México y su papel en la multipolaridad

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo se reconfiguró de la siguiente manera: el bloque de Occidente, liderado por Estados Unidos, y el bloque del Este, liderado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); sin embargo, hubo un tercer bloque: el de los paises no alineados (México formó parte de este bloque durante la Guerra Fría), el cual tuvo como finalidad conservar una posición neutral frente al conflicto geopolítico entre Estados Unidos y la URSS.

El sistema internacional se encuentra regido por las relaciones entre Estados, organismos internacionales, empresas trasnacionales, sectores de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, entre otros actores políticos (algunos con más relevancia que otros, pero que de igual manera influyen en la gobernanza global) y que, además, son entes inmersos en las relaciones de poder (polaridad) dentro de la política global.

Pereira C., Juan y Neila H., José Luis (2001) afirman que el fenómeno de la polaridad se nos presenta como categoría histórica. Las potencias que han surgido a raíz de los diversos procesos históricos han producido como consecuencia una determinada configuración del sistema internacional, donde se constituyen estas como polos.  Los polos, de acuerdo con palabras del catedrático universitario español especializado en relaciones internacionales, Kepa Sodupe, “se refiere a aquellos Estados que por su importancia relativa poseen un papel esencial en la definición de la estructura”. 

Alejandro Deustua (2005), menciona que la polaridad en la estructura del sistema internacional es definible por el número de actores relevantes de un sistema. Estos actores relevantes, como los llama Deustua, son los polos dominantes. Los polos dominantes son “aquellos Estados cuyas capacidades o recursos, muy superiores a los del resto, afectan decisivamente a la configuración de poder” (Sodupe, 2002).  Grosso modo, la polaridad es la relación de poder entre un Estado y otro dentro de la estructura internacional.

Por otro lado, Rodríguez Hernández, Leyde E. (2014) define a la multipolaridad de la siguiente manera:

La particularidad de este sistema radica en que las potencias principales son más de tres y sus fuerzas no son demasiado desiguales. En este sistema aumenta la previsibilidad y disminuye la posibilidad de conflicto y la negociación diplomática debe anteponerse a la guerra para poder mantener el equilibrio.

México desde la edad contemporánea, derivado de una política exterior activa, estuvo inmerso dentro de un sistema multipolar complejo, por un lado, en virtud de la vecindad con Estados Unidos los gobiernos mexicanos tuvieron una relación estrecha en materia política, migratoria y comercial con el vecino país del norte, a la vez, los presidentes mexicanos, emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), enarbolaban un discurso nacionalista que permeaba en la política interna y externa.

Era común que México tuviera relaciones diplomáticas con países del bloque de occidente al igual que con paises que tenían afinidad con el bloque del este, por ejemplo, el gobierno de López Mateos respaldó la Revolución que encabezó Fidel Castro; de igual manera, en el sexenio de López Portillo el gobierno operó políticamente y mediante armamento (dicho esto por el hijo del excanciller Jorge Castañeda Álvarez), para que la causa del Frente Sandinista de Liberación Nacional se concretará en Nicaragua.

El papel de México en el sistema internacional en el pasado sin duda fue rico en cuanto a contribuciones: fue impulsor del Tratado de Tlatelolco, creador del Grupo Contadora, fue puente entre paises para dirimir conflictos, entre otras aportaciones, todo ello gracias al excelente capital humano del servicio exterior mexicano y a los buenos diplomáticos que había.

¿Vivimos en un mundo multipolar?

En efecto, vivimos en un mundo multipolar. Estados Unidos dejó de ser la gran superpotencia, solo es Hegemón indiscutible en el ámbito militar, mientras que en el aspecto económico la Unión Europea y China compiten con aquel país.

¿Qué está haciendo México en el contexto del sistema multipolar?

México está tratando de recuperar su liderazgo como líder de la región en los distintos organismos de los que forma parte para incidir en la toma de decisiones la política global y regional, siendo el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) la principal plataforma.

La política exterior mexicana debe proyectarse más y no ser insular, es necesario que el mundo sepa que México quiere cooperación en ciencia y tecnología, que sepa que México está a favor del multilateralismo, una mejor redistribución de la riqueza y un mayor intercambio comercial.  La voz de la diplomacia mexicana debe ser parte activa a la solución de los conflictos que se presentan en todas las regiones del orbe.

