La gira de Joseph Biden en Asia Oriental
La gira de Joseph Biden en Asia Oriental: En busca de la hegemonía perdida.

Introducción.

Una definición típica del concepto de hegemonía es entender la supremacía que un estado ejerce sobre otro (Oxford, 2022). Esta idea, expuesta en el rol que han desempeñado los EUA entre 2012 y 2022 se puede concebir como la supremacía de dicha potencia sobre las regiones del mundo, la cual tiene diferentes interpretaciones. En los últimos tres gobiernos (Barack Obama: 2012-2016, Donald Trump: 2017-2020 y ahora Joseph Biden: 2021-hoy) parece ser que la hegemonía global de los EUA ha pasado por altibajos y hoy se encuentra en un declive (Morales, 2017).

Los EUA han participado en acciones y políticas que los han llevado a mantener su fuerte influencia en diversas regiones del mundo, entre ellas Asia oriental. Durante la época de la Guerra Fría fue importante mantener su presencia en esa zona, tanto por su valor estratégico, como también para reiterar constantemente sus intenciones de limitar la proyección de la URSS y eventualmente de la República Popular China.

Conflictos como los de la península coreana y la guerra de Vietnam llevaron a la potencia norteamericana a mantener un rol activo en la región, principalmente a través de su estrategia diplomática, política, militar y económica. Como consecuencia de ello, los EUA crearon una estructura de seguridad y soporte para sus aliados que funcionó favorablemente a lo largo de los años. Gracias a ello, así como a las distintas dinámicas que se experimentaron en la región, Asia oriental fue transitando poco a poco hacia una estabilidad y transformación de su economía.

Tiempo después, cuando se derrumbó la Unión Soviética, el vacío de poder que dejó Moscú en este escenario llevó a una situación de incertidumbre y a que Washington definiera la continuidad de su estrategia en la zona, particularmente en su cercanía con Japón y Corea del sur. En la Posguerra Fría, las intenciones de los EUA relacionadas con mantener y acrecentar su presencia en esa área fueron ratificadas a través de la cooperación y contribuciones en la distensión de diferentes aspectos críticos, como la rivalidad entre Pyong Yang-Seúl y Tokio. Al tiempo, la emergencia de una potencia en el oriente lejano denota que la hegemonía de los EUA le conduce a una rivalidad con China, no sólo en el ámbito regional, sino global (De la Balze, 2019).

Al paso de los años y de frente a las transformaciones experimentadas en Asia oriental en los ámbitos de la política y economía regionales, las cosas han cambiado significativamente. En el momento actual actores como Rusia y China han modificado sus capacidades y poder, por ende, la reafirmación de ambas potencias en esta parte del mundo representa un nuevo reto para Washington, especialmente en el contexto de su posición hegemónica global. A partir de ello, destaca la forma en que lleva sus relaciones con Japón, Corea del sur, y eventualmente en las declaraciones que se hacen de parte del gobierno estadounidense en cercanía con Taiwán.

El contexto contemporáneo.

Trayendo estas dinámicas hacia los años recientes, durante el último mandato de Barack Obama (2012-2016), los EUA asumieron no tener un rol tan protagónico en Asia oriental como lo hicieron algunos de sus antecesores. Por el contrario, se privilegiaron decisiones y acciones de corto alcance en la región para evitar cualquier confrontación, en especial, con China (Murakami, 2018). Aunado a lo anterior, durante la época en la que Donald Trump fue presidente de los Estados Unidos, su gobierno tomó la decisión de aislarse y dejar de participar activamente en aquella región. Esto propició un notorio alejamiento de sus socios estratégicos pero la determinación de una agenda muy selectiva en el área: contención de China y neutralización de Corea del norte.  

Derivado de lo anterior se definieron dos tendencias. En la primera, la participación que en su momento le permitió mostrar interés de los EUA en el área, fue cuando visitó a Kim Jong Un durante 2018. En esos momentos, y como una posible muestra de apertura, el líder norcoreano decretó una moratoria con relación a las pruebas con artefactos nucleares y también con misiles intercontinentales. Kim Jong Un consideró que así podría contribuir en las pláticas con su contraparte estadounidense.

