La re-politización radicalizada de Estados Unidos y su retorno al mito: Extremismo y multiculturalismo como síntesis histórica
La re-politización radicalizada de Estados Unidos y su retorno al mito: Extremismo y multiculturalismo como síntesis histórica

Por: José Daniel Arias Torres

La narrativa estadounidense cuida bien de no llamar “terroristas” a supremacistas raciales que llevan a cabo matanzas indiscriminadas, simplificando el debate, la justificación para no llamar “terrorista” a estas personas, se reduce al hecho de que estas mismas no tienen una agenda política en el sentido tradicional, un elemento clave para poder categorizar a ciertas personas u organizaciones en el concepto de terroristas, y a otras no. Más allá del ya muy explorado y explotado tema sobre las razones políticas para no llamar a un supremacista estadounidense “terrorista”, hay un problema más profundo que atender, y este mismo tiene su génesis en el siguiente cuestionamiento ¿Realmente los perpetradores de matanzas indiscriminadas al interior de los Estados Unidos carecen de una agenda política? La respuesta que propongo es que no, y que su agenda política, a pesar de inconsciente, está enraizada a la propia historia y cultura del país, en esencia, son estos sectores sociales, los que más profundamente se encuentran enraizados al origen de Estados Unidos, y los que ontológicamente hablando se pueden definir como estadounidenses. En esencia, estos sectores sociales, son el lenguaje primordial expresado por Estados Unidos, y que como lenguaje, ha evolucionado hacia otras estructuras de la escritura y del habla, así como el indoeuropeo es el origen de múltiples lenguas hoy habladas en el mundo, estos sectores sociales son el lenguaje arcaico de Estados Unidos, que hoy cohabita con sus deformaciones lingüísticas posmodernas, y habita entre las sombras de las formas del habla multiculturales y liberales que hoy son tendencia de mercado y política, pero que, en esencia, estos sectores sociales terminan siendo raíces etimológicas.

En otras palabras, mi propuesta es que existe un Estados Unidos primordial expresado y simbolizado por estos sectores supremacistas, y un Estados Unidos inventado, por los sectores multiculturales y liberales, que poco, o nada tienen en común, con la idea original de nación estadounidense. En términos hegelianos, al interior de Estados Unidos existe una relación tensa entre tesis y antítesis, cuyo devenir histórico ha desembocado en un país que se descompone axiológicamente desde dentro en esta lucha de significados y significantes, entre una historia original con rumbo moral (ideológica), y una nueva historia que se construye sobre las bases de la fluidez cultural, que en su máxima de “integrar a todos los sectores en el modelo de nación”, termina, por efecto natural, excluyendo a los ideales fundacionales de nación estadounidense expresados y simbolizados por los sectores de odio, que son receptores del odio de quienes buscan un nuevo modelo de nación. Una pregunta necesaria sería ¿Estados Unidos como país podría superar el reto cultural, civilizatorio y ontológico que plantea fundar una nueva nación sobre el cadáver de la idea original de Estados Unidos? O dicho en otras palabras ¿Estados Unidos podría crear un nuevo sistema de identidad y de valores que se oponga a la idea original de nación, sobre una base fluida que, por definición cultural no se define y carece de estructura civilizatoria y axiológica? Pues se debe ser claro, no hay identidad política en el multiculturalismo liberal que hiperindividualiza, y aunque eso, a nivel teórico ya refleja algo político, en la praxis, la acción comunitaria y política es inexistente, al estar segregados en individualidades en sistemas políticos posmodernos a los que Byung-Chul Han llamaría “colmenas”. Estados Unidos se enfrenta al mayor de sus retos, y es encontrar en sus raíces históricas, un nuevo ideal compartido que suture su derrame.   

Estados Unidos es un país inventado cuyo origen es blanco. Es a partir de este punto que se hace necesario establecer diferenciaciones categóricas, si bien Estados Unidos actualmente es un territorio que abarca múltiples sectores sociales, religiosos y raciales, y si bien Estados Unidos previo a la llegada de los primeros colonos europeos era un territorio habitado por un conjunto de naciones que nada tenían que ver con un modelo político europeo, lo cierto es que la idea primordial de un país llamado Estados Unidos que se establecerá como modelo civilizatorio, ve su nacimiento entre una sociedad blanca que considera a esa tierra como destino. Estados Unidos como país es una invención que solo puede surgir a través de un tradicional ejercicio de exclusión que aparta a la diferencia del demos, y brinda de esta forma, un lazo identitario compartido. La idea de Estados Unidos es una idea moderna, y como tal, atendía a una forma civilizatoria, racional, racial e ilustrada: La blanca. Así, la idea original del país norteamericano, no fue planteada para que diferencias raciales y sociales fueran cobijadas por la nacionalidad y sus derechos, estas diferencias terminan por ser medios para un fin civilizatorio, y el fin civilizatorio era el blanco en sí mismo.

La construcción de la nación estadounidense requirió de tres elementos clave: Una fuerza laboral que abasteciera al mercado interno a través de la producción y comercialización de sus productos, el aseguramiento de sus fronteras inmediatas, y la generación de un discurso mítico que les diera un sentido y horizonte como nación convertida en civilización, este mito es el llamado “Destino Manifiesto”, teoría y pilar mitológico de su idea y proceso imperial.

El Destino Manifiesto es la idea compartida, y proyectada en la política estadounidense, de que Estados Unidos es el país elegido y llamado a establecer un modelo civilizatorio. Es esta idea la que llevó al presidente James Monroe en 1823 a proclamar la doctrina que lleva su nombre, anunciando que América es para los americanos, cuyo mensaje oculto era el anunciamiento de la esfera de influencia estadounidense en el continente, y es este mismo Destino, el fundamento mitológico que implícitamente durante los siglos XIX, XX y XXI se utilizó para llevar a cabo guerras de expansión, guerras de intervención, y apoyar a movimientos anticomunistas en el globo. Estados Unidos, al ser un modelo civilizatorio que se hace imperio, requiere además de fuerza material, un pilar mitológico que justifique de forma divina y natural la necesidad de hacer valer su supremacía civilizatoria en el mundo y así, imponer un modelo universal cuya estructura/jerarquía laboral, burocrática y social, esté encaminada a sostener al imperio hecho civilización.

El Destino Manifiesto es un mito fundacional de una nación, en el que se establece al pueblo estadounidense como elegido, sin embargo, si dios elige a Estados Unidos como pueblo elegido, Estados Unidos elige a los blancos como pueblo, en un proceso similar al acontecido en el viejo continente tras las Revolución francesa, en la que es la burguesía acomodada, blanca, masculina y letrada, la receptora de derechos, así en la reciente federación conformada por las 13 colonias, quienes forman parte de la genealogía estadounidense en tanto país e identidad, es la sociedad blanca, otras identidades quedan ontológicamente excluidas, a pesar de haber permanecido materialmente al interior de esos territorios.

Este destino mitológico de una nación, fungió como enlace identitario que se retomaba ante el estallido de nuevos conflictos autogestionados, sin embargo, ante la emergencia de la segunda mitad del siglo XX, la política estadounidense se enfrentaba a su propia encrucijada, pues la permanencia de sectores sociales no pertenecientes a la identidad blanca que conformaba la idea original de Estados Unidos, demandaba justamente un trato igualitario y el otorgamiento de los mismos derechos civiles, al formar parte del territorio y de sus procesos imperialistas y productivos, así la lucha por los derechos civiles que tuvo como final la negociación y cesión de sus derechos, significó una primera deformación de la ontología del país norteamericano, y supuso una urgencia por flexibilizar la idea original llenada tradicionalmente -y siguiendo a Slavoj Žižek- por un significante blanco, el propio modelo imperial, hegemónico y globalizado estadounidense, así inicia un proceso en el que su expansión al mundo, supone por defecto, el debilitamiento de su marco ideológico original, pues es el liberalismo que promueve, el mismo que lo obliga a abrir su significante vacío tanto que cualquier “otro” puede pasar a tener lugar dentro de él, generando con ello que el significante vacío que se dispone ser conquistado mediante la articulación política de identidades, pase a ser un asignificante ante la presencia en su interior de tantas identidades fluidas que carecen de categoría e identidad política, al ser individualidades cuya identidad es no tener identidad ni definición ¿Qué significante puede haber detrás de ello?

El Destino Manifiesto como parte esencial de Estados Unidos como país, y raíz genealógica de su justificación civilizatoria que parte de un mandato divino, se proyectó a través de las instituciones y relaciones políticas que el país entablaba, con la globalización de sus productos, guerras, cultura pop y modelos de ordenamiento sociopolítico, también se dio la propagación de la idea “americana” como fin civilizatorio a la que aspirar. El sueño americano como sentido de vida de personas, se hace axioma político y es ejemplo de la proyección de poder y sentido (el poder da significado a los conceptos y el significado da sentido a quienes son receptores de esos significados) que Estados Unidos ejecutó como imperio en el resto del mundo, esto en Relaciones Internacionales es llamado soft power.

El sueño americano, se hace una aspiración internacional durante los siglos XX y XXI, arribar a suelo estadounidense para comenzar una nueva vida llena de bonanza, de esta forma escoceses, italianos, mexicanos, chinos, japoneses, etcétera, han arribado al país norteamericano en búsqueda de oportunidades que en sus países no tienen. El sueño americano se hace categoría ideal, y abandona el territorio de lo político e histórico, para arribar al territorio de lo metafísico, por no decir mitológico, este sueño es una aspiración y horizonte ideológico en donde los sujetos de diversas latitudes territoriales, históricas y culturales, desean verse a sí mismos con el valor que ellos perciben que tienen, los ciudadanos del imperio.

De esta forma, el sueño americano podría leerse superficialmente como un concepto contemporáneo y revisado del Destino Manifiesto, una continuación histórica y orgánica del mismo: Estados Unidos como modelo civilizatorio al que aspirar; sin embargo, el sueño americano cuando se lee más profundamente, se revela a sí mismo como la antítesis del Destino Manifiesto, y es que si bien el modelo civilizatorio estadounidense se hace el fin al que aspirar de los ”otros”, con la globalización y modelo imperialista, el significado de ser estadounidense se desvanece aún más, el sueño americano resulta en el sueño multicultural, y no hay nada menos estadounidense para la idea original que se tenía de aquel país, que un multiculturalismo en el que cualquiera puede ser norteamericano. En otras palabras, el sueño americano es el Destino Manifiesto del nuevo Estados Unidos multicultural inventado, ajeno a la idea original que se tenía del país y en contraposición directa con el Destino Manifiesto que si bien, aspiraba al mundo, lo hacía de una forma concreta, de adentro hacia afuera, mientras que el sueño americano, invierte esa fórmula identitaria clave: El mundo aspira a Estados Unidos, no es Estados Unidos el que va hacia el mundo, sino el mundo el que va hacia Estados Unidos, de afuera hacia adentro.

Con la globalización del modelo socioeconómico, y la instauración del capitalismo como proyecto civilizatorio tras la caída de la Unión Soviética, el mundo entra en una etapa en la que las identidades políticas dejan de ser vinculadas por una ideología, y el fenómeno multicultural liberal llena como concepto al significante vacío, haciéndose a sí mismo ideología, pero teniendo profundas diferencias conceptuales en relación con las ideas tradicionales de ideología:

En primera instancia, la instauración del capitalismo como modelo civilizatorio es una falacia en tanto el capitalismo aboga por la desvinculación política de los sujetos, de ahí la creación del individuo, categoría ontológica y esencial para el establecimiento del modelo económico y político liberal: sustrayendo al sujeto de la idea de comunidad, y al colocarlo como fin egoísta en sí mismo, el modelo capitalista queda impedido de convertirse en estructura civilizatoria, pues una estructura de este tipo, requiere de una vinculación identitaria y política, lo cierto es que el capital y sus procesos crean productos y tendencias, nada más.

En segunda instancia y como se propuso anteriormente, un significante vacío que se abre completamente para integrar a toda diferencia, se hace asignificante, pero no a-ideológico. Ante la caída de la Unión Soviética, se da también el derrumbamiento de la gran historia del enfrentamiento ideológico (El fin de la historia de acuerdo con Francis Fukuyama), y en cierto sentido, se cerró el telón de una historia tan visible, en donde dos modelos opuestos se enfrentaban, creando símbolos plenamente identificables a los que las personas se podían alinear, el tiempo contradijo la tesis de Fukuyama, no obstante, el proceso histórico entró una etapa hiperacelerada en donde la ideología se elevó a la categoría de “inexistente”, y es justamente este punto el que explica el por qué la ideología se eleva y no se extingue, la ideología más eficiente es aquella que no se percibe y se viste de sentido común.

Así, de frente al momento histórico en el que el capitalismo acelerado integra los mercados mundiales, y desvincula políticamente a los individuos, creando “identidades” tendencia, de mercado y fluidas, es natural que la ideología se manifieste de la misma forma. El multiculturalismo en sí mismo no es la ideología, sino el rasgo más visible de ella, la verdadera ideología, es la idea de libertad hegemónica. Esta ideología termina por estar blindada, pues por un lado no existe un cuerpo social politizado y vinculado, por otro lado ¿Quién no desea ser libre? La ideología de la libertad termina siendo una ideología pasiva, a la que uno se acerca por voluntad a través de la identificación del ser con las tendencias de mercado -Desde productos y servicios, hasta identidades políticas prefabricadas- de esta forma, la ideología actual a pesar de tener diferencias profundas con respecto al enfrentamiento clásico entre los modelos comunistas y capitalistas, sigue operando para mantener vigente la explotación y sus respectivos roles.

El devenir histórico de Estados Unidos, ha decantado en la aparición de dos países en un mismo territorio, uno que tiene un rumbo mitológico, y otro fundado sobre la ideología de libertad fluida, cuyo contenido y base es inexistente al no definirse, esta contraposición no solo genera tensiones, sino que estas mismas no pueden sino seguir creciendo en contextos que se radicalizan (curioso hablar de un multiculturalismo radical).

La figura clave de este proceso de fragmentación la encontramos en Donald Trump cuya simple idea, sintetizaba el sentir de todo ese Estados Unidos primordial, la aparición de su figura en el territorio político y partidista, significó la renovación de una ideología sólida y visible, la creación momentánea de una quimera que daría vida a un cuerpo social, la recuperación de una mitología nacional que no podía sino revertir los procesos multiculturales que la habían descompuesto y diluido, no obstante, Trump de ninguna forma fue el inicio, sino más bien el resultado orgánico de un camino histórico, identitario y existencial.

Por otro lado, la apelación al multiculturalismo que enarbola el partido demócrata, es una articulación política que, como mencionaría Baudrillard, no parte más que de una simulación en la que se pretende tener lo que no se tiene, en donde detrás de los grandes discursos multiculturales que recubren al territorio como manto, no hay nada, no hay una nación, no hay un esquema axiológico que funja como pilar y tampoco una identidad.