Es imprescindible que México no solo continue, sino que impulse aún más una cooperación económica, comercial y cultural con Estados Unidos, pero también que inicie y profundice relaciones con otras regiones del mundo. Por ejemplo China, que se encamina a ser la primera potencia económica a nivel mundial, es un país que en otro tiempo era competidor nato de México en manufactura, no obstante, hoy en día la situación es distinta, el valor agregado de los productos chinos y el poder adquisitivo de la población china ha permitido el fortalecimiento de su mercado interno, como resultado de ello la economía china pasó de ser una economía del sector secundario a ser una economía del sector servicios, lo que resulta benéfico para México ya que China deja de ser un competidor, de esta forma el gobierno mexicano podría buscar un mayor intercambio comercial con el gigante asiático.

¿Cuál debería ser la agenda de México en el actual contexto del sistema internacional multipolar?

El presidente de México ha dicho que la mejor política exterior es la política interior, de tal manera que ha sido objeto de críticas por su forma de concebir la política exógena. La política exterior debe ser aquella en la que se tiene una agenda proactiva en los distintos organismos internacionales; no se puede tener una política exterior insular, eso sería contradictorio. Como potencia emergente, México debe tener una voz activa en la organización de la estructura del sistema internacional multipolar, es necesario que se discuta el papel de las organizaciones internacionales en la gobernanza global y plantearse qué tanto han hecho para combatir la desigualdad social; asimismo, es necesario que México y la comunidad internacional discutan cómo tendría que ser el Nuevo Orden Económico Internacional de estos tiempos.

México debe proyectarse ante el mundo como lo que es: una potencia emergente que en el sistema internacional juega un papel importante; de acuerdo con un informe presentado en 2017 por PwC, World in 2050 de PwC, The long view: how will the global economic order change by 2050?, la economía mexicana en 2030 estará en novena posición, mientras que en 2050 será la séptima. México necesita adentrarse más en la cooperación de desarrollo tecnológico con otros países, día con día la forma de vida será más digitalizada, el desarrollo tecnológico tendrá mucho que ver en el progreso del país.

Actualmente dentro del sistema internacional multipolar las políticas para mitigar el cambio climático son de orden prioritario, México es un país rezagado respecto a políticas que promuevan la economía verde, por lo que es imperativo que el Gobierno Federal, así como los gobiernos estatales y municipales trabajen en este importante tema que a todos atañe.

La multipolaridad es cambiante, México no puede ser espectador de las transformaciones que acontecen a nivel internacional, es menester que el Canciller Marcelo Ebrard y el presidente López Obrador tengan la voluntad política de que México sea una nación más globalizada. Decía el exprimer ministro chino (1987-1998) Li Peng: “Un mundo multipolar no puede existir sin el reconocimiento de la situación y participación de los paises en desarrollo”.

Gerardo Torres Valdés
Gerardo Torres Valdés

Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con un certificado de Análisis en políticas internacionales. Es apasionado de la política, administración pública y las relaciones internacionales. Colabora en Grupo Milenio a través de su columna “Nuevos Rumbos”.

Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH)

Por: Daniela Gómez Rojas

Análisis preliminar: la importancia de la guerra

Resulta impensable que en pleno siglo XXI, aún existan guerras dentro y fuera de los Estados, las cuales continúan dejando pobreza, hambre, muertes, refugiados, enfermedades, y otros factores que afectan principalmente y en gran medida a la población civil. Actualmente, hemos presenciado el acontecer de varios conflictos armados en diversas regiones del mundo; sin embargo, podemos observar que algunos son tomados como “importantes” ante la comunidad internacional y otros no. ¿Qué los hace que sean más importantes que otros? ¿Serán las implicaciones a escala económica, política, social; que necesitan ser abordadas de manera urgente? o ¿Su difusión ante la comunidad internacional, depende de qué tan importante es el actor o los actores implicados, en términos de recursos económicos, estratégicos o naturales?

Muchos podrán decir que es muy difícil conocer el trasfondo de un conflicto armado debido a la soberanía territorial, los intereses de por medio y el control de la información; otros, podrán comentar que los alcances del mismo pueden ser solamente de carácter regional pero no mundial, e incluso, podrán sustentar que se clasificarían entorno a los alcances que producen en términos de daños de infraestructura, muertes, heridos o recursos militares invertidos; o también, que no sería de gran relevancia un conflicto con armas convencionales a un conflicto con armas nucleares; por supuesto, el análisis está muy bien hecho, el impacto de un arma nuclear es incuestionable.