Sin embargo, el acontecimiento no pasó de ser una reunión con buenos propósitos. Las fotografías y sonrisas de esos momentos quedaron como testimonio de dichas posibilidades. Por ende, en estos eventos en los que se pretendía disuadir al líder norcoreano en temas de armas nucleares Trump no concretó sus expectativas y regresó con las manos vacías. Como resultado de ello, Corea del norte reanudó sus actividades y desde entonces ha incrementado su arsenal (Lee, 2022).

Con China, inmerso en una prolongada guerra comercial y tecnológica, el gobierno de Trump trató de acorralar cuentas veces pudo al gobierno de Beijing. No obstante, los estrategas de la potencia asiática lograron sentarse en la mesa de negociaciones con los representantes estadounidenses. A pesar de treguas en el ámbito comercial, las tensiones no cesaron. Vino el problema de la pandemia de la covid 19 y la administración Trump persistió en su postura retadora e incluso acusatoria hacia el país oriental, señalándole como el causante y responsable de esta circunstancia.   

Así persistieron las cosas hasta la llegada de Joseph Biden a la presidencia de los Estados Unidos. El balance de los nuevos estrategas norteamericanos al llegar a la Casa Blanca llevó a un diagnóstico. Este fue así: Hubo un desinterés abierto para efectuar cooperación con los países de la región, e incluso, enemistarse o distanciarse de éstos. En suma, la presencia global de los EUA derivó en una pérdida de influencia, por lo tanto, de su hegemonía, a la par del crecimiento de poder de países como China y en su momento, Rusia.

La gira y el nuevo despliegue.

En 2022, las cosas parecen cambiar de rumbo. Convencido por sus asesores acerca de dar un giro radical en la dirección en la que estaban las cosas, asumió llevar adelante durante el mes de mayo una gira por países de Asia oriental.

La estrategia que busca darle nueva forma a la presencia hegemónica de los EUA en el Indopacífico y Asia oriental incluye a los aliados estratégicos de Washington, es decir Seúl y Tokio. Esta vez se incluyó a la India para ampliar la expectativa (DW, 2022).

Por consiguiente, en su primera gira por Asia oriental realizada entre el 20 y 23 de mayo el Presidente Biden envió señales muy claras hacia Rusia, China y de paso, Corea del norte, lo cual se resume en una nueva modalidad de contención, es decir, mayor apoyo estratégico y militar a sus aliados, nuevos proyectos económicos, así como participación en asuntos de posible resonancia en la política regional (Taiwán).  

En detalle, durante su estancia en Corea del Sur, el encuentro entre Joe Biden y el Presidente Yoon Suk-yeol, el mandatario estadounidense dio sus mensajes en el sentido de lograr una mayor cohesión en asuntos estratégicos y de seguridad. Además de tener la firme voluntad de acrecentar la relación con Seúl, se dio la oportunidad para hacer alusiones sobre Corea del norte, especialmente con la finalidad de invitarle a negociar para atender asuntos de no proliferación nuclear, y de apoyarle en temas de carácter sanitario, en este caso, frente a la covid 19.

En este tema, Biden dejó la puerta abierta, pues para Pyon Yang esta podría ser una oportunidad para enfrentar los problemas de pandemia…en caso de que Kim Jon Un diera señales de aceptación, (lo cual es prácticamente imposible).

Otras declaraciones constataron la intención de Washington para neutralizar a Corea del norte, ya que el presidente Biden mencionó que si Corea del norte llegara a agredir a sus vecinos, habría una respuesta rápida hacia Pyong Yang. Cabe mencionar que, precisamente en este sentido, y por el valor estratégico de la península coreana, los EUA mantienen a poco más de 28 mil soldados en instalaciones militares de Corea del sur.

En resumen, se persiste en mantener a Corea del norte vigilada constantemente por tratarse de un factor que en cualquier momento podría desestabilizar a la región y afectar de diferentes maneras a los principales aliados de los Estados Unidos.  

