de fortalecer la democracia, ratificó el cambió en la balanza de poder, a fin de dotar de mayores atribuciones al puesto de Primer Ministro y al Parlamento. Dichas reformas entre muchas otras medidas estipulan la creación de un Consejo Supremo liderado por el ministro lo que a visión de analistas como Tatiana Stanovaya, sugieren el comienzo de transición rumbo a 2024, fecha en que terminará la gestión de Putin, y quedando inciertas sus intenciones políticas como futuro ministro. De ser el caso, se estaría definiendo la permanencia en el poder por parte de Vladimir Putin,al menos hasta el 2036 con total respaldo de las modificaciones recientes a la constitución.    

En suma, lo dicho hasta ahora, constata que Ucrania además de su pugna interna dada su composición social, también se encuentra altamente susceptible a intereses externos quedando a la deriva su porvenir en una nación cada vez más afectada por los conflictos de orden militar. En donde la rivalidad por poder e influencia geopolítica tanto de la OTAN como de Rusia (bajo el argumento de seguridad nacional) limitarán las posibilidades de Ucrania en torno a su mejoramiento de desarrollo.    

Referencias

Espadas, J. (2020).  El legado soviético y la construcción del sentimiento nacional en

Ucrania. EOM. https://elordenmundial.com/legado-sovietico-sentimiento-nacion-ucrania/

García, J., Devia, C. & Herrera, A. (2017). El Nacionalismo Ruso y la política de Seguridad Nacional. Reflexión Política, vol. 19, núm. 38. pp. 86-99. Universidad Autónoma de Bucaramanga.  https://www.redalyc.org/pdf/110/11054032007.pdf

Hutschenreuter, A. (2014). De la Rusia de nunca a la de siempre: política exterior entre 1992 y 2012. Journal De Ciencias Sociales, (2). https://doi.org/10.18682/jcs.v0i2.253

Kirby, P. (2022). Rusia-Ucrania: 7 claves para entender la escalada de tensión en la frontera entre ambos países. BBC.  https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-59570814

Stanovaya, T. (2020).  Keeping His Options Open: Why Putin Decided to Stay On. Carnegie Moscow Center. https://carnegiemoscow.org/commentary/81279

Miguel Gallo
Miguel Gallo

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Fes Aragón-UNAM. Fue estudiante de intercambio en la Universidad de Sao Paulo, Brasil (2017). Realizó el diplomado en Negocios internacionales y comercio exterior- UNAM. Su servicio social lo llevó a cabo en el Consulado General de México Sao Paulo, Brasil, y es ex colaborador de la Embajada de Brasil en México.

Kazajistán: ante protestas nacionales

En las últimas semanas Kazajistán fue el centro de atención a nivel global. ¿Qué ha pasado en esta ex república soviética?, y ¿Cuál es su importancia para la seguridad internacional?

Lee el carrete y entérate.

Miguel Gallo
Miguel Gallo

Colaborador de la sección Seguridad Internacional

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Taiwán en la economía global.

Asia oriental lleva decenios forjándose como el espacio geográfico de mayor capacidad de producción industrial y por ende la participación más cuantiosa en el comercio internacional de nuestra época. Los costos, tecnología y centros de manufactura, así como la posibilidad de disponer de numerosos bienes en prácticamente todas las ramas de la economía han consolidado a esta zona con un fuerte valor geoeconómico y estratégico para las inversiones, proyectos, infraestructura, transporte, comercialización, etc.

En concordancia con datos de la OMC, esta región -en donde se encuentran los países miembros de la ASEAN, así como algunos que son parte del Acuerdo Transpacífico, APEC y otros foros que llevan adelante la cooperación, información estadística y negocios- tiene, al cierre de 2021, una estimación de crecimiento del producto interno bruto (PIB) del 8.4%. Este incremento es impulsado por las necesidades de importación de mercancías en América, Europa y resto del mundo cuya buena parte de su proveeduría se ubica fundamentalmente en Asia oriental (OMC, 2021). 