El supremacismo y extremismo, no tiene como origen un odio injustificado, sino que sus raíces se encuentran en el principio original de Estados Unidos y en la idea civilizatoria que cultivó la identidad americana a través del Destino Manifiesto, un destino reservado a los blancos estadounidenses. La agenda política silenciosa de estos individuos, es la reivindicación del Estados Unidos primordial, una reconquista de tierra santa, en su aparente individualismo y acción injustificada, yace una atadura histórica y mitológica con el pueblo elegido, profanado por la posmodernidad. Los ataques indiscriminados que llevan a cabo, son un cuestionamiento al país que habitan y que es habitado a su vez, por diferencias sociales que no eran parte del proyecto de nación original, y que ahora son parte de un territorio, son poseedores de tierra, bienes, derechos, educación, trabajo, familias, etcétera;  en otras palabras, el supremacista se percibe y experimenta ahora como el desposeído dentro de su propio país, no solo de bienes materiales, sino de condiciones sociales y simbólicas como por ejemplo una familia funcional -pues se debe de recordar que todo destino nacional mitológico integra a sus narrativas a la unidad social básica que es la familia, y la construye culturalmente de acuerdo a valores que se vuelven tradicionales- en otras palabras, el supremacista, ciudadano modelo del Estados Unidos primordial y atemporal, pasa a existir ontológicamente como el otro y a vivir sus condiciones materiales, esto existencialmente, es inaceptable para él.

Mientras más pronto se entienda que el modelo estadounidense contemporáneo está fallido, y que en su propia dinámica genera su descomposición social, al radicalizar las posturas a través del multiculturalismo, más pronto se podrán comenzar a generar estrategias y políticas que realmente atiendan el problema de fondo, y este es que Estados Unidos actualmente carece de un ideal compartido que sirva como atadura general identitaria; sin embargo, hallar este ideal, supone reencaminar su modelo socioeconómico y construir una acción social que vincule a los sujetos con la comunidad, para así lanzarse a la reconquista de lo político, en esencia, implica el desmantelamiento del capital como su forma “civilizatoria”, algo difícil de imaginar. El camino histórico elegido por el país norteamericano, de continuar así, solo podrá ser posible con una profunda fractura social al interior del territorio que no hará más que continuar separándose y radicalizandose.

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José Daniel Arias Torres

Colaborador Honorífico de Espacio Global


Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Redactor y colaborador en medios digitales e impresos. En 2020 publicó una antología de cuentos con Floramorfósis editorial. Fue fundador y coordinador de la sección de “Estudios globales de la Ciencia y Tecnología” en el colectivo de investigación Espacio Global. Sus trabajos han sido seleccionados para formar parte de diversas antologías literarias. En 2021 realizó una pasantía en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica en donde propuso y elaboró un proyecto sobre los cruces epistemológicos de las Humanidades, Ciencias Sociales y Ciencias Exactas. En 2022 publicó un libro de investigación de la mano con Asiática ediciones.

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Por la Asociación Isidro Fabela de Relaciones Internacionales (AIFRI), Centro de Estudios Internacionales y Vinculación Estratégica (CEINVES) y el colectivo y marca de internacionalistas Espacio Global

Características Generales

Objetivo: Actualizar a los participantes en relación a las diferentes dinámicas de la agenda global para analizar, estudiar y prospectar sobre el desenvolvimiento de los actores internacionales en el escenario mundial y sus tendencias hacia 2030.

Dirigido a: Especialistas en ciencias sociales y áreas afines, así como público en general interesado en actualización y profesionalización sobre temas de la agenda global, sus dinámicas, tendencias y efectos en el entorno gubernamental, político, económico, social e institucional.

Seminario abierto de 28 hrs. en modalidad online desarrollado en 7 sesiones de cuatro horas cada una. Participación del expositor en formato de conferencia y desarrollo de preguntas y respuestas a distancia. Se extenderá constancia de valor curricular, la cual se obtendrá asistiendo por lo menos al 70% de las sesiones y entregando un breve ensayo.

Generalidades del Seminario

I. Se trata de un seminario abierto, de alto nivel, con propósitos de actualización en temas de orden contemporáneo para todo el público interesado en la política internacional contemporánea.

II. Incluye temas que abarcan diferentes regiones del mundo y actores protagónicos del sistema internacional contemporáneo, sus dinámicas y tendencias.

III. Contribuye a un mejor entendimiento de los asuntos globales de nuestra época y su impacto en las diferentes esferas de la política, economía y otros aspectos.

IV. Se integra la prospectiva como una de las herramientas de análisis y planteamiento de expectativas. En lo general ¿cómo se transformará el mundo a partir de la política internacional contemporánea?.

Sobre los expositores

I. Se trata de un cuerpo de especialistas en asuntos internacionales, con diferentes áreas de conocimiento, desempeño y proyectos de investigación.

II. Todos ellos se encuentran participando en diferentes universidades o instituciones que mantienen diferentes proyectos académicos que están orientados hacia la política internacional contemporánea.

III. Se encuentran en México y otros países, siempre a la vanguardia de los acontecimientos globales y participando en diferentes foros de discusión sobre temas internacionales.

IV. Aplican la prospectiva a través de su obra escrita o participación en foros especializados con la intención de visualizar los escenarios posibles en el sistema internacional.

Sobre el Seminario

I. Los participantes podrán participar e interactuar presencialmente a través de las transmisiones y plataforma de recursos en donde podrán disponer de material y bibliografía ad hoc.

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III. Esta experiencia de más de 20 horas está abierta al público en general y contribuye a forjar un diálogo con expertos en un ambiente global y virtual que perdurará en lo sucesivo.

IV. Los participantes podrán  revisar los recursos disponibles en plataforma para sus diferentes actividades cotidianas.

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La gira de Joseph Biden en Asia Oriental
La gira de Joseph Biden en Asia Oriental: En busca de la hegemonía perdida.

Introducción.

Una definición típica del concepto de hegemonía es entender la supremacía que un estado ejerce sobre otro (Oxford, 2022). Esta idea, expuesta en el rol que han desempeñado los EUA entre 2012 y 2022 se puede concebir como la supremacía de dicha potencia sobre las regiones del mundo, la cual tiene diferentes interpretaciones. En los últimos tres gobiernos (Barack Obama: 2012-2016, Donald Trump: 2017-2020 y ahora Joseph Biden: 2021-hoy) parece ser que la hegemonía global de los EUA ha pasado por altibajos y hoy se encuentra en un declive (Morales, 2017).

Los EUA han participado en acciones y políticas que los han llevado a mantener su fuerte influencia en diversas regiones del mundo, entre ellas Asia oriental. Durante la época de la Guerra Fría fue importante mantener su presencia en esa zona, tanto por su valor estratégico, como también para reiterar constantemente sus intenciones de limitar la proyección de la URSS y eventualmente de la República Popular China.

Conflictos como los de la península coreana y la guerra de Vietnam llevaron a la potencia norteamericana a mantener un rol activo en la región, principalmente a través de su estrategia diplomática, política, militar y económica. Como consecuencia de ello, los EUA crearon una estructura de seguridad y soporte para sus aliados que funcionó favorablemente a lo largo de los años. Gracias a ello, así como a las distintas dinámicas que se experimentaron en la región, Asia oriental fue transitando poco a poco hacia una estabilidad y transformación de su economía.

Tiempo después, cuando se derrumbó la Unión Soviética, el vacío de poder que dejó Moscú en este escenario llevó a una situación de incertidumbre y a que Washington definiera la continuidad de su estrategia en la zona, particularmente en su cercanía con Japón y Corea del sur. En la Posguerra Fría, las intenciones de los EUA relacionadas con mantener y acrecentar su presencia en esa área fueron ratificadas a través de la cooperación y contribuciones en la distensión de diferentes aspectos críticos, como la rivalidad entre Pyong Yang-Seúl y Tokio. Al tiempo, la emergencia de una potencia en el oriente lejano denota que la hegemonía de los EUA le conduce a una rivalidad con China, no sólo en el ámbito regional, sino global (De la Balze, 2019).

Al paso de los años y de frente a las transformaciones experimentadas en Asia oriental en los ámbitos de la política y economía regionales, las cosas han cambiado significativamente. En el momento actual actores como Rusia y China han modificado sus capacidades y poder, por ende, la reafirmación de ambas potencias en esta parte del mundo representa un nuevo reto para Washington, especialmente en el contexto de su posición hegemónica global. A partir de ello, destaca la forma en que lleva sus relaciones con Japón, Corea del sur, y eventualmente en las declaraciones que se hacen de parte del gobierno estadounidense en cercanía con Taiwán.

El contexto contemporáneo.

Trayendo estas dinámicas hacia los años recientes, durante el último mandato de Barack Obama (2012-2016), los EUA asumieron no tener un rol tan protagónico en Asia oriental como lo hicieron algunos de sus antecesores. Por el contrario, se privilegiaron decisiones y acciones de corto alcance en la región para evitar cualquier confrontación, en especial, con China (Murakami, 2018). Aunado a lo anterior, durante la época en la que Donald Trump fue presidente de los Estados Unidos, su gobierno tomó la decisión de aislarse y dejar de participar activamente en aquella región. Esto propició un notorio alejamiento de sus socios estratégicos pero la determinación de una agenda muy selectiva en el área: contención de China y neutralización de Corea del norte.  

Derivado de lo anterior se definieron dos tendencias. En la primera, la participación que en su momento le permitió mostrar interés de los EUA en el área, fue cuando visitó a Kim Jong Un durante 2018. En esos momentos, y como una posible muestra de apertura, el líder norcoreano decretó una moratoria con relación a las pruebas con artefactos nucleares y también con misiles intercontinentales. Kim Jong Un consideró que así podría contribuir en las pláticas con su contraparte estadounidense.

Sin embargo, el acontecimiento no pasó de ser una reunión con buenos propósitos. Las fotografías y sonrisas de esos momentos quedaron como testimonio de dichas posibilidades. Por ende, en estos eventos en los que se pretendía disuadir al líder norcoreano en temas de armas nucleares Trump no concretó sus expectativas y regresó con las manos vacías. Como resultado de ello, Corea del norte reanudó sus actividades y desde entonces ha incrementado su arsenal (Lee, 2022).

Con China, inmerso en una prolongada guerra comercial y tecnológica, el gobierno de Trump trató de acorralar cuentas veces pudo al gobierno de Beijing. No obstante, los estrategas de la potencia asiática lograron sentarse en la mesa de negociaciones con los representantes estadounidenses. A pesar de treguas en el ámbito comercial, las tensiones no cesaron. Vino el problema de la pandemia de la covid 19 y la administración Trump persistió en su postura retadora e incluso acusatoria hacia el país oriental, señalándole como el causante y responsable de esta circunstancia.   

Así persistieron las cosas hasta la llegada de Joseph Biden a la presidencia de los Estados Unidos. El balance de los nuevos estrategas norteamericanos al llegar a la Casa Blanca llevó a un diagnóstico. Este fue así: Hubo un desinterés abierto para efectuar cooperación con los países de la región, e incluso, enemistarse o distanciarse de éstos. En suma, la presencia global de los EUA derivó en una pérdida de influencia, por lo tanto, de su hegemonía, a la par del crecimiento de poder de países como China y en su momento, Rusia.

La gira y el nuevo despliegue.

En 2022, las cosas parecen cambiar de rumbo. Convencido por sus asesores acerca de dar un giro radical en la dirección en la que estaban las cosas, asumió llevar adelante durante el mes de mayo una gira por países de Asia oriental.

La estrategia que busca darle nueva forma a la presencia hegemónica de los EUA en el Indopacífico y Asia oriental incluye a los aliados estratégicos de Washington, es decir Seúl y Tokio. Esta vez se incluyó a la India para ampliar la expectativa (DW, 2022).

Por consiguiente, en su primera gira por Asia oriental realizada entre el 20 y 23 de mayo el Presidente Biden envió señales muy claras hacia Rusia, China y de paso, Corea del norte, lo cual se resume en una nueva modalidad de contención, es decir, mayor apoyo estratégico y militar a sus aliados, nuevos proyectos económicos, así como participación en asuntos de posible resonancia en la política regional (Taiwán).  

En detalle, durante su estancia en Corea del Sur, el encuentro entre Joe Biden y el Presidente Yoon Suk-yeol, el mandatario estadounidense dio sus mensajes en el sentido de lograr una mayor cohesión en asuntos estratégicos y de seguridad. Además de tener la firme voluntad de acrecentar la relación con Seúl, se dio la oportunidad para hacer alusiones sobre Corea del norte, especialmente con la finalidad de invitarle a negociar para atender asuntos de no proliferación nuclear, y de apoyarle en temas de carácter sanitario, en este caso, frente a la covid 19.

En este tema, Biden dejó la puerta abierta, pues para Pyon Yang esta podría ser una oportunidad para enfrentar los problemas de pandemia…en caso de que Kim Jon Un diera señales de aceptación, (lo cual es prácticamente imposible).

Otras declaraciones constataron la intención de Washington para neutralizar a Corea del norte, ya que el presidente Biden mencionó que si Corea del norte llegara a agredir a sus vecinos, habría una respuesta rápida hacia Pyong Yang. Cabe mencionar que, precisamente en este sentido, y por el valor estratégico de la península coreana, los EUA mantienen a poco más de 28 mil soldados en instalaciones militares de Corea del sur.

En resumen, se persiste en mantener a Corea del norte vigilada constantemente por tratarse de un factor que en cualquier momento podría desestabilizar a la región y afectar de diferentes maneras a los principales aliados de los Estados Unidos.  

Por otra parte, y en Japón, reunido con el Primer Ministro Fumio Kishida, el Presidente Biden resaltó los vínculos entre Washington y Tokio no sólo para fortalecer los lazos bilaterales en este momento, sino también para establecer una propuesta de un mayor activismo en términos políticos y económicos en la región del Indopacífico.

Desde los tiempos en que se estableció el Tratado de Washington (1952), los Estados Unidos y Japón han mantenido relaciones de cooperación, comercio, inversiones e intereses mutuos de seguridad en Asia Pacífico. Dicho instrumento fue firmado con el propósito de apuntalar la seguridad y cooperación entre ambas partes, lo cual representa una garantía política y diplomática para respaldar a Tokio en esos ámbitos. En correspondencia con ello, han llevado a cabo, entre otras actividades, maniobras navales conjuntas y la instauración de un sistema de defensa de misiles.  

La visita a este país también ha servido para mostrar músculo. Cabe agregar que los Estados Unidos mantienen a unos 50 000 efectivos (Northeast Maglev, 2019) en diferentes bases militares que se ubican en territorio japonés. Asimismo, es importante tomar en cuenta que en este está la sede de la VII Flota en el puerto de Yokosuka (La Razón, 2021).