Por otra parte, y en Japón, reunido con el Primer Ministro Fumio Kishida, el Presidente Biden resaltó los vínculos entre Washington y Tokio no sólo para fortalecer los lazos bilaterales en este momento, sino también para establecer una propuesta de un mayor activismo en términos políticos y económicos en la región del Indopacífico.

Desde los tiempos en que se estableció el Tratado de Washington (1952), los Estados Unidos y Japón han mantenido relaciones de cooperación, comercio, inversiones e intereses mutuos de seguridad en Asia Pacífico. Dicho instrumento fue firmado con el propósito de apuntalar la seguridad y cooperación entre ambas partes, lo cual representa una garantía política y diplomática para respaldar a Tokio en esos ámbitos. En correspondencia con ello, han llevado a cabo, entre otras actividades, maniobras navales conjuntas y la instauración de un sistema de defensa de misiles.  

La visita a este país también ha servido para mostrar músculo. Cabe agregar que los Estados Unidos mantienen a unos 50 000 efectivos (Northeast Maglev, 2019) en diferentes bases militares que se ubican en territorio japonés. Asimismo, es importante tomar en cuenta que en este está la sede de la VII Flota en el puerto de Yokosuka (La Razón, 2021).

Aunado a lo anterior, el Presidente Biden comentó sobre el lanzamiento de la llamada Alianza Indopacífica. Se trata de una iniciativa de carácter económico en donde se invita a participar a trece países de la zona, entre ellos a la India y marcando con ello una notoria exclusión de China.

Esta propuesta, también denominada Marco Económico del Indopacífico buscaría impulsar la competitividad económica de los países participantes.  Las áreas de trabajo y operación de dicha propuesta estarían enfocadas hacia el desarrollo de la economía digital, las cadenas de suministro, las energías verdes y la lucha contra la corrupción (La Razón, 2021). El asunto, a todas luces, refleja una intención de limitar el crecimiento de la influencia y poderío económico del gigante asiático en esa región del mundo.

Asimismo, en un discurso ambiguo, el presidente Biden y sus portavoces se dirigieron al país asiático de una manera más directa. Sacaron a relucir el tema de Taiwán, en donde se ratificó el hecho de que, si Beijing mostrara alguna posibilidad de agresión hacia la isla, el apoyo de Washington a Taipei estaría disponible de inmediato.

Independientemente de que los EUA exponen oficial y abiertamente el hecho de reconocer a “una sola China”, este tema resulta incómodo para Beijing.

La despedida.

Antes de finalizar esta gira, la actividad no concluyó sin las respectivas reacciones de Beijing y Pyong Yang. Se entiende que el choque de posiciones es fuerte cuando se trata de que una de las partes pretende imponer, fortalecer, afianzar y prolongar su hegemonía en una región. En su caso, el gobierno de Xi Jinping respondió categóricamente a las retadoras declaraciones y mensajes de Biden. La confrontación entre ambas potencias continuará a lo largo del tiempo y en especial cuando los asuntos geopolíticos afecten a una de las partes. De entrada, China no acepta ningún asunto que tenga que ver con Taiwán. En añadidura la respuesta de Beijing fue contundente y firme ante las pretensiones de Washington en la zona. En este caso ¿hasta donde llegarían ambas partes en caso de que haya un foco de confrontación? Proyectos económicos, territorios y otros aspectos de la política mundial serán decisivos en el futuro.

Por lo que respecta a Corea del norte, Kim Jong Un no dejó escapar la oportunidad para reiterar sus constantes acciones hacia Washington y sus aliados regionales. Los estrategas de Biden consideraron en todo momento que Pyong Yang detonaría algún artefacto o realizaría el disparo de algún cohete, como una forma de reaccionar hacia la visita. En medio de especulaciones en la península coreana, el gobierno de Pyong Yang decidió efectuar el disparo de algunos misiles balísticos. Y siempre con un sentido triunfal, se alegó sobre las capacidades y alcances de las armas. Esto fue un aviso para los EUA de que no habrá cambio alguno en la política de desarrollo de cohetes y que es necesario mostrar a los visitantes su persistencia en no negociar sobre este tema, al menos en el corto plazo ¿habrá distensión en el futuro? Dependerá de como manejen las opciones los estrategas de ambas partes.