Sin embargo, a raíz de este argumento, podrían surgir otras preguntas en torno a la discusión del respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario (DIH). Por ende, si se clasifican los conflictos de menos importante a más importante, entonces ¿importará más una vida que la otra?, ¿el DIH sería entonces discriminatorio?, ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Si bien, es claro que los derechos humanos son inalienables a cualquier ser humano y que no son discriminatorios por raza, color, etnia o incluso religión (ACNUDH, s.f), no se puede negar que el actuar de los organismos internacionales como las Naciones Unidas, las cortes internacionales, los tribunales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs), establecen una importancia internacional dependiendo de los intereses de los actores involucrados en estos conflictos, un ejemplo claro de esta falta de interés internacional se puede observar en varios países del Medio Oriente, donde se libran guerras civiles de las cuales poca importancia les brinda la comunidad internacional y en consecuencia, su divulgación en medios informativos y redes sociales occidentales es poco vista.

Guerras Olvidadas: breve relato histórico y coyuntura de la actualidad de algunos conflictos en Medio Oriente

Para poder vislumbrar el panorama actual de los conflictos dentro de algunos países de Medio Oriente, tenemos que observar y entender de manera sustancial y breve su historia. Entre uno de los conflictos más antiguos podemos recalcar el de Israel y Palestina, el cual, comenzó desde la declaración de Balfour en 1917, donde les otorgaban a los judíos un hogar nacional en el territorio palestino (que no estaba constituido como un gobierno soberano), pero, a su vez, debían comprometerse a respetar los derechos de los no judíos en este mismo (Corbin, 2017). Sin embargo, el intento de las Naciones Unidas por dividir el territorio para árabes y judíos solo se quedó en un intento, debido a que ambas partes no querían ceder ante la propuesta, y así, se desencadenó un sin fin de desacuerdos que se transfirieron a una guerra civil interna hasta el día de hoy, y de la cual, solo se puede observar una grave crisis humanitaria.

Por otra parte, en orden cronológico, se encuentra la guerra y posterior conflicto interno en Afganistán, si bien, este país se ha visto envuelto en golpes de Estado, intervención de otros (como la URSS), o incluso, el apoyo de sus guerrillas internas por parte de EE. UU. (Zelaya, s.f). Su historia tomó un punto de inflexión después del 11 de septiembre del 2001, cuando, Estados Unidos sufrió un ataque terrorista y este fue adjudicado al grupo Al-Qaeda, quien contaba con bases en Afganistán. A raíz de ello, el accionar de Estados Unidos, fue llevar a cabo una intervención en este país para restaurar la seguridad y la paz en el escenario internacional, con ello, no solo causó más violencia, sino también, la inestabilidad política, económica y social que se vive hoy en día; resultando ser temas que cuestionan el interés real de Estados Unidos en este territorio y los beneficios reales de dicha intervención.

También, se encuentra Irak, con su conflicto interno entre las diversas etnias y minorías que lo componen, los golpes de Estado, la revolución iraní, la guerra entre Irak e Irán, la posterior guerra del golfo, la iniciación de una intervención militar por parte de Estados Unidos en 2003, como consecuencia de su guerra contra el terrorismo y su justificación en la búsqueda del restablecimiento de la seguridad internacional (Oropeza y Salvidea, 2005), y actualmente su conflicto interno con grupos terroristas y protestas internas. Estas, han sido las consecuencias de la continua inestabilidad del gobierno iraní, no solo a nivel económico y militar, sino también a nivel humanitario, con crisis de refugiados, pobreza, desaparecidos y una constante violación de derechos humanos.

Otros de los países abatidos por los conflictos armados han sido Siria y Yemen, estos fueron unos de los países que más sufrieron las grandes consecuencias de la Primavera Árabe, si bien, esta tenía como objetivo establecer una justicia social y cambios de régimen opresivo, terminó por traer para la mayoría de los países árabes una cruenta guerra de la cual muchos de estos aún continúan viviendo. Para el país sirio, la crisis humanitaria y migratoria más grande del mundo afecta la inestabilidad no solo política de sí mismo, sino de los países alrededor, causando una incuestionable e incesante violación del DIH y los derechos humanos (Sardiña, 2021).

De igual manera, sucede en el  país de Yemen, con un pasado tormentoso, el cual  ha sufrido una guerra interna entre dos etnias, los chiíes y los suníes, que, desde el 2011 con el estallido de la Primavera Árabe tomó un rumbo desacelerado, sumergiendo al país en una de las crisis humanitarias más graves de Medio Oriente (Amnistía Internacional, 2020), donde los diversos actores involucrados en este conflicto, tanto estatales como no estatales, han contribuido en mayor o menor medida a la crisis alimentaria y migratoria, violaciones de niños, mujeres, pobreza y más violencia.