Aunado a lo anterior, el Presidente Biden comentó sobre el lanzamiento de la llamada Alianza Indopacífica. Se trata de una iniciativa de carácter económico en donde se invita a participar a trece países de la zona, entre ellos a la India y marcando con ello una notoria exclusión de China.

Esta propuesta, también denominada Marco Económico del Indopacífico buscaría impulsar la competitividad económica de los países participantes.  Las áreas de trabajo y operación de dicha propuesta estarían enfocadas hacia el desarrollo de la economía digital, las cadenas de suministro, las energías verdes y la lucha contra la corrupción (La Razón, 2021). El asunto, a todas luces, refleja una intención de limitar el crecimiento de la influencia y poderío económico del gigante asiático en esa región del mundo.

Asimismo, en un discurso ambiguo, el presidente Biden y sus portavoces se dirigieron al país asiático de una manera más directa. Sacaron a relucir el tema de Taiwán, en donde se ratificó el hecho de que, si Beijing mostrara alguna posibilidad de agresión hacia la isla, el apoyo de Washington a Taipei estaría disponible de inmediato.

Independientemente de que los EUA exponen oficial y abiertamente el hecho de reconocer a “una sola China”, este tema resulta incómodo para Beijing.

La despedida.

Antes de finalizar esta gira, la actividad no concluyó sin las respectivas reacciones de Beijing y Pyong Yang. Se entiende que el choque de posiciones es fuerte cuando se trata de que una de las partes pretende imponer, fortalecer, afianzar y prolongar su hegemonía en una región. En su caso, el gobierno de Xi Jinping respondió categóricamente a las retadoras declaraciones y mensajes de Biden. La confrontación entre ambas potencias continuará a lo largo del tiempo y en especial cuando los asuntos geopolíticos afecten a una de las partes. De entrada, China no acepta ningún asunto que tenga que ver con Taiwán. En añadidura la respuesta de Beijing fue contundente y firme ante las pretensiones de Washington en la zona. En este caso ¿hasta donde llegarían ambas partes en caso de que haya un foco de confrontación? Proyectos económicos, territorios y otros aspectos de la política mundial serán decisivos en el futuro.

Por lo que respecta a Corea del norte, Kim Jong Un no dejó escapar la oportunidad para reiterar sus constantes acciones hacia Washington y sus aliados regionales. Los estrategas de Biden consideraron en todo momento que Pyong Yang detonaría algún artefacto o realizaría el disparo de algún cohete, como una forma de reaccionar hacia la visita. En medio de especulaciones en la península coreana, el gobierno de Pyong Yang decidió efectuar el disparo de algunos misiles balísticos. Y siempre con un sentido triunfal, se alegó sobre las capacidades y alcances de las armas. Esto fue un aviso para los EUA de que no habrá cambio alguno en la política de desarrollo de cohetes y que es necesario mostrar a los visitantes su persistencia en no negociar sobre este tema, al menos en el corto plazo ¿habrá distensión en el futuro? Dependerá de como manejen las opciones los estrategas de ambas partes.

Conclusiones.

Esta gira verifica que los EUA, después de la era Trump y lo que ha significado alejarse de aliados estratégicos arroja como resultado una pérdida de oportunidades en regiones clave para desarrollar actividades y proyectos clave para una gran potencia. Está claro que los EUA desean fortalecer su presencia en Asia oriental a través de diferentes medios. Sin embargo, parece ser que la administración Biden no se encuentra del todo en su mejor momento.

Quizás más allá de esta gira, Washington requerirá de mayor velocidad para concretar los acuerdos alcanzados con Seúl y Tokio y darlos a conocer mundialmente.

Esto podría ser el detonante de una demostración de capacidades en las intenciones de recuperar la hegemonía perdida. La reflexión de salida es los EUA no son la misma potencia de los años 2000 o 2010. En la época actual, es indiscutible el ascenso de una China poderosa y muy en especial en esa región del mundo. Washington, deberá verdaderamente hacer grandes esfuerzos si desea consolidar sus expectativas.

Dr. Juan Roberto Reyes Solís. Analista sobre Temas Globales.

Fuentes de consulta:

De la Balze, Felipe A.M. La lucha por la hegemonía mundial (Estados Unidos, China y Argentina). Estud. int. (Santiago, en línea) vol.51 no.194 Santiago dic. 2019. Extraído el 25 de mayo de 2022 de http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2019.55738

Diccionario Oxford. Definición de hegemonía. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://www.google.com/search?q=hegemonia+definicion&rlz=1C1GCEU_esMX996MX996&oq=hegemonia&aqs=chrome.3.69i57j0i131i433i512j0i512l8.4183j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8

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Lee, Heong-Ho. Bloomberg (24 de mayo de 2022). Corea del norte dispara misiles balísticos mientras Biden concluye su gira por Asia. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://www.bloomberglinea.com/2022/05/25/corea-del-norte-dispara-misiles-balisticos-mientras-biden-concluye-su-gira-por-asia/

Morales Ruvalcaba, Daniel (30 de marzo de 2017). El Fin del ciclo hegemónico de los Estados Unidos. Foreign Affairs Latinoamérica. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://revistafal.com/el-fin-del-ciclo-hegemonico-de-estados-unidos/#:~:text=Entre%201914%20y%201944%2C%20Estados,de%20la%20nueva%20gobernanza%20internacional.

Murakami, Yusuke. La política exterior de Estados Unidos en Asia a la deriva. De Brack Obama a Donald Trump.  Agenda Internacional. Año XXV N° 36, 2018, pp. 7-23. ISSN 1027-6750. Extraído el 24 de mayo de 2022 de file:///C:/Users/JuanRoberto.Reyes/Downloads/Dialnet-LaPoliticaExteriorDeEstadosUnidosEnAsiaALaDeriva-6586748.pdf

Northeast Maglev. A friendship among nations: U.S. Japan relations. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://northeastmaglev.com/2019/07/09/una-amistad-entre-naciones-relaciones-con-japon-y-ee-uu/?lang=es

Gira del presidente de Andrés Manuel López Obrador por Centroamérica y Cuba

Gerardo Torres Valdés es Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con un certificado en Análisis de Políticas Internacionales por Córdoba Global y un diplomado en política exterior mexicana y diplomacia pública por el Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales (CIBEI). Es apasionado de la política, administración pública y las relaciones internacionales. Es colaborador de Grupo Milenio a través de su columna “Nuevos Rumbos”.

Wilson Barroso Díaz, es Máster en Administración Pública. Candidato al Título de Doctor en Diplomacia y Relaciones internacionales por la Universidad Renmin de China.

Antecedentes

No se puede entender la riqueza de la política exterior contemporánea de México sin las relaciones comerciales y culturales con sus pares centroamericanos y cubanos. En los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante sesenta años (1934-1994) México tuvo una relación estrecha con Centroamérica y Cuba. A pesar de las presiones de los gobiernos de Estados Unidos por imponerle una agenda a México sobre cómo debía dirimir su política exterior y los conflictos regionales que había en la región los gobiernos mexicanos a través de sus prístinos diplomáticos y la doctrina Estrada (eje rector de la política exterior mexicana) permitieron al país no sucumbir a las presiones del país vecino del norte, ello permitió a México convertirse en un referente de la diplomacia, no solo a nivel regional si no a nivel internacional.

La participación de la diplomacia mexicana en diversos acuerdos para zanjar los conflictos en la región centroamericana fueron muchos, sin embargo, el de mayor relevancia fue su contribución en la creación del Grupo Contadora, conformado por México, Colombia, Venezuela y Panamá. En 1983 el canciller mexicano, Bernardo Sepúlveda Amor, en coordinación con los cancilleres de Colombia y Venezuela, impulsó el Grupo Contadora el cual tenía como objetivo iniciar procesos de paz en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua debido a los perennes conflictos internos que acaecían en aquellos países, la mayoría de ellos de carácter militar. Un documento elaborado por la Embajada de México en Costa Rica, Información de CONTEXTO Treinta aniversarios de la creación del Grupo Contadora (2013), menciona que entre los propósitos del Grupo se encontraba crear condiciones de paz que permitiesen eliminar el armamentismo y la presencia militar extranjera e impulsar un desarrollo económico y social en la región.

Derivado de un cambio geopolítico y del modelo económico en el mundo a fines de la década de 1980 la política exterior mexicana cambió, poco a poco empezó un alejamiento con sus pares centroamericanos y del Caribe y se enfocó única y exclusivamente en acrecentar sus vínculos comerciales y culturales con Estados Unidos. Con la llegada del partido conservador al poder, el Partido Acción Nacional (PAN) las relaciones de México con Centroamérica y Cuba se enfriaron aún más. En marzo de 2002 en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas llevada cabo en México en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, inició un hondo distanciamiento diplomático entre México y Cuba debido a una descortesía política del presidente Vicente Fox para con el presidente cubano Fidel Castro.

Con el regreso del PRI al Gobierno Federal las relaciones entre Cuba y México se tornaron más amigables que con respecto a los gobiernos panistas. Una de las primeras visitas del presidente Enrique Peña Nieto fue a la isla de Cuba, “qué bueno que regreso el PRI al poder[1]”, fueron las declaraciones de Raúl Castro, presidente cubano ante medios de comunicación de México en la I Cumbre de la CELAC-UE llevada a cabo en Santiago, Chile.

La llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador no solo ha traído consigo cambios en la política endógena mexicana, también la política exógena ha sufrido cambios. El modelo económico neoliberal privilegió que las relaciones culturales y económicas se enfocaran en Estados Unidos, como consecuencia de ello México perdió influencia en la región de Centroamérica y El Caribe. La política exterior mexicana está basada en fuertes principios de constructivismo, respeto y amistad con los países vecinos y lejanos. 

A tres años de su gobierno el presidente López Obrador promete relanzar las relaciones de México con Centroamérica y Cuba, desde inicios de su gestión ha impulsado una serie de programas sociales en Guatemala, El Salvador y Honduras que tienen como finalidad combatir la desigualdad y combate a la pobreza. Ante un panorama económico y social difícil en Centroamérica, originado por una crisis económica ocasionada por la COVID-19 y problemas de inseguridad que han suscitado un éxodo de migrantes hacia México y Estados Unidos, el presidente mexicano decidió emprender una gira de trabajo a Centroamérica y Cuba. La gira también tuvo tintes políticos, el mandatario mexicano quiere impulsar la agenda de política exterior mexicana que permita a México regresar a ser el gigante latinoamericano que había sido durante gran parte del siglo XX en América Latina.

Visita a Centroamérica

Durante la gira, los temas que se abordaron junto con los presidentes de El Salvador, Honduras, Guatemala y Cuba son de gran importancia para solucionar los problemas comunes que afectan la región. Existe un interés por parte de estos países en solucionar las dificultades que obligan a los centroamericanos a emigrar de sus países hacia Estados Unidos.  El problema de la migración ilegal ha ido en aumento en los últimos años, existe una gran presión por las caravanas de migrantes que agrupan cientos de miles de personas en las fronteras entre México y Estados Unidos de América. El presidente Andrés Manuel considera que tan grave situación humanitaria solo se puede solucionar de raíz si todas las partes involucradas ayudan a elevar el nivel de vida de los pobladores de Centroamérica, por lo cual las personas no se verían forzadas a emigrar en busca de mejoras económicas. El reto en común es la lucha contra la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la marginación. 

La primera visita del mandatario mexicano la realizó a Guatemala. Guatemala es un país que tiene con México un profundo vinculo cultural. Es un pueblo hermano de México al que siempre ha apoyado en momentos difíciles, durante la dictadura militar de la década de 1980 miles de guatemaltecos vieron la oportunidad en México de pedir asilo debido a que en su país de origen su vida corría peligro[2]. Muchos guatemaltecos han contribuido al desarrollo de estados de la República Mexicana, Chiapas y Quintana Roo son ejemplo de ello.

Guatemala, junto a El Salvador y Honduras, recibieron recurso etiquetado del gobierno mexicano a fin de utilizarlo en los programas sociales “Jóvenes Construyendo el Futuro” y “Sembrando Vida”. El gobierno mexicano y el gobierno guatemalteco, encabezado por el presidente Alejandro Giammatei, suscribieron 21 acuerdos en materia de migración, desarrollo económico, comercio y desarrollo social durante esta visita de trabajo[3]

Posteriormente, el presidente mexicano fue a El Salvador, el principal objetivo a abordar de López Obrador en el marco de su visita fue la cooperación entre ambos países. Para llevar a cabo dicha tarea, desde hace unos años se han lanzado los programas multinacionales ¨Sembrando Vidas¨ y ¨Jóvenes Construyendo el Futuro¨. Ambos programas han tenido el mayor impacto positivo en el pueblo de El Salvador, reconocido con datos ofrecidos por el presidente mexicano durante la declaración conjunta junto a Nayib Bukele. ¨Sembrando Vidas¨ ha ofrecido a 10 000 pequeños agricultores salvadoreños la posibilidad de mejorar su calidad de vida y sus condiciones de trabajo mediante ayudas monetarias mensuales de 250 dólares y la cooperación en temas de tecnología agraria e infraestructura. El 99% de los beneficiarios reportó un incremento en el autoconsumo de productos agrícolas, el 34% dice que hay un impacto positivo en el cuidado del medio ambiente, más de un 90% considera que la cooperación ha ayudado a mejorar las prácticas de cultivo al tiempo que mejoraron sus conocimientos en el área. Se observa una reducción de posibles migrantes de un 55% a un 0.6%, el 75% vio un incremento plausible en sus ingresos.  En total se generaron 21 256 empleos indirectos.

El programa ¨Jóvenes Construyendo el Futuro¨ también ha cambiado la situación de 10 000 jóvenes en el Salvador. Para ellos hay apoyo económico mensual mientras reciben capacitación laboral en 427 centros de trabajo que abarcan todas las áreas de la economía, tanto en el sector público, el sector privado y en las organizaciones sociales.  Se observa un rescate del 80% de los jóvenes, pues estos alegan que comenzaron a trabajar por primera vez gracias al programa de desarrollo. De hecho, un 25% recibió empleo fijo en el propio centro de trabajo donde hicieron su capacitación. El porcentaje de personas que deseaban emigrar al inicio del programa se ha reducido del 35% al 11%, el nivel de aprobación general del programa se estima en un 97%.

Producto de los resultados es probable que Estados Unidos invierta un total de 4 mil millones de dólares en los programas. Andrés Manuel ubica a Estados Unidos como protagonista del fenómeno migratorio y en conjunto con el presidente salvadoreño pide que Estados Unidos sea corresponsable en darle solución modificando políticas migratorias y ayudando a combatir los problemas ya mencionados en la región. No obstante, ambos presidentes concuerdan en que no deben ser dependientes de estos fondos financieros, por lo cual proponen que la financiación de los programas de desarrollo por parte de sus respectivos gobiernos se duplique. Es necesario hacer uso del derecho a la libre determinación de los pueblos. 