Conclusiones.

Esta gira verifica que los EUA, después de la era Trump y lo que ha significado alejarse de aliados estratégicos arroja como resultado una pérdida de oportunidades en regiones clave para desarrollar actividades y proyectos clave para una gran potencia. Está claro que los EUA desean fortalecer su presencia en Asia oriental a través de diferentes medios. Sin embargo, parece ser que la administración Biden no se encuentra del todo en su mejor momento.

Quizás más allá de esta gira, Washington requerirá de mayor velocidad para concretar los acuerdos alcanzados con Seúl y Tokio y darlos a conocer mundialmente.

Esto podría ser el detonante de una demostración de capacidades en las intenciones de recuperar la hegemonía perdida. La reflexión de salida es los EUA no son la misma potencia de los años 2000 o 2010. En la época actual, es indiscutible el ascenso de una China poderosa y muy en especial en esa región del mundo. Washington, deberá verdaderamente hacer grandes esfuerzos si desea consolidar sus expectativas.

Dr. Juan Roberto Reyes Solís. Analista sobre Temas Globales.

Fuentes de consulta:

De la Balze, Felipe A.M. La lucha por la hegemonía mundial (Estados Unidos, China y Argentina). Estud. int. (Santiago, en línea) vol.51 no.194 Santiago dic. 2019. Extraído el 25 de mayo de 2022 de http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2019.55738

Diccionario Oxford. Definición de hegemonía. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://www.google.com/search?q=hegemonia+definicion&rlz=1C1GCEU_esMX996MX996&oq=hegemonia&aqs=chrome.3.69i57j0i131i433i512j0i512l8.4183j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8

DW. (25 de mayo de 2022). EE UU, Japón y otros países crean el Marco Económico del Indopacífico. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://www.dw.com/es/eeuu-jap%C3%B3n-y-otros-11-pa%C3%ADses-crean-el-marco-econ%C3%B3mico-del-indopac%C3%ADfico/a-61899655

Fernández, Antonio. Cuántas soldados y bases militares de EUA hay en el mundo. (La Razón, Internacional. América. 1, 12, 2021). Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://www.larazon.es/internacional/20211201/zsprjtf6gbcpzajeqwnqqwpkqy.html

Lee, Heong-Ho. Bloomberg (24 de mayo de 2022). Corea del norte dispara misiles balísticos mientras Biden concluye su gira por Asia. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://www.bloomberglinea.com/2022/05/25/corea-del-norte-dispara-misiles-balisticos-mientras-biden-concluye-su-gira-por-asia/

Morales Ruvalcaba, Daniel (30 de marzo de 2017). El Fin del ciclo hegemónico de los Estados Unidos. Foreign Affairs Latinoamérica. Extraído el 23 de mayo de 2022 de https://revistafal.com/el-fin-del-ciclo-hegemonico-de-estados-unidos/#:~:text=Entre%201914%20y%201944%2C%20Estados,de%20la%20nueva%20gobernanza%20internacional.

Murakami, Yusuke. La política exterior de Estados Unidos en Asia a la deriva. De Brack Obama a Donald Trump.  Agenda Internacional. Año XXV N° 36, 2018, pp. 7-23. ISSN 1027-6750. Extraído el 24 de mayo de 2022 de file:///C:/Users/JuanRoberto.Reyes/Downloads/Dialnet-LaPoliticaExteriorDeEstadosUnidosEnAsiaALaDeriva-6586748.pdf

Northeast Maglev. A friendship among nations: U.S. Japan relations. Extraído el 25 de mayo de 2022 de https://northeastmaglev.com/2019/07/09/una-amistad-entre-naciones-relaciones-con-japon-y-ee-uu/?lang=es

Gira del presidente de Andrés Manuel López Obrador por Centroamérica y Cuba

Gerardo Torres Valdés es Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con un certificado en Análisis de Políticas Internacionales por Córdoba Global y un diplomado en política exterior mexicana y diplomacia pública por el Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales (CIBEI). Es apasionado de la política, administración pública y las relaciones internacionales. Es colaborador de Grupo Milenio a través de su columna “Nuevos Rumbos”.