Si bien, estos son solo unos pocos casos del caos que se vive diariamente en países del Medio Oriente, deja una base fundamental para cuestionarnos acerca de las acciones de la comunidad internacional respecto a estos temas, más allá de las opiniones consultivas y del pronunciamiento de organismos internacionales, el actuar contundente de algunos de estos como las Naciones Unidas es bastante cuestionable, en la medida que aún continúan las guerras, la violación de derechos humanos, el quebrantamiento de la paz y de la seguridad  en todos sus aspectos a nivel nacional e internacional, y no solo en territorios de Medio Oriente, sino a nivel global.

Pronunciamiento de la comunidad internacional actualmente a la luz del DIH

A través de los años, se puede observar el actuar de la comunidad internacional y sobre todo de importantes organizaciones internacionales en torno a estos conflictos mencionados anteriormente. Comenzando principalmente por Israel y Palestina, solo ha habido un pronunciamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas pidiendo a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), una opinión consultiva respecto a la construcción de un muro por parte de Israel en territorio palestino. Con base a la resolución emitida por la Asamblea en el 2003, donde se recalca el necesario restablecimiento del respeto por el derecho internacional, la libre autodeterminación del pueblo palestino y el respeto por el DIH. Se pide está opinión donde:

La Corte desestimó la forma que Israel eligió para lograr sus objetivos de seguridad. Según ésta, el muro, a lo largo de la ruta trazada, y su régimen conexo “infringen gravemente diversos derechos de los palestinos que residen en el territorio ocupado por Israel y las infracciones derivadas de ese trazado no pueden justificarse por necesidades militares, de seguridad nacional o de orden público”. (Portilla,2007, pág. 168)

Sin embargo, más allá de esta opinión y de las obligaciones que tendría el Estado de Israel para cesar la violencia, respetar el derecho internacional humanitario y mantener canales diplomáticos, no tiene ningún carácter de obligatoriedad, lo que implica, que al día de hoy el muro está totalmente construido, continúan los crímenes de lesa humanidad y la violación de derechos humanos, no solo por parte del Estado de Israel, sino también por grupos armados palestinos como Hamas; y las Naciones Unidas, solo subrayan que existe una grave violación al derecho internacional humanitario (Naciones Unidas, 2014), pero sin conseguir soluciones sólidas y definitivas para el cese de la violencia en estos territorios.

De igual manera, el difícil pasado de Afganistán, con la suma de los talibanes (movimiento islámico suní, quienes rechazan las estructuras democráticas) y la intervención de Estados Unidos para evitar que el terrorismo se apoderara de la región, terminó dejando una violencia incesante, que, luego de la retirada de las tropas de Estados Unidos de este país, se agravó aún más con la toma del poder por parte de los talibanes, quienes,

Avanzan sin tregua en la destrucción de todo lo conseguido en materia de derechos humanos en los últimos veinte años, han declarado Amnistía Internacional, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT). (Amnistía Internacional, 2021).

Se evidencia la preocupación por la incesante violación de derechos humanos en el territorio, sin embargo, organismos como la ONU solo instan a persuadir a los talibanes de respetar estos derechos, de proteger a los más vulnerables, a construir diálogos de paz y restaurar la situación del territorio (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, nada de esto condena a los talibanes, ni conlleva a un accionar jurídico sobre la situación, lo que deja hasta el día de hoy la continua violación de derechos contra el pueblo afgano.

A su vez, Irak, se ve envuelto en una grave crisis política debido a su pasado tormentoso con la administración de un mal gobierno, la sistemática violación de derechos humanos por parte del mismo y de grupos terroristas, y la permeabilidad de su política para la intervención de gobiernos extranjeros, lo que ha causado el estallido de inconformidad de su población civil, la cual, ha sufrido desapariciones forzadas, homicidios, torturas, entre otros, por parte del régimen con el fin de mantener su poder en la región (Cordero, 2020). Además del constante enfrentamiento de este, con el grupo autodenominado Estado Islámico, el cual continúa atacando a la población civil con el fin de adquirir más poder en el territorio.

Solamente, en la historia de Irak, se llevó a cabo la sentencia contra un exmiembro de este grupo terrorista por parte del Tribunal Superior Regional de Frankfurt (Alemania), frente a los crímenes de lesa humanidad, guerra y genocidio,  lo que es significativo en el avance de la no impunidad por estos dentro del conflicto armado (Amnistía Internacional, 2021); pero, a pesar de esto, aún siguen cometiéndose y quedando impunes demasiados crímenes perpetrados no solo por el grupo sino también por las autoridades iraquíes (Amnistía Internacional, 2021-2022).