En su visita a Honduras el presidente López Obrador recibió una bienvenida cálida por el pueblo hondureño y su presidenta. La presidente recién llegada al poder, Xiomara Castro, cuenta con el respaldo mayoritario de la población después de que el gobierno de su predecesor, Juan Orlando Hernández, saqueará las finanzas gubernamentales para el dinero público en beneficio propio, además de empoderar a las bandas criminales en territorio hondureño en donde la ley es letra muerta.  Xiomara Castro arribó al poder con la promesa de erradicar la corrupción y hacer de su gobierno un gobierno progresista que genere las condiciones para lograr un desarrollo económico que permita a los habitantes de aquel país tener oportunidades de trabajo y de esta manera no se vean en la necesidad de emigrar a Estados Unidos en la búsqueda de un mejor porvenir económico.

La afinidad ideológica entre López Obrador y Xiomara Castro (ambos de izquierda) puede ayudar a que el gobierno mexicano trabaje de manera estrecha con el gobierno hondureño. Este relanzamiento en la relación bilateral entre México y Honduras ayudaría a que López Obrador tenga una mayor presencia no solo en aquel país, si no en toda Centroamérica. La iniciativa de reforma eléctrica de la presidente hondureña, la cual tiene como objetivo que la prestación del servicio de energía eléctrica sea un derecho público a cargo del Estado Hondureño, ha sido elogiada y respaldada por el mandatario mexicano, otra señal más de afinidad ideológica entre Castro y López Obrador.

Antes de partir a Cuba el jefe del ejecutivo mexicano visitó Belice, un país que se podría pensar tiene poco vínculo económico con México, no obstante, para Belice la relación comercial con México es importante, de acuerdo con datos de la embajada de Belice en México el año pasado la relación comercial entre ambos países generó cerca de $139 millones de USD, siendo su segundo socio comercial después de Estados Unidos. Asimismo, México es el principal proveedor de electricidad y segundo de gas natural para Belice.  

Visita a Cuba

La visita del presidente mexicano a Cuba adquiere un carácter especial por varias razones.    Este año se cumple el 120 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas ininterrumpidas y de carácter amistoso durante casi todo este período. La posición de amistad de México hacia Cuba es el mayor ejemplo de la aplicación de los principios básicos de la diplomacia mexicana, los cuales incluyen la no intervención y el respeto por la autodeterminación de los pueblos. México se ha mantenido en contra de la aplicación de sanciones por parte de Estados Unidos de América hacia Cuba, a pesar de que Estados Unidos es su mayor socio comercial.  Además de esta posición tradicional hacia Cuba, el gobierno mexicano está a favor de una mayor cooperación económica y científica con Cuba. Por ello esta visita incluye la firma de acuerdos en la educación, la cultura, el comercio y la economía y. la salud en plena pandemia de COVID-19, para que se materialicen estos deseos bilaterales. Esos esfuerzos por desarrollar una mayor cooperación bilateral también adquieren importancia en un momento en que la economía cubana atraviesa por una crisis, que, aunque ya existía, se ha agravado con la incidencia de la COVID-19. El tema de la contratación de 500 médicos cubanos es polémico, puesto que, si para algunos es un símbolo del internacionalismo cubano y la fuerza principal del país, otros han acusado de trafico de humanos o esclavitud moderna. Este tema podría ser un punto discordante con la oposición mexicana. Además, de concretarse algo así, se estaría poniendo a 500 cubanos cercanos a la frontera con Estados Unidos, lo cual podría ser propicio para que algunos escapen de las misiones, ya ocurrió desde Venezuela en años anteriores.

En una detallada exposición, el presidente mexicano resaltó los rasgos históricos, geográficos y culturales que unen a las dos naciones. México fue la primera nación de América en respaldar la independencia de Cuba y reconocer a Carlos Manuel de Céspedes como presidente levantado en armas y padre de la patria cubana. La relación diplomática con la República de Cuba, a pesar de mantenerse casi estable durante el transcurso de 120 años, ha estado a prueba en varias ocasiones. Una de esas pruebas la constituyó un momento de crispación que pasó a la historia como la crisis de ¨Comes y te vas¨, la cual casi provoca una ruptura de relaciones diplomáticas y otro de los momentos más importantes ocurrió cuando en el año 1962 Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, todos los países del continente rompieron relaciones diplomáticas con Cuba por presiones de Estados Unidos y diferencias ideológicas con el gobierno revolucionario a excepción de México.

Este hecho histórico adquiere importancia ya que Cuba podría ser excluida nuevamente de la participación en la Cumbre de Estados Americanos a celebrarse en junio en la ciudad de Los Ángeles, algo con lo que el presidente Andrés Manuel no está de acuerdo: ¨Nadie debe excluir a nadie¨. Lo cierto es que, el propio presidente de México confirmó que en caso de materializarse una exclusión hacia gobiernos que han tenido desavenencias con Estados Unidos como son Cuba, Venezuela y Nicaragua, no asistiría. Esta posición ha sido adoptada también por los 14 países que componen la Comunidad del Caribe y la presidenta de Honduras. Otros presidentes de la región ya se han manifestado en contra.  Sería un boicot sin precedentes al cual podrían sumarse otros países, convirtiendo la cumbre de jefes de estado a categoría de ministros de relaciones exteriores.  Esto podría precipitar aún más el llamado de López Obrador a cambiar la Organización de Estados Americanos (OEA) por un organismo menos controlado por Estados Unidos y a integrarse como región de acuerdo a las características comunes de las naciones de Latinoamérica, una organización que emule en cierto sentido a la Unión Europea, al menos en el tema económico.

Durante la visita, se realizó la ceremonia de entrega de la Orden José Martí de manos del jefe de Estado de Cuba Miguel Díaz-Canel hacia el presidente López Obrador, la cual es la mayor condecoración que se otorga a extranjeros por sus méritos. Este reconocimiento es la máxima expresión de agradecimiento por los esfuerzos en la profundización de los lazos históricos, por el impulso a la cooperación y la ayuda en materia de salud durante la pandemia de COVID, así como se reconoce por parte de las autoridades cubanas una impecable trayectoria de servicio hacia el pueblo mexicano y hacia el mundo, lo cual se corresponde con el pensamiento martiano. López Obrador dijo estar honrado por la condecoración y reconoció a José Martí, el héroe nacional de Cuba como el independentista más humano y sincero de América. Además, resaltó una amistad con el dirigente cubano y un entrañable cariño hacia el pueblo de Cuba.  

Conclusión

La visita a Centroamérica y Cuba refleja un cambio de paradigma en la política exterior mexicana, el presidente López Obrador busca recuperar el liderazgo de México en la región. México es una potencia emergente dormida, por su peso económico y político tendría que tomar el liderazgo, junto con Brasil, en iniciativas que permitan construir una mayor integración económica en Latinoamérica que mejore la calidad de vida de sus habitantes.  El gobierno mexicano sabe que los problemas económicos y sociales de Centroamérica no pueden resolverse por si solos, los gobiernos de aquella región necesitan el apoyo de países extranjeros en temas de seguridad, así como inversiones que detonen el desarrollo económico, sin embargo, México no puede, ni debe, solucionar los problemas de raigambre que hay en Centroamérica, necesita el apoyo de Estados Unidos, quien es corresponsable en el tema de la violencia ya que las armas que utilizan las pandillas y las bandas criminales en Guatemala, El Salvador y Honduras son fabricadas en Estados Unidos. A inicios de la administración de Joseph Biden el gobierno estadounidense prometió destinar $4,000 mil millones de dólares para que sean invertidos en Centroamérica en programas sociales, hasta ahora dicho monto no ha se ha invertido en tales proyectos sociales.

México ha vuelto a ver hacia el sur, el presidente López Obrador tiene que hacer valer el peso político y económico de México a fin de tener una integración comercial y cultural mayor con Centroamérica y Cuba.

Referencias bibliográficas

  1. Embajada de México en Costa Rica. (2013). Información de CONTEXTO Treinta aniversario de la creación del Grupo Contadora. 16 de mayo de 2022, de secretaria de Relaciones Exteriores Sitio web: https://embamex.sre.gob.mx/costarica/images/pdf/contadora_info.pdf

[1] https://www.animalpolitico.com/2013/01/que-bueno-que-regreso-el-pri-al-poder-castro/

[2] https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/14/6671/7.pdf

[3] https://politica.expansion.mx/presidencia/2022/05/06/sembrando-vida-en-guatemala-y-otros-20-acuerdos-suscritos-amlo-y-giammattei

La IX Cumbre…¿de las Américas?

Dr. Juan Roberto Reyes Solís (*)

El gobierno de los Estados Unidos de América está preparando la organización de la IX Cumbre de las Américas a efectuarse en Los Ángeles, California. Dicho encuentro, que tiene como lema “Construyendo un futuro resiliente, sostenible y equitativo,” se realizará del 6 al 10 de junio próximos, y propone atender diferentes temas prioritarios para los países americanos. La reunión se efectuará ante la necesidad de retomar el diálogo entre las naciones del hemisferio para integrar una agenda de trabajo hacia los años venideros en torno a problemáticas como la apremiante mejora de la economía regional, los probables escenarios postpandemia y sus diferentes dinámicas, así como asuntos relacionados con la migración, el desarrollo socioeconómico, la inseguridad, entre algunos de los más representativos. Sin duda, podrían ser el soporte de una plataforma de cooperación conjunta entre todos los estados del hemisferio.

A pesar de ello, y a unas semanas de su realización, la reunión apunta a ser un espacio de desencuentros. Esto se debe al ambiente que se está creando entre los diferentes gobiernos de la región, en especial por la posible exclusión en dicha Cumbre de países como Venezuela, Cuba y Nicaragua. Aunque esto aún no está plenamente confirmado, el pasado 2 de mayo, el anuncio realizado por el Subsecretario de Estado Brian Nichols de los Estados Unidos, acerca de que estos países no recibirán invitaciones para participar en este evento (NTN24, 2022), ha detonado una discusión y polémica por parte de algunos jefes de estado, como lo ha sido en el caso de México, a quienes secundan Bolivia, Argentina y Honduras. En este caso, el planteamiento realizado es que, si no se invita a todos los países americanos, entonces la cumbre estará incompleta, por ende, perderá su razón de ser.

De ser así (y para quienes asistan) el foro podría ser en un encuentro de posiciones de contraste. Además de considerarse un momento en el que el gobierno de Joe Biden decide acercarse a los países americanos para tratar asuntos de interés general, es también una ocasión ad hoc para asumir que se trata del relanzamiento del liderazgo estadounidense en el continente. Este asunto podría concretarse, después de años de abandono, enfriamiento y distanciamiento, particularmente por las directrices encabezadas años atrás por la administración Trump, quien centró sus prioridades en el aislacionismo y confrontación abierta con diferentes gobiernos de la zona.  

En camino hacia la Cumbre, ya se advierte que habrá dos grandes bloques. Por un lado, estarían gobiernos que se acercarían a Washington, en especial porque este es un momentum en donde el liderazgo de la potencia norteamericana podría ser fundamental a través de la ayuda económica y respaldo político si así fuese necesario. Por otra parte, la reunión también sería un espejo que refleje la oposición a los EUA con sus notorias divisiones sobre la óptica con la que se observa la democracia en la zona. Se añadirán de paso, las discrepancias de diversos gobiernos en torno a sus agendas, rivalidades y cuestiones políticas. En todo esto, también será notoria la ausencia de Jair Bolsonaro, quien se centrará enteramente en las próximas elecciones que se desarrollarán en Brasil.

A la objeción del gobierno de México de que no asistiría a la Cumbre el Presidente López Obrador si no se invita a todos los países americanos, -además de sumarse los gobiernos de Alberto Fernández, Xiomara Castro y Luis Arce-, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), -la cual incluye a catorce naciones de esa área- también han externado su intención de no hacerlo, no sólo por la exclusión de Caracas, La Habana y Managua, sino también por el reclamo de que Washington reconoce a Juan Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela (El Mundo, 2022). 

A pesar de lo anterior, la reunión, cuenta con el apoyo de distintas instituciones como el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, que tiene en su seguimiento a entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina, la Organización de Estados Americanos y la Organización Panamericana de la Salud (entre otras), y que ha realizado un acompañamiento en temas tan diversos y apremiantes para los países americanos en áreas como la organización de estos encuentros, así como identificación de oportunidades para la cooperación e intercambio de ideas para facilitar eventuales negociaciones (GTCC, 2018).

Cabe agregar que dicho grupo de trabajo ha venido desarrollando sus actividades, especialmente a través de los compromisos contraídos en Lima, Perú en 2018, en donde se establecieron actividades vinculadas a la gobernabilidad democrática frente a la corrupción, promoción e intercambio de buenas prácticas para prevenir y luchar contra este mismo problema en el hemisferio, así como las sinergias necesarias para llevar a buenos términos los asuntos planteados en ese entonces (OEA, 2019).

Desde ese momento (2019), hasta la actualidad, los países americanos experimentan fuertes contrastes en sus indicadores económicos. Este es un asunto, el cual dentro de la IX Cumbre de las Américas podría tener resonancia y posibles planteamientos de colaboración a través de diferentes alternativas. A manera representativa, y de acuerdo con datos del FMI, los cinco países que registran su mejor desempeño en este rubro a través del Producto Interno Bruto nominal -el cual mide el valor monetario de los bienes y servicios producidos por una sociedad a lo largo de un año- son EUA (24, 800 millones de dólares), Canadá (2, 190 millones de dólares), Brasil (1, 810 millones de dólares), México (1, 370 millones de dólares) y Argentina ( 484 770 millones de dólares), (FMI, 2022). En el otro extremo, los cinco que registran el menor desempeño en este índice son Bolivia (3, 420 millones de dólares), Honduras (2, 710 millones de dólares), Nicaragua (2, 110 millones de dólares), Venezuela (1,610 millones de dólares) y Haití (1, 5160 millones de dólares). (FMI, 2022).

Estos factores de contraste tendrían un excelente encauzamiento siempre y cuando las diferencias políticas sean superadas y en donde todos los participantes estén abiertos al diálogo. Un entorno de este tipo permitirá no sólo reconocer que la IX Cumbre podría crear una adecuada base de trabajo para el futuro, sino también un deseo genuino de alentar la mejora y buenas prácticas de gobierno en lo general.

Aunque la Cumbre se supedita a condicionamientos sobre la democracia, una serie de preguntas importantes serán ¿favorecería este entorno la facilitación y concretización en las agendas nacionales de los compromisos a los que se pudiera llegar? ¿se desvanecerá con el tiempo la problemática de pandillas en El Salvador, se reducirá la migración de personas desde Centroamérica hacia los EUA? ¿el contexto socioeconómico apuntará a una mejora general? ¿se podrá neutralizar la corrupción en las Américas? ¿será la gobernabilidad efectiva un eje de progreso para nuestros países? ¿la relación política y económica con los EUA se tornará en un recurso de pleno apoyo y entendimiento interamericano? Si acuden Venezuela, Cuba y Nicaragua ¿se aprovechará la oportunidad?