Wilson Barroso Díaz, es Máster en Administración Pública. Candidato al Título de Doctor en Diplomacia y Relaciones internacionales por la Universidad Renmin de China.

Antecedentes

No se puede entender la riqueza de la política exterior contemporánea de México sin las relaciones comerciales y culturales con sus pares centroamericanos y cubanos. En los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante sesenta años (1934-1994) México tuvo una relación estrecha con Centroamérica y Cuba. A pesar de las presiones de los gobiernos de Estados Unidos por imponerle una agenda a México sobre cómo debía dirimir su política exterior y los conflictos regionales que había en la región los gobiernos mexicanos a través de sus prístinos diplomáticos y la doctrina Estrada (eje rector de la política exterior mexicana) permitieron al país no sucumbir a las presiones del país vecino del norte, ello permitió a México convertirse en un referente de la diplomacia, no solo a nivel regional si no a nivel internacional.

La participación de la diplomacia mexicana en diversos acuerdos para zanjar los conflictos en la región centroamericana fueron muchos, sin embargo, el de mayor relevancia fue su contribución en la creación del Grupo Contadora, conformado por México, Colombia, Venezuela y Panamá. En 1983 el canciller mexicano, Bernardo Sepúlveda Amor, en coordinación con los cancilleres de Colombia y Venezuela, impulsó el Grupo Contadora el cual tenía como objetivo iniciar procesos de paz en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua debido a los perennes conflictos internos que acaecían en aquellos países, la mayoría de ellos de carácter militar. Un documento elaborado por la Embajada de México en Costa Rica, Información de CONTEXTO Treinta aniversarios de la creación del Grupo Contadora (2013), menciona que entre los propósitos del Grupo se encontraba crear condiciones de paz que permitiesen eliminar el armamentismo y la presencia militar extranjera e impulsar un desarrollo económico y social en la región.

Derivado de un cambio geopolítico y del modelo económico en el mundo a fines de la década de 1980 la política exterior mexicana cambió, poco a poco empezó un alejamiento con sus pares centroamericanos y del Caribe y se enfocó única y exclusivamente en acrecentar sus vínculos comerciales y culturales con Estados Unidos. Con la llegada del partido conservador al poder, el Partido Acción Nacional (PAN) las relaciones de México con Centroamérica y Cuba se enfriaron aún más. En marzo de 2002 en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas llevada cabo en México en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, inició un hondo distanciamiento diplomático entre México y Cuba debido a una descortesía política del presidente Vicente Fox para con el presidente cubano Fidel Castro.

Con el regreso del PRI al Gobierno Federal las relaciones entre Cuba y México se tornaron más amigables que con respecto a los gobiernos panistas. Una de las primeras visitas del presidente Enrique Peña Nieto fue a la isla de Cuba, “qué bueno que regreso el PRI al poder[1]”, fueron las declaraciones de Raúl Castro, presidente cubano ante medios de comunicación de México en la I Cumbre de la CELAC-UE llevada a cabo en Santiago, Chile.

La llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador no solo ha traído consigo cambios en la política endógena mexicana, también la política exógena ha sufrido cambios. El modelo económico neoliberal privilegió que las relaciones culturales y económicas se enfocaran en Estados Unidos, como consecuencia de ello México perdió influencia en la región de Centroamérica y El Caribe. La política exterior mexicana está basada en fuertes principios de constructivismo, respeto y amistad con los países vecinos y lejanos. 

A tres años de su gobierno el presidente López Obrador promete relanzar las relaciones de México con Centroamérica y Cuba, desde inicios de su gestión ha impulsado una serie de programas sociales en Guatemala, El Salvador y Honduras que tienen como finalidad combatir la desigualdad y combate a la pobreza. Ante un panorama económico y social difícil en Centroamérica, originado por una crisis económica ocasionada por la COVID-19 y problemas de inseguridad que han suscitado un éxodo de migrantes hacia México y Estados Unidos, el presidente mexicano decidió emprender una gira de trabajo a Centroamérica y Cuba. La gira también tuvo tintes políticos, el mandatario mexicano quiere impulsar la agenda de política exterior mexicana que permita a México regresar a ser el gigante latinoamericano que había sido durante gran parte del siglo XX en América Latina.