Cabe agregar que esta dinámica de crecimiento es un motor de la economía y comercio internacionales. Esto se da a pesar de que la actual crisis de pandemia ha representado en buena parte del mundo un fuerte riesgo y disminución en el ritmo, continuidad y velocidad de las actividades productivas, con algunas excepciones en el lejano oriente (Sputnik, 2021).

Indiscutiblemente, y a pesar de las estas circunstancias, la región de Asia oriental ha desempeñado un rol relevante en el intercambio global. Es importante mencionar que, frente a ello, las cadenas de producción y suministro han integrado métodos cada vez más competitivos de gestión, proveeduría, almacenamiento y distribución de mercancías hacia los diferentes destinos internacionales. También se suma la funcionalidad de procesos de digitalización que ha facilitado la realización de operaciones en las diferentes organizaciones empresariales.

Con esta perspectiva, en donde a lo digital se suma la inteligencia artificial, la robótica y otras dinámicas productivas, se ha abierto una puerta a los nuevos escenarios en donde las ventajas competitivas adquieren perfiles diferentes a través del e-commerce, los vínculos B2B, B2C, y otras formas de participar en el mercado, todas, como formas de interacción cotidiana de las empresas, que incluso llevan años atrás en desarrollo.

Es así como la participación de Taiwán en el comercio internacional sobresale en el retador escenario de 2021. Considerando un factor como las exportaciones, Taiwán es un actor estratégico en las cadenas de producción y redes de suministro a nivel mundial, aspecto que se refleja en su PIB, pues las actividades en el intercambio con el exterior representaron el 51.96% (Expansión, 2020). Esta dinámica le ubica en la posición 21 de 191 economías del ranking de datosmacro.com que asocia el potencial de producción nacional con el comercio externo.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, Taiwán, cuyo producto interno bruto creció 3.1% en 2020 está en curso de alcanzar un 4.3% en 2021. Esta expectativa de incremento en las capacidades económicas potenciales se muestra en un momento en el que en prácticamente todo el mundo se enfrentan condiciones de adversidad por el impacto que ha dejado la pandemia en las actividades productivas.

Taiwán produce y exporta circuitos integrados y microensamblajes, aceites refinados de petróleo, piezas de computadora, herramientas de cristal líquido, laser u ópticas, piezas de televisores y radares, semiconductores de energía solar y teléfonos inteligentes -entre otras mercancías- (Negocios rentables, 2021). Estos y los diferentes productos del sector agrícola y de servicios perfilan a Taiwán como un aliado de gran relevancia en la estructura de transacciones internacionales ya que es el 15to. mayor exportador y el 17mo. Importador en el mundo (ICEX, 2021).

Durante 2020, el 73% de las exportaciones de Taiwán se dirigieron hacia países asiáticos, mientras que el 13% se envió hacia América del norte. Asimismo, Europa adquirió el 9.4% de dichas exportaciones. Entre sus principales socios comerciales se encuentran naciones de Asia oriental, así como los Estados Unidos y la Unión Europea. En esta última región es el 15to. proveedor, mientras que en Asia se coloca en la 5ta. posición (ICEX, 2021).

Es importante reiterar que mientras a nivel global se generó una contracción productiva por la crisis de covid 19, la dinámica de Taiwán se mantuvo en una tendencia de crecimiento en el lapso 2019-2021.

En ello ha contribuido el hecho de que Taiwan participe en la producción de bienes tecnológicos, los cuales han experimentado una gran demanda en estos años. Marcas como Asustek, Trend Micro, Want Want Holdings, Giant Group, Advantech, Acer, Media Tek y Cathay Financial Group destacan entre las que han experimentado un vigoroso crecimiento en este 2021 (Inout, 2021). Cabe agregar que este rubro de consorcios ha acelerado su participación gracias a los requerimientos de equipos, medios y actividades remotas en los diferentes mercados internacionales, las cuales han demandado una mayor cantidad de productos tecnológicos como los equipos audiovisuales y de comunicación –entre otros-.