Por otra parte, se encuentran las situaciones en países de Siria y Yemen. En el primero, como fue mencionado anteriormente, se vive una grave crisis humanitaria, con miles de desplazados, desaparecidos, heridos, muertos y refugiados. A pesar de algunos esfuerzos por las organizaciones humanitarias como la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que hacen lo humanamente posible por llegar a la región, el gobierno sirio continúa impidiendo la llegada de esta ayuda humanitaria a su población civil. Está guerra interna, que ha involucrado a potencias regionales e internacionales como Arabia Saudita, Estados Unidos, Rusia, entre otros, han contribuido al incremento de la constante violación de derechos humanos que aún no han sido acusados y recriminados por la comunidad internacional, como lo menciona Amnistía Internacional en su informe del año 2021-2022:

Las partes en el conflicto seguían cometiendo con impunidad violaciones graves del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otros abusos flagrantes contra los derechos humanos. Las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ataques directos contra población e infraestructura civiles —incluidos hospitales y gasolineras— y ataques indiscriminados mediante bombardeos aéreos y de artillería en la gobernación de Idlib y en la zona rural del oeste de la gobernación de Alepo.

Situación que deja entrever la incapacidad que ha demostrado la comunidad internacional para solventar está crisis, como lo menciona el coordinador de Ayuda de Emergencia para las Naciones Unidas, Martin Griffiths “Seguimos fallándole al pueblo sirio en lo que necesita, en lo que se merece, y en lo que tiene derecho en términos de asistencia humanitaria y protección” (Naciones Unidas, 2021).

De igual manera, para el Estado de Yemen, su situación es similar, el gobierno se encuentra dividido por varías minorías, entre las cuales se conformó un grupo armado en oposición al mismo llamado los hutíes, quienes aprovecharon la poca popularidad del gobierno para tomar el control de diversas zonas del país, de esta manera, lo que había comenzado con la Primavera Árabe y sus diversas manifestaciones, tomó la fuerza suficiente para llevar a cabo un conflicto armado interno en el país, sin obviar las intervenciones extranjeras; generando así, que las diversas partes de este conflicto atenten contra los derechos humanos de la población en Siria (Amnistía Internacional, 2020). Si bien, la ONU, ha extendido el mandato del Grupo de Eminentes Expertos (GEE) sobre el conflicto en Yemen, el cual tiene potestad internacional para investigar, documentar e informar las violaciones de derechos humanos cometidas en este territorio, esto, no ha causado que se extienda un real compromiso de las partes involucradas por disminuir la violencia sistemática de derechos humanos, y de la comunidad internacional para apoyar iniciativas de ayuda humanitaria y del restablecimiento del DIH (Naciones Unidas, 2021).

Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, asegura que el aumento de las hostilidades en el territorio coloca cada vez más en deterioro los derechos humanos de la población y, “advirtió que la escalada socava las perspectivas de un acuerdo político sostenible e hizo hincapié en que las violaciones a las leyes humanitarias y derechos humanos no pueden continuar impunemente” (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, su ideal está muy lejos de cumplirse, la actual crisis económica, la escasez de fondos para ayuda humanitaria, los atentados recurrentes contra la misma y la falta de visibilidad en los titulares, hace de este país uno más de los olvidados en Medio Oriente.

Concluyendo con este breve análisis del panorama que se vive actualmente en algunos países del Medio Oriente entorno a sus crisis humanitarias, conflictos internos, violación del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, podemos evidenciar que si bien ha habido algún pronunciamiento de la comunidad internacional al respeto y sobre todo las organizaciones humanitarias han intentado llevar a cabo su labor de la mejor manera posible; existe un vacío sustancial actualmente en cuanto a la visibilidad e importancia que estos conflictos tienen para organizaciones como las Naciones Unidas, los organismos jurídicos como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, que si bien existe un debate sustancioso respecto a sus jurisdicciones, deja entrever que estos mecanismos actúan en ciertos escenarios internacionales, dejándonos cuestionar su empatía por otros escenarios que sufren graves violaciones de derechos humanos, por ende, aún se encuentra una pregunta sin responder ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Referencias bibliográficas

<strong>Daniela Gómez</strong> <strong>Rojas</strong>
Daniela Gómez Rojas

Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada, Colombia. Realizo un diplomado en Gestión de Proyectos para el Desarrollo y la Cooperación Internacional, y otro diplomado en Fundamentos del Derecho Internacional Humanitario. Interesada en la seguridad internacional, análisis internacional, geopolítica y cooperación internacional.