Visita a Centroamérica

Durante la gira, los temas que se abordaron junto con los presidentes de El Salvador, Honduras, Guatemala y Cuba son de gran importancia para solucionar los problemas comunes que afectan la región. Existe un interés por parte de estos países en solucionar las dificultades que obligan a los centroamericanos a emigrar de sus países hacia Estados Unidos.  El problema de la migración ilegal ha ido en aumento en los últimos años, existe una gran presión por las caravanas de migrantes que agrupan cientos de miles de personas en las fronteras entre México y Estados Unidos de América. El presidente Andrés Manuel considera que tan grave situación humanitaria solo se puede solucionar de raíz si todas las partes involucradas ayudan a elevar el nivel de vida de los pobladores de Centroamérica, por lo cual las personas no se verían forzadas a emigrar en busca de mejoras económicas. El reto en común es la lucha contra la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la marginación. 

La primera visita del mandatario mexicano la realizó a Guatemala. Guatemala es un país que tiene con México un profundo vinculo cultural. Es un pueblo hermano de México al que siempre ha apoyado en momentos difíciles, durante la dictadura militar de la década de 1980 miles de guatemaltecos vieron la oportunidad en México de pedir asilo debido a que en su país de origen su vida corría peligro[2]. Muchos guatemaltecos han contribuido al desarrollo de estados de la República Mexicana, Chiapas y Quintana Roo son ejemplo de ello.

Guatemala, junto a El Salvador y Honduras, recibieron recurso etiquetado del gobierno mexicano a fin de utilizarlo en los programas sociales “Jóvenes Construyendo el Futuro” y “Sembrando Vida”. El gobierno mexicano y el gobierno guatemalteco, encabezado por el presidente Alejandro Giammatei, suscribieron 21 acuerdos en materia de migración, desarrollo económico, comercio y desarrollo social durante esta visita de trabajo[3]

Posteriormente, el presidente mexicano fue a El Salvador, el principal objetivo a abordar de López Obrador en el marco de su visita fue la cooperación entre ambos países. Para llevar a cabo dicha tarea, desde hace unos años se han lanzado los programas multinacionales ¨Sembrando Vidas¨ y ¨Jóvenes Construyendo el Futuro¨. Ambos programas han tenido el mayor impacto positivo en el pueblo de El Salvador, reconocido con datos ofrecidos por el presidente mexicano durante la declaración conjunta junto a Nayib Bukele. ¨Sembrando Vidas¨ ha ofrecido a 10 000 pequeños agricultores salvadoreños la posibilidad de mejorar su calidad de vida y sus condiciones de trabajo mediante ayudas monetarias mensuales de 250 dólares y la cooperación en temas de tecnología agraria e infraestructura. El 99% de los beneficiarios reportó un incremento en el autoconsumo de productos agrícolas, el 34% dice que hay un impacto positivo en el cuidado del medio ambiente, más de un 90% considera que la cooperación ha ayudado a mejorar las prácticas de cultivo al tiempo que mejoraron sus conocimientos en el área. Se observa una reducción de posibles migrantes de un 55% a un 0.6%, el 75% vio un incremento plausible en sus ingresos.  En total se generaron 21 256 empleos indirectos.

El programa ¨Jóvenes Construyendo el Futuro¨ también ha cambiado la situación de 10 000 jóvenes en el Salvador. Para ellos hay apoyo económico mensual mientras reciben capacitación laboral en 427 centros de trabajo que abarcan todas las áreas de la economía, tanto en el sector público, el sector privado y en las organizaciones sociales.  Se observa un rescate del 80% de los jóvenes, pues estos alegan que comenzaron a trabajar por primera vez gracias al programa de desarrollo. De hecho, un 25% recibió empleo fijo en el propio centro de trabajo donde hicieron su capacitación. El porcentaje de personas que deseaban emigrar al inicio del programa se ha reducido del 35% al 11%, el nivel de aprobación general del programa se estima en un 97%.