Por lo pronto, y por el rol protagónico que debe jugar el gobierno estadounidense en este evento, su apresuramiento con la administración de López Obrador obedece a tratar de encontrar consensos y generar posiciones comunes sobre la reunión y una participación decidida de los países americanos.

De momento, en esta parte que nos lleva a concluir el mes de mayo de 2022, la moneda está en el aire. La vocera de la Casa Blanca Jen Psaki mencionó el 11 de mayo que “las invitaciones finales aún no han sido enviadas” (El Financiero, 2022), dando a entender que la posibilidad de no tener a Venezuela, Cuba y Nicaragua en la Cumbre podría dar un giro.

Depende, en buena medida de la Casa Blanca, hacer de esta IX Cumbre, no sólo un genuino camino que vaya hacia la expectativa general de mejora, fiel al propósito de construir un futuro resiliente, sostenible y equitativo; o por otro lado, ser un escaparate de diferencias y rivalidades. Avanzar o mantenernos estancados. Nuestros gobiernos y actores políticos tienen la palabra y en sus manos, la participación a través de los hechos que desembocarán en el éxito o que en contraparte conducirán al fracaso.

Esta página en la historia de los países americanos aún no se ha escrito por completo. Para que sea una historia que conduzca hacia esa resiliencia, sostenibilidad y equidad que se desea alcanzar, será necesario, además de la asistencia, hacer a un lado las diferencias y tender redes para trabajar conjuntamente en la atención de compromisos que deberán cumplirse a lo largo de los próximos años.

(*) El Dr. Juan Roberto Reyes es analista internacional.

Fuentes consultadas:

El Financiero. “Casa Blanca responde a AMLO sobre Cumbre de las Américas: ‘Aún no se han enviado las invitaciones”. Extraído el 12 de mayo de 2022 de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/05/11/casa-blanca-responde-a-amlo-sobre-cumbre-de-las-americas-aun-no-se-han-enviado-las-invitaciones/

Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres. Extraído el 16 de mayo de 2022 de http://www.summit-americas.org/jswg_sp.html

La Nueva Mañana (2022). Países del Caribe faltarían a la Cumbre de las Américas si hay exclusiones. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://lmdiario.com.ar/contenido/344410/paises-del-caribe-faltarian-a-la-cumbre-de-las-americas-si-hay-exclusiones

Los países más ricos de América según su PIB Nominal. Datos oficiales actualizados al mes de enero de 2022 (FMI). Extraído el 16 de mayo de 2022 de https://libretilla.com/paises-mas-ricos-america/

Manetto, Francesco (El País). Estados Unidos se vuelca en la negociación de la presencia de México en la Cumbre de las Américas. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://elpais.com/mexico/2022-05-17/estados-unidos-se-vuelca-en-la-negociacion-de-la-presencia-de-mexico-en-la-cumbre-de-las-americas.html

NTN24. Brian Nichols entrevista en exclusiva difundida en twitter. Extraído el 15 de mayo de 2022 de https://twitter.com/NTN24/status/1521266385837568000

Organización de los Estados Americanos. Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres OEA/Ser.E GTCC/doc/63 rev.2. 18 octubre 2021.

México y su papel en la multipolaridad

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo se reconfiguró de la siguiente manera: el bloque de Occidente, liderado por Estados Unidos, y el bloque del Este, liderado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); sin embargo, hubo un tercer bloque: el de los paises no alineados (México formó parte de este bloque durante la Guerra Fría), el cual tuvo como finalidad conservar una posición neutral frente al conflicto geopolítico entre Estados Unidos y la URSS.

El sistema internacional se encuentra regido por las relaciones entre Estados, organismos internacionales, empresas trasnacionales, sectores de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, entre otros actores políticos (algunos con más relevancia que otros, pero que de igual manera influyen en la gobernanza global) y que, además, son entes inmersos en las relaciones de poder (polaridad) dentro de la política global.

Pereira C., Juan y Neila H., José Luis (2001) afirman que el fenómeno de la polaridad se nos presenta como categoría histórica. Las potencias que han surgido a raíz de los diversos procesos históricos han producido como consecuencia una determinada configuración del sistema internacional, donde se constituyen estas como polos.  Los polos, de acuerdo con palabras del catedrático universitario español especializado en relaciones internacionales, Kepa Sodupe, “se refiere a aquellos Estados que por su importancia relativa poseen un papel esencial en la definición de la estructura”. 

Alejandro Deustua (2005), menciona que la polaridad en la estructura del sistema internacional es definible por el número de actores relevantes de un sistema. Estos actores relevantes, como los llama Deustua, son los polos dominantes. Los polos dominantes son “aquellos Estados cuyas capacidades o recursos, muy superiores a los del resto, afectan decisivamente a la configuración de poder” (Sodupe, 2002).  Grosso modo, la polaridad es la relación de poder entre un Estado y otro dentro de la estructura internacional.

Por otro lado, Rodríguez Hernández, Leyde E. (2014) define a la multipolaridad de la siguiente manera:

La particularidad de este sistema radica en que las potencias principales son más de tres y sus fuerzas no son demasiado desiguales. En este sistema aumenta la previsibilidad y disminuye la posibilidad de conflicto y la negociación diplomática debe anteponerse a la guerra para poder mantener el equilibrio.

México desde la edad contemporánea, derivado de una política exterior activa, estuvo inmerso dentro de un sistema multipolar complejo, por un lado, en virtud de la vecindad con Estados Unidos los gobiernos mexicanos tuvieron una relación estrecha en materia política, migratoria y comercial con el vecino país del norte, a la vez, los presidentes mexicanos, emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), enarbolaban un discurso nacionalista que permeaba en la política interna y externa.

Era común que México tuviera relaciones diplomáticas con países del bloque de occidente al igual que con paises que tenían afinidad con el bloque del este, por ejemplo, el gobierno de López Mateos respaldó la Revolución que encabezó Fidel Castro; de igual manera, en el sexenio de López Portillo el gobierno operó políticamente y mediante armamento (dicho esto por el hijo del excanciller Jorge Castañeda Álvarez), para que la causa del Frente Sandinista de Liberación Nacional se concretará en Nicaragua.

El papel de México en el sistema internacional en el pasado sin duda fue rico en cuanto a contribuciones: fue impulsor del Tratado de Tlatelolco, creador del Grupo Contadora, fue puente entre paises para dirimir conflictos, entre otras aportaciones, todo ello gracias al excelente capital humano del servicio exterior mexicano y a los buenos diplomáticos que había.

¿Vivimos en un mundo multipolar?

En efecto, vivimos en un mundo multipolar. Estados Unidos dejó de ser la gran superpotencia, solo es Hegemón indiscutible en el ámbito militar, mientras que en el aspecto económico la Unión Europea y China compiten con aquel país.

¿Qué está haciendo México en el contexto del sistema multipolar?

México está tratando de recuperar su liderazgo como líder de la región en los distintos organismos de los que forma parte para incidir en la toma de decisiones la política global y regional, siendo el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) la principal plataforma.

La política exterior mexicana debe proyectarse más y no ser insular, es necesario que el mundo sepa que México quiere cooperación en ciencia y tecnología, que sepa que México está a favor del multilateralismo, una mejor redistribución de la riqueza y un mayor intercambio comercial.  La voz de la diplomacia mexicana debe ser parte activa a la solución de los conflictos que se presentan en todas las regiones del orbe.

Es imprescindible que México no solo continue, sino que impulse aún más una cooperación económica, comercial y cultural con Estados Unidos, pero también que inicie y profundice relaciones con otras regiones del mundo. Por ejemplo China, que se encamina a ser la primera potencia económica a nivel mundial, es un país que en otro tiempo era competidor nato de México en manufactura, no obstante, hoy en día la situación es distinta, el valor agregado de los productos chinos y el poder adquisitivo de la población china ha permitido el fortalecimiento de su mercado interno, como resultado de ello la economía china pasó de ser una economía del sector secundario a ser una economía del sector servicios, lo que resulta benéfico para México ya que China deja de ser un competidor, de esta forma el gobierno mexicano podría buscar un mayor intercambio comercial con el gigante asiático.

¿Cuál debería ser la agenda de México en el actual contexto del sistema internacional multipolar?

El presidente de México ha dicho que la mejor política exterior es la política interior, de tal manera que ha sido objeto de críticas por su forma de concebir la política exógena. La política exterior debe ser aquella en la que se tiene una agenda proactiva en los distintos organismos internacionales; no se puede tener una política exterior insular, eso sería contradictorio. Como potencia emergente, México debe tener una voz activa en la organización de la estructura del sistema internacional multipolar, es necesario que se discuta el papel de las organizaciones internacionales en la gobernanza global y plantearse qué tanto han hecho para combatir la desigualdad social; asimismo, es necesario que México y la comunidad internacional discutan cómo tendría que ser el Nuevo Orden Económico Internacional de estos tiempos.

México debe proyectarse ante el mundo como lo que es: una potencia emergente que en el sistema internacional juega un papel importante; de acuerdo con un informe presentado en 2017 por PwC, World in 2050 de PwC, The long view: how will the global economic order change by 2050?, la economía mexicana en 2030 estará en novena posición, mientras que en 2050 será la séptima. México necesita adentrarse más en la cooperación de desarrollo tecnológico con otros países, día con día la forma de vida será más digitalizada, el desarrollo tecnológico tendrá mucho que ver en el progreso del país.

Actualmente dentro del sistema internacional multipolar las políticas para mitigar el cambio climático son de orden prioritario, México es un país rezagado respecto a políticas que promuevan la economía verde, por lo que es imperativo que el Gobierno Federal, así como los gobiernos estatales y municipales trabajen en este importante tema que a todos atañe.

La multipolaridad es cambiante, México no puede ser espectador de las transformaciones que acontecen a nivel internacional, es menester que el Canciller Marcelo Ebrard y el presidente López Obrador tengan la voluntad política de que México sea una nación más globalizada. Decía el exprimer ministro chino (1987-1998) Li Peng: “Un mundo multipolar no puede existir sin el reconocimiento de la situación y participación de los paises en desarrollo”.

Gerardo Torres Valdés
Gerardo Torres Valdés

Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con un certificado de Análisis en políticas internacionales. Es apasionado de la política, administración pública y las relaciones internacionales. Colabora en Grupo Milenio a través de su columna “Nuevos Rumbos”.

Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Guerras olvidadas en Medio Oriente: la falta de empatía de la comunidad internacional a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH)

Por: Daniela Gómez Rojas

Análisis preliminar: la importancia de la guerra

Resulta impensable que en pleno siglo XXI, aún existan guerras dentro y fuera de los Estados, las cuales continúan dejando pobreza, hambre, muertes, refugiados, enfermedades, y otros factores que afectan principalmente y en gran medida a la población civil. Actualmente, hemos presenciado el acontecer de varios conflictos armados en diversas regiones del mundo; sin embargo, podemos observar que algunos son tomados como “importantes” ante la comunidad internacional y otros no. ¿Qué los hace que sean más importantes que otros? ¿Serán las implicaciones a escala económica, política, social; que necesitan ser abordadas de manera urgente? o ¿Su difusión ante la comunidad internacional, depende de qué tan importante es el actor o los actores implicados, en términos de recursos económicos, estratégicos o naturales?

Muchos podrán decir que es muy difícil conocer el trasfondo de un conflicto armado debido a la soberanía territorial, los intereses de por medio y el control de la información; otros, podrán comentar que los alcances del mismo pueden ser solamente de carácter regional pero no mundial, e incluso, podrán sustentar que se clasificarían entorno a los alcances que producen en términos de daños de infraestructura, muertes, heridos o recursos militares invertidos; o también, que no sería de gran relevancia un conflicto con armas convencionales a un conflicto con armas nucleares; por supuesto, el análisis está muy bien hecho, el impacto de un arma nuclear es incuestionable.

Sin embargo, a raíz de este argumento, podrían surgir otras preguntas en torno a la discusión del respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario (DIH). Por ende, si se clasifican los conflictos de menos importante a más importante, entonces ¿importará más una vida que la otra?, ¿el DIH sería entonces discriminatorio?, ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Si bien, es claro que los derechos humanos son inalienables a cualquier ser humano y que no son discriminatorios por raza, color, etnia o incluso religión (ACNUDH, s.f), no se puede negar que el actuar de los organismos internacionales como las Naciones Unidas, las cortes internacionales, los tribunales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs), establecen una importancia internacional dependiendo de los intereses de los actores involucrados en estos conflictos, un ejemplo claro de esta falta de interés internacional se puede observar en varios países del Medio Oriente, donde se libran guerras civiles de las cuales poca importancia les brinda la comunidad internacional y en consecuencia, su divulgación en medios informativos y redes sociales occidentales es poco vista.

Guerras Olvidadas: breve relato histórico y coyuntura de la actualidad de algunos conflictos en Medio Oriente

Para poder vislumbrar el panorama actual de los conflictos dentro de algunos países de Medio Oriente, tenemos que observar y entender de manera sustancial y breve su historia. Entre uno de los conflictos más antiguos podemos recalcar el de Israel y Palestina, el cual, comenzó desde la declaración de Balfour en 1917, donde les otorgaban a los judíos un hogar nacional en el territorio palestino (que no estaba constituido como un gobierno soberano), pero, a su vez, debían comprometerse a respetar los derechos de los no judíos en este mismo (Corbin, 2017). Sin embargo, el intento de las Naciones Unidas por dividir el territorio para árabes y judíos solo se quedó en un intento, debido a que ambas partes no querían ceder ante la propuesta, y así, se desencadenó un sin fin de desacuerdos que se transfirieron a una guerra civil interna hasta el día de hoy, y de la cual, solo se puede observar una grave crisis humanitaria.

Por otra parte, en orden cronológico, se encuentra la guerra y posterior conflicto interno en Afganistán, si bien, este país se ha visto envuelto en golpes de Estado, intervención de otros (como la URSS), o incluso, el apoyo de sus guerrillas internas por parte de EE. UU. (Zelaya, s.f). Su historia tomó un punto de inflexión después del 11 de septiembre del 2001, cuando, Estados Unidos sufrió un ataque terrorista y este fue adjudicado al grupo Al-Qaeda, quien contaba con bases en Afganistán. A raíz de ello, el accionar de Estados Unidos, fue llevar a cabo una intervención en este país para restaurar la seguridad y la paz en el escenario internacional, con ello, no solo causó más violencia, sino también, la inestabilidad política, económica y social que se vive hoy en día; resultando ser temas que cuestionan el interés real de Estados Unidos en este territorio y los beneficios reales de dicha intervención.