Un aspecto llamativo en estas circunstancias es que la producción de semiconductores, útiles en equipos de diversas industrias en el ámbito mundial, proporciona a Taiwán una posición interesante en los mercados globales.

Así las cosas, el desempeño de Taiwán en la economía internacional seguirá siendo un elemento esencial en las cadenas productivas y de suministro, pues la elaboración de semiconductores le convierten en una potencia industrial cuyos recursos seguirán siendo demandados por diferentes sectores en el mundo. 

Para concluir, algunos factores fundamentales para que esta tendencia mantenga su ritmo favorable será fundamental la neutralización de los efectos de la pandemia de covid 19 que se aún se desarrollan en los diferentes escenarios internacionales. Esto será útil para que se mantenga el tejido local y exterior que vincula a las cadenas de suministro.

En adición a ello, el propósito manifestado por numerosos gobiernos para concretar una pronta reanudación de sus actividades económicas -en su totalidad- será esencial para mantener con firmeza la demanda de bienes y servicios originados en Taiwán. Por ello, aquí se dispone de un aliado estratégico para el comercio y la economía internacional.

Fuentes:

Datos macro (2020). Exportaciones de mercancías % PIB. Extraido el 11 de diciembre de 2021 de https://datosmacro.expansion.com/comercio/exportaciones

Expansión (2020). Crecen las exportaciones de Taiwán. Extraido el 16 de diciembre de 2021 de https://datosmacro.expansion.com/comercio/exportaciones/taiwan

ICEX. Taiwan. Sector exterior. Extraido el 20 de diciembre de 2021 de https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/paises/navegacion-principal/el-pais/informacion-economica-y-comercial/sector-exterior/index.html?idPais=TW

Inout (13 de diciembre de 2021). Anuncian las 25 principales marcas internacionales para Taiwán en 2021. Extraido el 19 de diciembre de 2021 de https://www.inoutviajes.com/noticia/18303/otras-noticias/anuncian-las-25-principales-marcas-internacionales-de-taiwan-para-2021.html

Negocios rentables (2021). Productos que exporta Taiwán. Extraido el 16 de diciembre de 2021 de https://negociosrentablesfx.com/paises/productos-que-expo

OMC (31 de marzo de 2021). El comercio mundial listo para una recuperación sólida, aunque desigual después de la pandemia de covid 19. Extraido el 18 de diciembre de 2021 de https://www.wto.org/spanish/news_s/pres21_s/pr876_s.htm

Sputnik (26 de enero de 2021). El FMI eleva hasta 5.5% su pronóstico de crecimiento del PIB global en 2021. Extraido el 19 de diciembre de 2021 de https://mundo.sputniknews.com/20210126/el-fmi-eleva-hasta-el-55-su-pronostico-de-crecimiento-del-pib-global-en-2021-1094230586.html

Juan Roberto Reyes Solís
Juan Roberto Reyes Solís


Profesor de tiempo completo en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac Querétaro. Especialista en Asia oriental y temas económicos y políticos internacionales. Desarrolló su estancia postdoctoral en el Center for the Advancement for the Humanities and Social Sciencies de la National Taiwan University. Participante en el Beijing Institute of Tecnology del programa Top China de Santander Universidades. Participante en actividades académicas en Washington, D.C., New York, Panamá, Costa Rica, Indonesia y en la University Sultan Zainar Abidin (Uniza) de Malasia.

Es Doctor en Relaciones Transpacíficas por la Universidad de Colima, Maestro en Comercio Internacional por el Instituto de Estudios en Administración Pública de la Ciudad de México y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM. Articulista en diferentes medios, entre ellos, el periódico El Universal. Comentarista de radio sobre temas globales en RR Noticias 91.7 FM en la ciudad de Querétaro. Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales. Presidente honorario de la Asociación Isidro Fabela de Relaciones Internacionales AC (AIFRI).