Producto de los resultados es probable que Estados Unidos invierta un total de 4 mil millones de dólares en los programas. Andrés Manuel ubica a Estados Unidos como protagonista del fenómeno migratorio y en conjunto con el presidente salvadoreño pide que Estados Unidos sea corresponsable en darle solución modificando políticas migratorias y ayudando a combatir los problemas ya mencionados en la región. No obstante, ambos presidentes concuerdan en que no deben ser dependientes de estos fondos financieros, por lo cual proponen que la financiación de los programas de desarrollo por parte de sus respectivos gobiernos se duplique. Es necesario hacer uso del derecho a la libre determinación de los pueblos. 

En su visita a Honduras el presidente López Obrador recibió una bienvenida cálida por el pueblo hondureño y su presidenta. La presidente recién llegada al poder, Xiomara Castro, cuenta con el respaldo mayoritario de la población después de que el gobierno de su predecesor, Juan Orlando Hernández, saqueará las finanzas gubernamentales para el dinero público en beneficio propio, además de empoderar a las bandas criminales en territorio hondureño en donde la ley es letra muerta.  Xiomara Castro arribó al poder con la promesa de erradicar la corrupción y hacer de su gobierno un gobierno progresista que genere las condiciones para lograr un desarrollo económico que permita a los habitantes de aquel país tener oportunidades de trabajo y de esta manera no se vean en la necesidad de emigrar a Estados Unidos en la búsqueda de un mejor porvenir económico.

La afinidad ideológica entre López Obrador y Xiomara Castro (ambos de izquierda) puede ayudar a que el gobierno mexicano trabaje de manera estrecha con el gobierno hondureño. Este relanzamiento en la relación bilateral entre México y Honduras ayudaría a que López Obrador tenga una mayor presencia no solo en aquel país, si no en toda Centroamérica. La iniciativa de reforma eléctrica de la presidente hondureña, la cual tiene como objetivo que la prestación del servicio de energía eléctrica sea un derecho público a cargo del Estado Hondureño, ha sido elogiada y respaldada por el mandatario mexicano, otra señal más de afinidad ideológica entre Castro y López Obrador.

Antes de partir a Cuba el jefe del ejecutivo mexicano visitó Belice, un país que se podría pensar tiene poco vínculo económico con México, no obstante, para Belice la relación comercial con México es importante, de acuerdo con datos de la embajada de Belice en México el año pasado la relación comercial entre ambos países generó cerca de $139 millones de USD, siendo su segundo socio comercial después de Estados Unidos. Asimismo, México es el principal proveedor de electricidad y segundo de gas natural para Belice.  

Visita a Cuba

La visita del presidente mexicano a Cuba adquiere un carácter especial por varias razones.    Este año se cumple el 120 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas ininterrumpidas y de carácter amistoso durante casi todo este período. La posición de amistad de México hacia Cuba es el mayor ejemplo de la aplicación de los principios básicos de la diplomacia mexicana, los cuales incluyen la no intervención y el respeto por la autodeterminación de los pueblos. México se ha mantenido en contra de la aplicación de sanciones por parte de Estados Unidos de América hacia Cuba, a pesar de que Estados Unidos es su mayor socio comercial.  Además de esta posición tradicional hacia Cuba, el gobierno mexicano está a favor de una mayor cooperación económica y científica con Cuba. Por ello esta visita incluye la firma de acuerdos en la educación, la cultura, el comercio y la economía y. la salud en plena pandemia de COVID-19, para que se materialicen estos deseos bilaterales. Esos esfuerzos por desarrollar una mayor cooperación bilateral también adquieren importancia en un momento en que la economía cubana atraviesa por una crisis, que, aunque ya existía, se ha agravado con la incidencia de la COVID-19. El tema de la contratación de 500 médicos cubanos es polémico, puesto que, si para algunos es un símbolo del internacionalismo cubano y la fuerza principal del país, otros han acusado de trafico de humanos o esclavitud moderna. Este tema podría ser un punto discordante con la oposición mexicana. Además, de concretarse algo así, se estaría poniendo a 500 cubanos cercanos a la frontera con Estados Unidos, lo cual podría ser propicio para que algunos escapen de las misiones, ya ocurrió desde Venezuela en años anteriores.