También, se encuentra Irak, con su conflicto interno entre las diversas etnias y minorías que lo componen, los golpes de Estado, la revolución iraní, la guerra entre Irak e Irán, la posterior guerra del golfo, la iniciación de una intervención militar por parte de Estados Unidos en 2003, como consecuencia de su guerra contra el terrorismo y su justificación en la búsqueda del restablecimiento de la seguridad internacional (Oropeza y Salvidea, 2005), y actualmente su conflicto interno con grupos terroristas y protestas internas. Estas, han sido las consecuencias de la continua inestabilidad del gobierno iraní, no solo a nivel económico y militar, sino también a nivel humanitario, con crisis de refugiados, pobreza, desaparecidos y una constante violación de derechos humanos.

Otros de los países abatidos por los conflictos armados han sido Siria y Yemen, estos fueron unos de los países que más sufrieron las grandes consecuencias de la Primavera Árabe, si bien, esta tenía como objetivo establecer una justicia social y cambios de régimen opresivo, terminó por traer para la mayoría de los países árabes una cruenta guerra de la cual muchos de estos aún continúan viviendo. Para el país sirio, la crisis humanitaria y migratoria más grande del mundo afecta la inestabilidad no solo política de sí mismo, sino de los países alrededor, causando una incuestionable e incesante violación del DIH y los derechos humanos (Sardiña, 2021).

De igual manera, sucede en el  país de Yemen, con un pasado tormentoso, el cual  ha sufrido una guerra interna entre dos etnias, los chiíes y los suníes, que, desde el 2011 con el estallido de la Primavera Árabe tomó un rumbo desacelerado, sumergiendo al país en una de las crisis humanitarias más graves de Medio Oriente (Amnistía Internacional, 2020), donde los diversos actores involucrados en este conflicto, tanto estatales como no estatales, han contribuido en mayor o menor medida a la crisis alimentaria y migratoria, violaciones de niños, mujeres, pobreza y más violencia.

Si bien, estos son solo unos pocos casos del caos que se vive diariamente en países del Medio Oriente, deja una base fundamental para cuestionarnos acerca de las acciones de la comunidad internacional respecto a estos temas, más allá de las opiniones consultivas y del pronunciamiento de organismos internacionales, el actuar contundente de algunos de estos como las Naciones Unidas es bastante cuestionable, en la medida que aún continúan las guerras, la violación de derechos humanos, el quebrantamiento de la paz y de la seguridad  en todos sus aspectos a nivel nacional e internacional, y no solo en territorios de Medio Oriente, sino a nivel global.

Pronunciamiento de la comunidad internacional actualmente a la luz del DIH

A través de los años, se puede observar el actuar de la comunidad internacional y sobre todo de importantes organizaciones internacionales en torno a estos conflictos mencionados anteriormente. Comenzando principalmente por Israel y Palestina, solo ha habido un pronunciamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas pidiendo a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), una opinión consultiva respecto a la construcción de un muro por parte de Israel en territorio palestino. Con base a la resolución emitida por la Asamblea en el 2003, donde se recalca el necesario restablecimiento del respeto por el derecho internacional, la libre autodeterminación del pueblo palestino y el respeto por el DIH. Se pide está opinión donde:

La Corte desestimó la forma que Israel eligió para lograr sus objetivos de seguridad. Según ésta, el muro, a lo largo de la ruta trazada, y su régimen conexo “infringen gravemente diversos derechos de los palestinos que residen en el territorio ocupado por Israel y las infracciones derivadas de ese trazado no pueden justificarse por necesidades militares, de seguridad nacional o de orden público”. (Portilla,2007, pág. 168)

Sin embargo, más allá de esta opinión y de las obligaciones que tendría el Estado de Israel para cesar la violencia, respetar el derecho internacional humanitario y mantener canales diplomáticos, no tiene ningún carácter de obligatoriedad, lo que implica, que al día de hoy el muro está totalmente construido, continúan los crímenes de lesa humanidad y la violación de derechos humanos, no solo por parte del Estado de Israel, sino también por grupos armados palestinos como Hamas; y las Naciones Unidas, solo subrayan que existe una grave violación al derecho internacional humanitario (Naciones Unidas, 2014), pero sin conseguir soluciones sólidas y definitivas para el cese de la violencia en estos territorios.

De igual manera, el difícil pasado de Afganistán, con la suma de los talibanes (movimiento islámico suní, quienes rechazan las estructuras democráticas) y la intervención de Estados Unidos para evitar que el terrorismo se apoderara de la región, terminó dejando una violencia incesante, que, luego de la retirada de las tropas de Estados Unidos de este país, se agravó aún más con la toma del poder por parte de los talibanes, quienes,

Avanzan sin tregua en la destrucción de todo lo conseguido en materia de derechos humanos en los últimos veinte años, han declarado Amnistía Internacional, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT). (Amnistía Internacional, 2021).

Se evidencia la preocupación por la incesante violación de derechos humanos en el territorio, sin embargo, organismos como la ONU solo instan a persuadir a los talibanes de respetar estos derechos, de proteger a los más vulnerables, a construir diálogos de paz y restaurar la situación del territorio (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, nada de esto condena a los talibanes, ni conlleva a un accionar jurídico sobre la situación, lo que deja hasta el día de hoy la continua violación de derechos contra el pueblo afgano.

A su vez, Irak, se ve envuelto en una grave crisis política debido a su pasado tormentoso con la administración de un mal gobierno, la sistemática violación de derechos humanos por parte del mismo y de grupos terroristas, y la permeabilidad de su política para la intervención de gobiernos extranjeros, lo que ha causado el estallido de inconformidad de su población civil, la cual, ha sufrido desapariciones forzadas, homicidios, torturas, entre otros, por parte del régimen con el fin de mantener su poder en la región (Cordero, 2020). Además del constante enfrentamiento de este, con el grupo autodenominado Estado Islámico, el cual continúa atacando a la población civil con el fin de adquirir más poder en el territorio.

Solamente, en la historia de Irak, se llevó a cabo la sentencia contra un exmiembro de este grupo terrorista por parte del Tribunal Superior Regional de Frankfurt (Alemania), frente a los crímenes de lesa humanidad, guerra y genocidio,  lo que es significativo en el avance de la no impunidad por estos dentro del conflicto armado (Amnistía Internacional, 2021); pero, a pesar de esto, aún siguen cometiéndose y quedando impunes demasiados crímenes perpetrados no solo por el grupo sino también por las autoridades iraquíes (Amnistía Internacional, 2021-2022).

Por otra parte, se encuentran las situaciones en países de Siria y Yemen. En el primero, como fue mencionado anteriormente, se vive una grave crisis humanitaria, con miles de desplazados, desaparecidos, heridos, muertos y refugiados. A pesar de algunos esfuerzos por las organizaciones humanitarias como la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que hacen lo humanamente posible por llegar a la región, el gobierno sirio continúa impidiendo la llegada de esta ayuda humanitaria a su población civil. Está guerra interna, que ha involucrado a potencias regionales e internacionales como Arabia Saudita, Estados Unidos, Rusia, entre otros, han contribuido al incremento de la constante violación de derechos humanos que aún no han sido acusados y recriminados por la comunidad internacional, como lo menciona Amnistía Internacional en su informe del año 2021-2022:

Las partes en el conflicto seguían cometiendo con impunidad violaciones graves del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otros abusos flagrantes contra los derechos humanos. Las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ataques directos contra población e infraestructura civiles —incluidos hospitales y gasolineras— y ataques indiscriminados mediante bombardeos aéreos y de artillería en la gobernación de Idlib y en la zona rural del oeste de la gobernación de Alepo.

Situación que deja entrever la incapacidad que ha demostrado la comunidad internacional para solventar está crisis, como lo menciona el coordinador de Ayuda de Emergencia para las Naciones Unidas, Martin Griffiths “Seguimos fallándole al pueblo sirio en lo que necesita, en lo que se merece, y en lo que tiene derecho en términos de asistencia humanitaria y protección” (Naciones Unidas, 2021).

De igual manera, para el Estado de Yemen, su situación es similar, el gobierno se encuentra dividido por varías minorías, entre las cuales se conformó un grupo armado en oposición al mismo llamado los hutíes, quienes aprovecharon la poca popularidad del gobierno para tomar el control de diversas zonas del país, de esta manera, lo que había comenzado con la Primavera Árabe y sus diversas manifestaciones, tomó la fuerza suficiente para llevar a cabo un conflicto armado interno en el país, sin obviar las intervenciones extranjeras; generando así, que las diversas partes de este conflicto atenten contra los derechos humanos de la población en Siria (Amnistía Internacional, 2020). Si bien, la ONU, ha extendido el mandato del Grupo de Eminentes Expertos (GEE) sobre el conflicto en Yemen, el cual tiene potestad internacional para investigar, documentar e informar las violaciones de derechos humanos cometidas en este territorio, esto, no ha causado que se extienda un real compromiso de las partes involucradas por disminuir la violencia sistemática de derechos humanos, y de la comunidad internacional para apoyar iniciativas de ayuda humanitaria y del restablecimiento del DIH (Naciones Unidas, 2021).

Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, asegura que el aumento de las hostilidades en el territorio coloca cada vez más en deterioro los derechos humanos de la población y, “advirtió que la escalada socava las perspectivas de un acuerdo político sostenible e hizo hincapié en que las violaciones a las leyes humanitarias y derechos humanos no pueden continuar impunemente” (Naciones Unidas, 2021). Sin embargo, su ideal está muy lejos de cumplirse, la actual crisis económica, la escasez de fondos para ayuda humanitaria, los atentados recurrentes contra la misma y la falta de visibilidad en los titulares, hace de este país uno más de los olvidados en Medio Oriente.

Concluyendo con este breve análisis del panorama que se vive actualmente en algunos países del Medio Oriente entorno a sus crisis humanitarias, conflictos internos, violación del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, podemos evidenciar que si bien ha habido algún pronunciamiento de la comunidad internacional al respeto y sobre todo las organizaciones humanitarias han intentado llevar a cabo su labor de la mejor manera posible; existe un vacío sustancial actualmente en cuanto a la visibilidad e importancia que estos conflictos tienen para organizaciones como las Naciones Unidas, los organismos jurídicos como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, que si bien existe un debate sustancioso respecto a sus jurisdicciones, deja entrever que estos mecanismos actúan en ciertos escenarios internacionales, dejándonos cuestionar su empatía por otros escenarios que sufren graves violaciones de derechos humanos, por ende, aún se encuentra una pregunta sin responder ¿la comunidad le ostenta los derechos humanos a quienes considera importantes?

Referencias bibliográficas

<strong>Daniela Gómez</strong> <strong>Rojas</strong>
Daniela Gómez Rojas

Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada, Colombia. Realizo un diplomado en Gestión de Proyectos para el Desarrollo y la Cooperación Internacional, y otro diplomado en Fundamentos del Derecho Internacional Humanitario. Interesada en la seguridad internacional, análisis internacional, geopolítica y cooperación internacional.

Desafíos y oportunidades de la política exterior mexicana en Asia Pacífico

Por Andrés Herrera Esquivel

Asia Pacífico se ha convertido en una de las regiones más dinámicas para el escenario internacional. La importancia que tiene para el comercio, las cadenas de suministro globales y la seguridad son solo algunos de los temas que justifican su relevancia. México ha sido un aliado estratégico desde años atrás, lo que le ha permitido crear nexos de cooperación entre ambas regiones.

Dado el contexto actual y las oportunidades de crecimiento, México debe prestar especial atención en actualizar su política exterior para Asia Pacífico, tomando en cuenta los beneficios económicos y culturales, pero también haciendo énfasis en las tendencias políticas y retos actuales. México tiene el potencial de promover alianzas con otros países para que puedan abrirse nuevos frentes de cordialidad para la diplomacia mexicana.

Esta misión no está exenta de desafíos, especialmente por las tensiones actuales entre China y Estados Unidos. Sin embargo, el tiempo es propicio para invertir esfuerzos en analizar la situación actual y proponer una política exterior activa y estratégica para Asia Pacífico. Para ello, es importante primero, el analizar los sucesos importantes y las tendencias con el objetivo de identificar temas relevantes y espacios de oportunidad.

Nubarrones geopolíticos

Compuesta por una gran cantidad de países desde India a Australia, las situaciones que ocurren en esta parte del mundo pueden tener un alto impacto en la política exterior de aliados clave como China, Corea del Sur o Japón.

Sin duda alguna, el tema que domina la región son las tensiones entre China y Estados Unidos, la cual pone sobre la mesa el tema de la seguridad regional. Por un lado, Estados Unidos promueve una red de alianzas compleja compuesta por el nuevo pacto militar Aukus con Australia y Reino Unido y por la alianza estratégica del Quad con Australia, India y Japón enfocada en la colaboración tecnológica y en proyectos de infraestructura y salud (Castellanos, 2021).

China por su parte, busca manejar este frente de alianzas al promover el control de Hong Kong, Taiwán, y su posición actual en el mar Meridional, donde ha realizado continuos ejercicios navales con nueva tecnología militar. También impacta en su política exterior las diferencias territoriales con Japón, las disputas con India en los Himalayas y la carrera armamentística de Corea del Norte (Traslosheros, 2021). Si bien, con ambos países existen puntos de cooperación, en la práctica el panorama resulta más complejo, especialmente por el asunto con Taiwán.

Esta rivalidad sinoestadounidense impacta evidentemente en los demás países de la región. Este escenario puede verse reflejado en las dinámicas dentro de la Asociación de las Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) que ha tenido dificultades en establecer planes de acción claros e incluso mantener su unidad (Choong, 2021). De ahí que se desprendan otros temas que competen a la región como lo son el caso de derechos humanos y gobernanza en Myanmar, las protestas contra el gobierno militar de Tailandia o las elecciones presidenciales en Filipinas.

Asimismo, México debe estar atento de tres elecciones importantes en 2022 que se celebran en Estados clave: Australia, Corea del Sur y Japón. El resultado dentro de los gobiernos puede implicar cambios en sus planes de desarrollo nacional y el posicionamiento dentro de la rivalidad sinoestadounidense.

Por todo lo anterior, no sería del todo incorrecto afirmar que la integración actual en Asia Pacífico presenta nubarrones geopolíticos como bien comentó el ex Embajador de Nueva Zelanda, Dr. Traslosheros (2021), donde fortalecer los mecanismos de diálogo es tanto urgente como necesario.

Visión de México hacia Asia Pacífico

Previo a la formulación de propuestas de política exterior que pongan en perspectiva un panorama claro de las tensiones y retos actuales, una tarea pendiente es confirmar el papel relevante de México en la región. Es necesario comprender que geográficamente México se encuentra incluido en el espacio de influencia y, por lo tanto, la región merece una cuidadosa atención tal como se le da a América del Norte o a la Unión Europea.