En los últimos años ha tenido una trayectoria como académico en diferentes universidades del país e investigador sobre temas globales, activista en organizaciones no gubernamentales y como directivo en diferentes instituciones del país.

Seguridad hemisférica: Una mirada desde la OEA

La agenda de la Organización de los Estados Americanos (OEA) es, por decir lo mínimo, compleja en su transversalidad. Desde el 2003, el organismo regional creó un nuevo concepto para tratar de cubrir todos los frentes en torno a la seguridad hemisférica, dejando un poco de lado la interpretación tradicional de seguridad, limitada a la defensa, e incluyendo en esta, nuevas amenazas, preocupaciones y desafíos, que se desenvuelven en los aspectos políticos, económicos, sociales, ambientales y de salud (Chillier, G. & Freeman, L., 2005).

No mucho ha cambiado, aunque hayan pasado ya 18 años desde esta conceptualización. Pero incluso, difícilmente se pueda hablar de seguridad hemisférica, sin remontarse décadas al pasado. La Guerra Fría condicionó -guste o no- este concepto, ya que el escenario de bipolaridad que reinó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta el año 1991 que cae el bloque socialista de la URSS, dejó en escena que las amenazas militares no era lo único que debe preocupar al Estado nación moderno. Ya que en aquella época, si bien se gozaba de lo que se conoce como un período de paz negativa y relativa, los problemas que aquejaban a la población eran de distinta índole, lo que obliga al sistema internacional a replantearse lo que entiende por seguridad, y a los Estados, a dar una mirada hacia la intensificación de amenazas internas.

El fin de la Guerra Fría, supuso para América Latina que se abandonara la doctrina de seguridad hemisférica que había sido diseñada por la confrontación entre Este y Oeste, que consistía, por supuesto, en no dejar penetrar el comunismo o al menos, contener su avance, mientras se consolidaba la hegemonía de los Estados Unidos en la región. El problema es que esta doctrina no cumplió con lo prometido y no promovió el desarrollo, la consolidación ni el ejercicio de la democracia en este período temporal, sólo se ocupó de mantener regímenes definitivamente anticomunistas y de paso, no interesaban los excesos que pudieran cometer a nivel interno, siempre y cuando, su comportamiento no presentara en ninguna manera una posición antagónica a la del hegemón, Estados Unidos (Comunidad Andina, 2004).

Entonces, ¿qué entendemos por seguridad hemisférica? La Declaración sobre Seguridad en las Américas la define como: “una concepción multidimensional de la seguridad que contiene, entre otros, aspectos políticos, sociales, económicos, culturales, del medio ambiente, defensa, salud y se fundamenta en la promoción del respeto y observancia del derecho internacional, en la protección los derechos humanos y en el fortalecimiento y defensa de la democracia como el factor principal de paz y estabilidad para el hemisferio” (OEA, 2003).

Bajo este panorama, los países de las Américas tienen una serie de no tan nuevas amenazas a las cuales hacer frente y estas exigen retos de seguridad en el hemisferio, por mencionar algunas de las más importantes están las luchas étnicas, conflictos políticos partidistas, atentados electorales a las democracias, violación de derechos humanos, crimen organizado, narcotráfico, pobreza, corrupción, terrorismo, trata y tráfico de seres humanos, crímenes de odio, entre otras.

Para las amenazas de tipo militar, las Américas, en el seno de la OEA, firmaron en 1947 el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que busca la cooperación en materia de seguridad y defensa, para lo que establece dos principios fundamentales: el primero es condenar el uso de la fuerza para la resolución de conflictos entre los países firmantes, y, el segundo, asegura la defensa mutua en caso de que alguno de los Estados partícipes sea agredido (OEA, 1947). A pesar de la retirada de los países del ALBA, del tratado, este se mantiene vigente. Aunque debo decir y lo sabrá el lector también, que las Américas, hoy por hoy, no tienen realmente una amenaza de carácter militar, aunque muchos consideren que Estados Unidos sí, este está más preocupado en dirigir un enfoque militar de carácter ofensivo, más que defensivo. Los problemas internos que ya fueron mencionados con anterioridad, son los que realmente preocupan en la actualidad a los Estados americanos.