León-Manríquez, & Apango (2015) recomiendan poner en el centro de la conversación, que México es un país bioceánico con amplio litoral hacia el Pacífico, aspecto que ha promovido el intercambio entre países de ambas regiones desde antes de los primeros años del México independiente.

Olloqui (2002) hace énfasis en la política exterior de “abanico” y de largo plazo, ya que la fortaleza de México es su multidiversidad política para identificarse con más de una región geográfica, ya sea norteamericana, atlántica, centroamericana, latinoamericana, o también del pacífico. Debido a ello, Olloqui recomienda aprovechar la polivalencia de estas dimensiones al diseñar estrategias de acercamiento.

Ejercicios como los anteriores son fundamentales para establecer la credibilidad y legitimidad de que invertir en mejorar la relación con Asia Pacífico es clave, puesto que México es parte de Asia Pacífico y lo ha sido por muchos años. El resaltar de manera conceptual y narrativa que esta región es esencial para la política exterior mexicana puede despertar un apoyo de toda la administración para diversificar sus esfuerzos en esta parte de Asia, no en detrimento de los proyectos actuales en América del Norte y en Europa, sino como un mercado de oportunidad existente no aprovechado al 100%.

Con estos esfuerzos podría empezar a gestarse una “Visión de México hacia Asia Pacífico”, con la cual los diplomáticos mexicanos pueden demostrar a organismos como la ASEAN que la visión de México en la región también es relevante y que su participación en los diálogos de seguridad o colaboración tecnológica y de infraestructura presentan un valor agregado que es importante considerar.

Crear este tipo de estrategias no va sin sus correctas y precisas preocupaciones. Diseñar una visión de este tipo podría resultar contraproducente en un espacio donde las rivalidades parecen obligar a tomar un bando, lo cual limitaría la cooperación de un país con otros. Sin embargo, México puede nutrirse de su experiencia de política exterior en otros escenarios multilaterales complejos como el Consejo de Seguridad, donde aboga por declaraciones como la del Embajador Ramón de la Fuente (2022) de “distención, diplomacia y diálogo”, que pueden ser sumamente útiles para emitir posturas claras que demuestran compromiso, conocimiento y, lo más importante, interés.

Es claro que México tiene mucho que ganar con fortalecer las relaciones con los países de Asia Pacífico, tanto con aliados clave como con aquellos donde las relaciones no son tan estrechas. El congeniar las áreas de interés con las tensiones políticas o la dificultad inicial de enmarcar un mensaje de acercamiento no deben ser impedimento para involucrase más en la región. México se puede beneficiar de acciones estratégicas y precisas aunque sean pequeñas que mantener el nivel de cooperación actual. León-Manríquez, & Apango (2015) resaltan que es momento de transformar los lapsos alternativos de alejamiento y acercamiento con Asia Pacífico para consolidar un acercamiento continuo y planeado.

La lista de tareas

Si el país afirma el compromiso con actualizar su política exterior para la región a través de una Visión de México hacia Asia Pacífico, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede empezar a compilar una lista oficial de tareas que los diplomáticos, empresarios, universidades y demás actores de la sociedad civil, deberían enfocarse al colaborar con la región, ya que como comentan Meda, Radillo, & Plascencia (2015), el éxito de México en Asia Pacífico depende de hacer un acercamiento horizontal que incluya a la mayor cantidad de figuras posibles.

De igual manera, Uscanga (2012) en su agenda para el Pacífico asiático, comentaba inicialmente la necesidad de participar en los procesos de reforma de APEC; el abrir espacio de diálogo con ASEAN en temas políticos y de seguridad regional; y ampliar la diplomacia cultural con los países del sudeste. Hoy también debería analizarse la posibilidad de cooperación con el TPP, RCEP, MIKTA, Aukus y el Quad. México también debe empezar a incursionar en temas más allá del intercambio económico y fomentar el diálogo y conversación en otro tipo de asuntos como la seguridad internacional donde puede adquirir beneficios de asesoría, capacitación, recursos y tecnología (León-Manríquez & Apango, 2015).

Otro de los temas a enfocar debería ser también el cultural, donde podría iniciar con los países donde existen menos lazos estratégicos como Brunéi, Camboya o Laos. Dentro de ello, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional (AMEXCID) puede ser un actor clave en despertar proyectos de esta índole, como intercambios académicos, espacios de diálogo y el seguimiento de alianzas. Como mencionan Castelló & Cardoso (2016), Asia Pacífico no es un todo homogéneo, sino es un mosaico de regiones y naciones con diferentes matices culturales, idiomas, religiones y sistemas filosóficos.

Adicionalmente, es importante resaltar que ampliar el enfoque de temas no implica la disminución en el espacio comercial, puesto que México tiene la gran tarea de optimizar y aprovechar los tratados de libre comercio existentes de la región y fortalecer sus cadenas de suministro a través de los 11 puertos de altura en el océano Pacífico. Lotfe & Chávez (2021) también enfatizan en aprovechar el desarrollo del Corredor Interoceánico para el comercio hacia Asia, ya que aumentará la productividad al unir los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos.

Con los acuerdos comerciales también puede comentarse lo mismo y pasar de la retórica a la acción para incentivar el desarrollo y cooperación regionales, así como conocer mejor los métodos y formas de hacer comercio e inversión en los países de la región.

Finalmente, dentro de la Visión también debe hacerse énfasis en fomentar la descentralización al ejecutar esta estrategia. Deben crearse mecanismos y estructuras para que sea más sencillo a los gobiernos locales suscribir convenios, acuerdos, alianzas e inversiones con Asia Pacífico sin tener que depender en todo momento de las entidades federales. En esta línea, la coordinación entre las diferentes Coordinaciones de Asuntos Internacionales de los Estados se presenta como un área de oportunidad para este tipo de estrategias.

La Bisagra en Asia Pacífico

En este sentido, el coordinar la actualización de una política exterior activa y estratégica en Asia Pacífico presenta oportunidades de crecimiento favorables pero también retos y complejidades extenuantes. Solo el mediar entre la tensión entre Estados Unidos y China puede ser el primer factor para dejar a un lado este tipo de propuestas. No obstante, es precisamente por ese aspecto que México tiene un papel clave que jugar en Asia Pacífico.

El país tiene la oportunidad de presentar una nueva visión que aporte nuevas dimensiones a las perspectivas existentes de China, Estados Unidos o ASEAN. Tiene la ventaja de operar bajo una política de abanico y de ahí incluir de manera más presente, su punto de vista dentro de esta región tan importante para el sistema internacional actual. De esta manera, al identificar los desafíos y oportunidades de la política exterior mexicana en Asia Pacífico, México puede despertar la centralidad de esta región para alcanzar una mayor vinculación que traiga beneficios para los objetivos nacionales y para el crecimiento estratégico de ambas regiones.

Referencias

Castellanos, R. (2021, 17 de diciembre). Asia-Pacífico en 2022. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/asia-pacifico-en-2022/

Castelló, A. & Cardoso, A. (2016). México y sus relaciones con Asia-Pacífico. Revista Mexicana de Política Exterior 108, 7-13. https://revistadigital.sre.gob.mx/index.php/numeros-anteriores/183-rmpe-108

Choong, W. (2021, 19 de octubre). Why AUKUS Alarms ASEAN. Foreign Policy.  https://foreignpolicy.com/2021/10/19/asean-aukus-china-us-rivalry/

Fuente, J. (2022, 17 de febrero). CSNOU sobre Ucrania. Secretaría de Relaciones Exteriores. https://nextcloud.sre.gob.mx/index.php/s/WoFbWWDR8cfBeFR

León-Manríquez, J., & Apango, E. (2015). México y Asia Pacífico: proximidades y distancias de una dilatada relación. Revista CIDOB d’Afers Internacionals 110, 113-139. https://www.cidob.org/es/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/110/mexico_y_asia_pacifico_proximidades_y_distancias_de_una_dilatada_relacion

Lotfe, F., & Chávez, G. (22 de julio 2021). La inserción de México en el ámbito del Indo-Pacífico. Foreign Affairs Latinoamérica. https://revistafal.com/la-insercion-de-mexico-en-el-ambito-del-indo-pacifico/

Meda, K., Radillo, F. & Plascencia, J. (2015). Los retos de México en la región Asia Pacífico: perspectivas en el siglo XXI. Portes, Revista Mexicana de estudios sobre la Cuenca del Pacífico, 9(18), 25-50. http://www.portesasiapacifico.com.mx/revistas/epocaiii/numero18/2.pdf

Olloqui, J. (2002). Diplomacia Total: Multigeopoliticidad, Grandeza de México. Anuario Mexicano de Derecho Internacional 2, 279-304.  https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/derecho-internacional/article/view/35

Traslosheros, G. (2021, 29 de abril). Nubarrones geopolíticos en la interacción de Asia Pacífico. El Heraldo de México. https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2021/4/29/nubarrones-geopoliticos-en-la-interaccion-de-asia-pacifico-290084.html

Andrés Herrera Esquivel
Andrés Herrera Esquivel

Es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Anáhuac Mayab. Colabora en el Centro de México para América Latina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Interesado en geopolítica, política exterior, economía y medio ambiente.

Operación militar rusa en Ucrania desde una perspectiva del paradigma realista de las Relaciones Internacionales

Aproximaciones al Conflicto

 El 2022 se reconocerá como el año de un nuevo conflicto en Europa post Guerra Fría, del cual surgen diferentes puntos para analizar y tener una perspectiva amplia y no generalizada; para ello, debemos observar principalmente a nivel histórico que Rusia y Ucrania fueron parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la cual se disolvió en 1991, año en que Ucrania se declaró independiente, libre y soberana, y la Federación de Rusia se quedó sin su segunda capital más importante, la cual representaba el 22% de la producción agrícola encargada de abastecer a la Unión. 

 Ucrania es una república democrática joven, por ende, representa una estructura de gobierno frágil, y más aún, comparte ideologías y cultura rusa, lo que ha causado una división en su población, por un lado los nacionalistas y por otro los prorrusos, con un choque ideológico (occidente-oriente) dentro de su territorio.

 Desde la anexión de Crimea por parte de Rusia, misma que la comunidad internacional no reconoce como legítima, así como la posterior firma del acuerdo de Minsk por parte de Ucrania en 2014, se puede evidenciar el continuo conflicto entre ambos grupos, teniendo como principal escenario la región de Dombás, donde la mayoría de sus habitantes son prorrusos. Por ende, las regiones de Lugansk y Donetsk (Donbass), solicitaron al gobierno de Vladimir Putin el reconocimiento de su independencia y el apoyo para preservar su permanencia como Estados. Rusia efectivamente brindó este reconocimiento y afirmó en un comunicado que:

Las circunstancias requieren acciones firmes e inmediatas. Las repúblicas del Dombás han  pedido ayuda a Rusia. De este modo, y de acuerdo con el artículo 51 parte 7,  de la carta de las Naciones Unidas con el consentimiento del Consejo de la Federación de Rusia y de conformidad con el acuerdo ratificado el 22 de febrero de este año sobre la amistad y la ayuda mutua con las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk he decidido llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo es proteger a las personas que han sido objeto de intimidación y genocidio  por parte del régimen de Kiev durante ocho años (2O Minutos,2022).

 Hay que recordar que el artículo 51, con el cual el presidente de Rusia respalda su ofensiva militar, alude a “el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas”.

A pesar de que meses atrás Ucrania solicitaba apoyo a la comunidad internacional y a la OTAN por la incursión militar rusa en la frontera ucraniana, actualmente está incursión terminó desencadenando un conflicto al interior de este país, debido a que han transcurrido algunos días desde el inicio del mismo y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el 25 de febrero anunció en una rueda de prensa que “nos han dejado solos, el país más poderoso del mundo mira desde la distancia” (CNN), refiriéndose a Estados Unidos. Por otra parte, en cuanto a las medidas tomadas por la OTAN, G7 y la Unión Europea, han sido solamente a nivel económico, con el levantamiento de paquetes de sanciones en contra de Rusia.

Conflicto entre Rusia y Ucrania a la luz de la teoría realista

 Un análisis desde la perspectiva del paradigma realista de las relaciones internacionales nos indica que, los Estados están en constante choque y conflicto, y que las relaciones de cooperación y de paz muchas veces no pueden llevarse a cabo entre estos. Como lo indica Hans Morgenthau en su obra “Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz” a través del estudio del fenómeno del poder en la política internacional y la batalla para conseguirlo, sostiene que, los problemas del mundo se deben a tres causas: el deseo del poder del hombre, la definición de los intereses nacionales basados en el poder y la naturaleza anárquica del sistema internacional (Morgenthau, 1986).

 Claramente, hemos visto cómo se han realizado distintas mesas de diálogo entre Ucrania y Rusia, pero las negociaciones se derrumbaron y no se concretó un acuerdo para que prevalezca la diplomacia y la paz como lo sugiere el paradigma idealista.

Por ende, estas interacciones entre ambos países tras la operación militar, se pueden explicar desde la teoría realista, donde el poderío militar juega un papel importante en el reconocimiento internacional de un Estado como un actor estratégico, por lo que organismos internacionales como las Naciones Unidas que tienen un objetivo principal en mantener la paz y proteger los derechos humanos, siguen siendo entes que jurídicamente no pueden obligar a un Estado a tomar ciertas acciones en torno al mantenimiento de la seguridad internacional, con lo cual su actuar se queda corto.

 Por otra parte, hay que recordar que para la conformación de un Estado se necesitan elementos fundamentales como: territorio, población, gobierno, soberanía y reconocimiento internacional. En la vida de un Estado es necesario este conjunto de elementos para considerarse como tal y ser reconocido en el sistema internacional, la modificación o la privación de alguno de estos, causa la pérdida de su statu quo en el sistema internacional.

 Como se puede analizar, Ucrania está siendo debilitada primero a nivel territorial, donde el conflicto con las fuerzas militares rusas está afectando a la población y la infraestructura de las ciudades; aunque Rusia ha manifestado que esta operación militar no es para anexar el territorio, no deja de ser una amenaza para este elemento.

 En cuanto a la población, la mayoría han decidido abandonar el país en busca de refugio, pero muchos de los hombres han tenido que quedarse para brindar un apoyo al ejército. Debido a que, en un discurso del 23 de febrero, el presidente de Ucrania tomó una decisión importante; ya que:

Declaró el estado de emergencia -un instrumento por el que se restringen los movimientos cerca de la frontera y aumenta el control sobre los extranjeros, el uso de drones o la toma de fotografías de elementos e instalaciones de seguridad-, movilizó a miles de reservistas de 16 a 60 años para aumentar la «capacidad operativa» del Ejército y consiguió de sus diputados la aprobación en tiempo récord de un proyecto de ley destinado a «liberalizar la circulación» de armas entre los civiles (Peréz, 2022).

 De igual forma, el gobierno buscará mantener la soberanía de Ucrania y su independencia, por lo que las bajas de militares son evidentes, la carrera armamentística representa una gran ventaja para aquel Estado que la posee, y debido a la anarquía del sistema internacional, los Estados se fortalecen mejorando su capacidad de defensa de futuros ataques. Esto, explicado desde el realismo, demuestra que la capacidad de armamento y defensa es el eje central para los Estados con el fin de mantener su poder dentro del sistema, el cual es la esencia y el fin último del Estado.

Por ende, desde la perspectiva rusa, se puede observar cómo el gobierno ha tomado decisiones con base en esto. Si volvemos a la historia recordaremos cómo este en la Guerra Fría perdió su posición en la polarización del sistema internacional, pero, nuevamente ha despertado este gigante dormido de oriente debido a la capacidad política en el gobierno de Putin para el reposicionamiento de Rusia en el sistema, no solamente como potencia mundial, sino también por ser un contrapeso para el expansionismo de la OTAN.

 De modo que, como lo menciona Nicolas Maquiavelo en su obra titulada El príncipe, “es mejor ser temido que ser amado”. Rusia públicamente ha amenazado a Finlandia y a Suiza de invadir sus territorios en caso de que estos intentasen pertenecer a la OTAN, lo que podríamos estar presenciando como el resurgir de la Guerra Fría, en donde se ven implicadas las ideologías marcadas de los países occidentales y de Oriente (capitalismo vs socialismo).

 De igual manera, no debemos olvidar que este conflicto no debe ser catalogado como guerra mundial, ya que, por el momento se lleva a cabo entre estos dos Estados, por lo que no cumple con las características suficientes para ser considerada como tal, como lo define Julián Pérez Porto y Ana Gardey, el concepto de guerra mundial es un:

Conflicto bélico a gran escala que cuenta con la participación de países de distintos continentes. Existe consenso respecto a la existencia de dos guerras mundiales a lo largo de la historia: la Primera Guerra Mundial (que tuvo lugar entre 1914 y 1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939–1945). (2010).

Así como Rusia no debe compararse como la Alemania imperialista de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Según las declaraciones del presidente de Rusia,53 su operación militar es con carácter especial, para proteger a sus conciudadanos rusos en la región de Ucrania, por lo que no busca anexar territorio, sino eliminar toda amenaza de armamento militar y nuclear contra su población; sin embargo, las aspiraciones pueden cambiar en el transcurso de la guerra y según se unan más participantes podremos solo así hablar de una Tercera Guerra Mundial.

Citas

Jaqueline Mishell Che Zetino
Jaqueline Mishell Che Zetino

Estudiante del 5º semestre de la Licenciatura en Relaciones Internacionales  con Especialidad en Seguridad Internacional de la Universidad San Carlos de Guatemala.

COVID-19: una mirada a los retos globales desde espacios no tradicionales

Por: José Daniel Arias Torres, Carlos Alfredo Sánchez Barón, Halel Yejudith Tobías Figueroa.

El replanteamiento del carácter estatocéntrico del sistema internacional y la emergente interdependencia global a partir de la segunda mitad del siglo XX, permitieron la aparición de nuevos actores, entre ellos los gobiernos subnacionales. Para la década de los ochenta, “Panayotis Soldatos introduce el término “paradiplomacia”, enfocado a la actividad internacional de los gobiernos subnacionales, más acorde con sus intereses económicos, políticos o culturales bajo el contexto de una globalización en proceso”.[1]

En razón de lo anterior, los gobiernos subnacionales comienzan a vincularse con las dinámicas locales y globales; alineando su accionar (en la mayoría de los casos) con el de las autoridades nacionales, pues su participación en diversas esferas como lo ambiental, económico, social, cultural, entre otros, además del surgimiento de nuevos espacios de interacción, consecuencia de la globalización (entendida como el fenómeno resultante de las interacciones globales entre los diferentes actores que integran al sistema internacional: Estados, algunas empresas, mercados financieros y organizaciones, hasta llegar a las ciudades y personas) dota a los actores no estatales de un poder de acción y decisión sobre asuntos propios en su relación con lo global, dado que les permite ingresar a la arena internacional con más peso.

De esta forma, la globalización, fundada por una razón económica-capitalista, ha resultado de la integración e interdependencia de mercados, generando un proceso que es transdimensional y que impacta en diversas dimensiones humanas. Cabe mencionar que la globalización a pesar de ser un proceso constante desde la entrada del siglo XX, se acelera exponencialmente a través de la integración internacional en la segunda mitad del mismo siglo, impulsada por la participación de los actores locales, como también por la conectividad y velocidad que ofrecían las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), siendo estas herramientas las rutas que aceleraron a un proceso de integración global motivado por su dimensión económica. La globalización e interdependencia son elementos que facilitan el acceso a los diferentes actores a repercutir económica, social, cultural y políticamente en el sistema internacional, desplazando las estructuras, convirtiendo al mundo en un entorno multinivel con diversidad de voces.

Dentro de esta línea, la conectividad, tecnificación, interconexión y desarrollo, han posibilitado el surgimiento de ciudades inteligentes (Smart cities), es decir, espacios urbanos que interactúan con la población para optimizar y mejorar la calidad de vida en diversas áreas a través de la tecnología, y que son de suma importancia para hacer frente a los nuevos retos relacionados con la sostenibilidad y el surgimiento de crisis globales como la pandemia del COVID-19, a través de la recolección de datos, de afluencia o de gentrificación.

Las ciudades son espacios que incentivan la descentralización, en ese sentido, el enfoque de soluciones desde lo local, ha sido uno de los principios más novedosos para generar mejores condiciones de bienestar e impulsar el desarrollo sostenible, así como para hacer frente a los retos más apremiantes del siglo XXI, como lo son la migración, la seguridad, la degradación ambiental, la lucha contra el cambio climático y la salud.

A su vez, los retos globales ligados al desarrollo, en un contexto donde las problemáticas sociales, económicas y ambientales se interrelacionan, han evidenciado la importancia de la participación de los gobiernos y las comunidades locales, así como del impulso a la tecnología y a la innovación para el cumplimiento de las metas globales actuales.

Cabe destacar que, a partir de la negociación de la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el papel de las ciudades y las comunidades locales como actores de desarrollo se ha fortalecido bajo el principio de no dejar a nadie atrás.

Lo anterior toma particular relevancia en el contexto de la crisis económica y sanitaria por la pandemia del COVID-19, en donde los gobiernos locales desempeñan un rol decisivo en la labor de prevención, protección, erradicación y recuperación de su población.

La preparación, la infraestructura, el capital humano y el acceso a los fondos de emergencia de los gobiernos locales, así como la coordinación y el flujo de comunicación de estos con los gobiernos centrales, se encuentran entre las medidas más importantes para contener la propagación del virus y garantizar una rápida recuperación. (UNCDF, 2020, p.2) 

Esta importancia ha sido recogida en América Latina por los principales organismos y mecanismos regionales, la Guía de acción política para enfrentar la pandemia del COVID-19 de la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsa desde sus pautas el fortalecimiento de los gobiernos locales para reforzar la gestión pública frente a la crisis sanitaria. Asimismo, de acuerdo a recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el empoderamiento de los gobiernos locales es fundamental para una recuperación económica que coadyuve a crear una nueva realidad post pandemia con menores condiciones de desigualdad, más resiliente, sostenible y que mejore la calidad de vida de todas las personas.

Para lograr lo anterior, es fundamental la acción desde lo local, tanto en el entorno rural, a través del desarrollo de nuevas y mejores oportunidades, el fortalecimiento de la producción agrícola y el aprovechamiento de los servicios ecosistémicos de manera sostenible; como en el entorno urbano, que de acuerdo a estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), para 2030 será hogar del 60% de la población mundial.

Las ciudades deberán fortalecer sus procesos de planeación territorial, transformar sus patrones de consumo y reorientar los modelos de desarrollo para contar con la capacidad de sostener a una población cada vez mayor, frente a los retos crecientes en materia de salud, acceso a recursos y por el aumento de fenómenos meteorológicos extremos derivados de los efectos del cambio climático.

En la realidad, los actores gubernamentales no centrales cuentan con una serie de buenas prácticas para la gestión de la pandemia que merecen ser estudiadas, entre ellas figura la Guía metodológica de Recuperación Socioeconómica Municipal en contexto de COVID-19, elaborada por ONU Habitat y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el objetivo de orientar a las autoridades locales a crear su Plan de Recuperación Socioeconómico Municipal (PRESEM), basado en la conformación de un Comité Directivo Municipal para la recuperación resiliente; la adecuación de un marco normativo; la reasignación de recursos; el mapeo de actores para la gobernanza de la recuperación; la identificación de actores clave para la reactivación económica y la recuperación de empleos; así como el establecimiento de un mecanismo de coordinación multiactor.

Por otra parte en 2020 se llevaron a cabo una serie de conversaciones de la mano de ONU Habitat, las cuales llevaron por nombre “Experiencias de aprendizaje en vivo: Más allá de la respuesta inmediata al brote”, estas tuvieron como objeto compartir aprendizajes y conocimientos sobre las acciones de los gobiernos locales de diferentes ciudades del mundo para hacerle frente a la actual crisis, estos diálogos se generaron a través de espacios virtuales, dando prueba de que este nuevo tipo de entornos  marcarán el paradigma político y económico, como mecanismos de descentralización, que utilizados de forma correcta dan respuesta a las demandas no cubiertas por el Estado, al cual, debido a sus limitados recursos y capacidades, le es imposible atender todos los intereses, necesidades y conflictos existentes en su interior.

De la misma manera, algunas ciudades y municipalidades de América Latina han llevado a cabo buenas prácticas frente al COVID-19. Por ejemplo: en Colombia, el ayuntamiento de Bogotá ha lanzado el concurso Hackatón #MOOVID19 junto a organizaciones de la sociedad civil, con la finalidad de que los ciudadanos compartan propuestas de análisis de datos sobre cómo mejorar la organización del transporte colectivo en la ciudad durante la pandemia; por otra parte, la alcaldía municipal de Chía desarrolló la aplicación CHIAPP para donar o solicitar ayuda, e informar a las autoridades sobre el alza de precios en los productos de la canasta básica y situaciones que pueden incrementar los contagios.

Igualmente, en Argentina, la ciudad de Buenos Aires también cuenta con su plataforma de voluntariado para ayudar a las personas mayores; y la municipalidad de Rosario, recoge toda la información pertinente para permitir que los ciudadanos puedan pedir y ofrecer ayuda, realizar donaciones, inscribirse como voluntarios y compartir proyectos contra el virus.

Otro ejemplo es el caso de la Ciudad de México, donde se ha creado el Plan Gradual hacia a la Nueva Normalidad, en el cual gracias a la interconectividad entre ciudadanos y ciudades, se hace un mapeo claro del desarrollo de los contagios, identificando áreas de potencial riesgo de infección y rastreando a ciudadanos/usuarios que hayan convivido con personas enfermas.

Por otro lado, en Montevideo, Uruguay; la plataforma “AcaEstamosUy” permite conectar, geolocalizar y ayudar a personas con dificultades por la pandemia. Finalmente, en Porto Alegre, Brasil; la plataforma “Brothers in Arms” en coordinación con la Secretaría Municipal de Salud ayuda a manejar la escasez de Equipos de Protección Individual con actividades como la compra, recogida y entrega de insumos sanitarios en hospitales.

Cabe destacar que dichas prácticas a su vez, se vinculan y contribuyen al cumplimiento de diversas agendas internacionales, fomentando mejores condiciones no solo para hacer frente a la actual pandemia, pero además para crear y fortalecer la resiliencia ante nuevos retos sanitarios que se presenten a nivel regional e internacional, cuya aparición aumentará en frecuencia e intensidad a causa del aumento de la población, la degradación ambiental y el cambio climático.

Por lo anterior, los actores locales, así como los tomadores de decisiones nacionales y los organismos internacionales, deben colaborar para generar una nueva normalidad post-COVID-19 que permita generar mejores condiciones de bienestar, reducir las desigualdades y generar un desarrollo en sintonía con las metas globales para la sostenibilidad.

En ese sentido, la pandemia del COVID-19 ha dejado en claro la importancia de la acción desde lo local, así como el papel de la innovación y de las herramientas tecnológicas para hacer frente a los retos más apremiantes para la humanidad.

Asimismo, en su informe de agosto del 2020, la CEPAL identifica el acceso universal al internet como condición necesaria para reducir las brechas de desigualdad en la región de América Latina, al mismo tiempo que alerta sobre las consecuencias que la falta de acceso y la mala calidad de las conexiones genera en tiempos de pandemia, en donde el grueso de las actividades humanas migra cada vez más a la virtualidad. Una carencia o insuficiencia de infraestructura para la conectividad, impide a los grupos vulnerables acceder a los nuevos espacios de interacción, aumentando las brechas de desigualdad entre las personas que pueden integrarse a la digitalidad y las que son excluidas de la misma.

La conectividad, entendida como el servicio de banda ancha con una velocidad adecuada y la tenencia de dispositivos de acceso, condiciona el derecho a la salud, la educación y el trabajo, al tiempo que puede aumentar las desigualdades socioeconómicas. (CEPAL, 2020)

Ante un mundo cambiante donde los retos superan la actuación del Estado, mismo que resulta insuficiente para ofrecer soluciones a las necesidades y demandas políticas, sociales, económicas y ambientales de la población, se hace necesario el fortalecimiento de actores del sistema internacional no tradicionales como las ciudades y comunidades locales en su interacción con los entornos digitales que aumentan e impulsan el acceso de las personas a oportunidades de participación en la toma de decisiones, a través de un sistema novedoso de gobernanza global, que contemple a estos espacios como elementos protagónicos en el escenario internacional para hacer frente a los retos actuales y futuros.

[1] “Nosotros introdujimos hace unos años el concepto de paradiplomacia, como un sustituto del término de Ivo D. Duchacek ‘microdiplomacia’“. Panayotis Soldatos, “Cascading subnational paradiplomacy world” en Douglas Brown y Earl H. Fry, States and provinces in the international economy, Regents of the University of California, Estados Unidos, 1993, p. 135 (trad. libre).

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UNCDF (2020). Respuesta frente a la emergencia COVID-19 Financiación de los gobiernos locales, Nota orientativa para una acción inmediata. Nueva York: Unlocking Public and Private Finance for the Poor. Recuperado de https://bit.ly/33AkJD0

<strong>José Daniel Arias Torres</strong>
José Daniel Arias Torres
<strong>Carlos Alfredo Sánchez Barón</strong>
Carlos Alfredo Sánchez Barón
<strong>Halel Yejudith Tobías Figueroa</strong>
Halel Yejudith Tobías Figueroa