Una gran dificultad al momento de hacer frente a estas amenazas, es la falta de consenso, a pesar de contar con un organismo regional que debería funcionar como el espacio vital para consolidar las relaciones de cooperación de los países miembros. No existe mayor ejemplo, en la falta de cooperación en torno a la seguridad hemisférica, que el inicio de la pandemia por la Covid-19. Siempre se dijo que la defensa sería mutua y coordinada, pero cuando llegó este enemigo silencioso y sigiloso a acechar no solo a la región, si no que, al mundo en su conjunto, pudimos evidenciar un auge de las actitudes nacionalistas y proteccionistas en todos los países del mundo. No los aplaudo, pero tampoco los juzgo. Esta nueva amenaza biológica llegó a revolucionar el comportamiento dentro del sistema internacional y realmente nadie sabía cómo actuar. Año y medio después, creo que algo se ha aprendido y es que, actuando en solitario, nunca saldremos de esta situación. Por lo que los espacios de asistencia recíproca empezaron a proliferarse con el pasar de los meses, el aumento de los casos y la aparición de nuevas variantes, aunque aún exista una brecha gigante en los procesos de vacunación entre economías de desarrollo bajo, medio y alto, lo que sigue frenando el progreso en esta lucha. No cabe duda que la OEA, como organismo regional, ha tratado de poner las manos en toda la ayuda posible, aunque el trabajo no haya sido perfecto, ya que considerando todos los problemas que ya azotaban a la región y los efectos devastadores, resultado de las muy extendidas cuarentenas, han dejado a las Américas en una situación de una mayor vulnerabilidad y fragilidad en lo político, económico, social y de salud.

No resulta complejo concluir que la seguridad hemisférica, es un concepto demasiado amplio y de alto alcance, más vigente que nunca y de necesaria atención por los países americanos, considerando la situación de cada uno de ellos frente a la problemática que acarrean históricamente y que de hecho, se ha visto incrementada con el golpe dado por la pandemia de la COVID-19. Es importante que organismos tales como la Organización de los Estados Americanos a nivel macro y, por ejemplo, la Comunidad Andina a nivel micro, planteen políticas y lineamientos generales que ayuden a los países de las Américas a estar mejor preparados en torno a la temática en cuestión. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por realizar frente a la consolidación de los espacios de consenso y cooperación, ya que uno solo no podrá salir adelante, el globalismo planteado por Keohane y Nye en su momento, puede ser la salvación de nuestros países frente a las históricas y nuevas amenazas, con las que nos vemos en la obligación de luchar. Que estos tiempos, tan complejos, sirvan de impulso para entender de una vez por todas, que en el sistema internacional, también coexiste una sociedad internacional, que requiere la participación e inclusión de todos sus miembros para funcionar a cabalidad.

Referencias

CAN (2003). La Seguridad Hemisférica en el siglo XXI: Oportunidades y Desafíos para la Comunidad Andina. Disponible en: LA SEGURIDAD HEMISFÉRICA EN EL SIGLO XXIhttp://intranet.comunidadandina.org › DTrabajo

Chillier, G. & Freeman, L. (2005). El Nuevo Concepto de Seguridad Hemisférica de la OEA: Una Amenaza en Potencia. Disponible en: https://www.wola.org/sites/default/files/downloadable/Regional%20Security/past/El%20nuevo%20concepto%20de%20seguridad_lowres.pdf

OEA (2003). Declaración sobre Seguridad en las Américas. Disponible en: https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/DeclaracionMexico_Seguridad.pdf

OEA (s.f.). Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Disponible en: https://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-29.html

<strong>Laura Maria Hurtado Cronenbold</strong><br>
Laura Maria Hurtado Cronenbold

De nacionalidad boliviana. Estudió la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz, Bolivia. Actualmente se encuentra estudiando un Máster en Política Internacional en la Universidad Complutense de Madrid, España.