En una detallada exposición, el presidente mexicano resaltó los rasgos históricos, geográficos y culturales que unen a las dos naciones. México fue la primera nación de América en respaldar la independencia de Cuba y reconocer a Carlos Manuel de Céspedes como presidente levantado en armas y padre de la patria cubana. La relación diplomática con la República de Cuba, a pesar de mantenerse casi estable durante el transcurso de 120 años, ha estado a prueba en varias ocasiones. Una de esas pruebas la constituyó un momento de crispación que pasó a la historia como la crisis de ¨Comes y te vas¨, la cual casi provoca una ruptura de relaciones diplomáticas y otro de los momentos más importantes ocurrió cuando en el año 1962 Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, todos los países del continente rompieron relaciones diplomáticas con Cuba por presiones de Estados Unidos y diferencias ideológicas con el gobierno revolucionario a excepción de México.

Este hecho histórico adquiere importancia ya que Cuba podría ser excluida nuevamente de la participación en la Cumbre de Estados Americanos a celebrarse en junio en la ciudad de Los Ángeles, algo con lo que el presidente Andrés Manuel no está de acuerdo: ¨Nadie debe excluir a nadie¨. Lo cierto es que, el propio presidente de México confirmó que en caso de materializarse una exclusión hacia gobiernos que han tenido desavenencias con Estados Unidos como son Cuba, Venezuela y Nicaragua, no asistiría. Esta posición ha sido adoptada también por los 14 países que componen la Comunidad del Caribe y la presidenta de Honduras. Otros presidentes de la región ya se han manifestado en contra.  Sería un boicot sin precedentes al cual podrían sumarse otros países, convirtiendo la cumbre de jefes de estado a categoría de ministros de relaciones exteriores.  Esto podría precipitar aún más el llamado de López Obrador a cambiar la Organización de Estados Americanos (OEA) por un organismo menos controlado por Estados Unidos y a integrarse como región de acuerdo a las características comunes de las naciones de Latinoamérica, una organización que emule en cierto sentido a la Unión Europea, al menos en el tema económico.

Durante la visita, se realizó la ceremonia de entrega de la Orden José Martí de manos del jefe de Estado de Cuba Miguel Díaz-Canel hacia el presidente López Obrador, la cual es la mayor condecoración que se otorga a extranjeros por sus méritos. Este reconocimiento es la máxima expresión de agradecimiento por los esfuerzos en la profundización de los lazos históricos, por el impulso a la cooperación y la ayuda en materia de salud durante la pandemia de COVID, así como se reconoce por parte de las autoridades cubanas una impecable trayectoria de servicio hacia el pueblo mexicano y hacia el mundo, lo cual se corresponde con el pensamiento martiano. López Obrador dijo estar honrado por la condecoración y reconoció a José Martí, el héroe nacional de Cuba como el independentista más humano y sincero de América. Además, resaltó una amistad con el dirigente cubano y un entrañable cariño hacia el pueblo de Cuba.  

Conclusión

La visita a Centroamérica y Cuba refleja un cambio de paradigma en la política exterior mexicana, el presidente López Obrador busca recuperar el liderazgo de México en la región. México es una potencia emergente dormida, por su peso económico y político tendría que tomar el liderazgo, junto con Brasil, en iniciativas que permitan construir una mayor integración económica en Latinoamérica que mejore la calidad de vida de sus habitantes.  El gobierno mexicano sabe que los problemas económicos y sociales de Centroamérica no pueden resolverse por si solos, los gobiernos de aquella región necesitan el apoyo de países extranjeros en temas de seguridad, así como inversiones que detonen el desarrollo económico, sin embargo, México no puede, ni debe, solucionar los problemas de raigambre que hay en Centroamérica, necesita el apoyo de Estados Unidos, quien es corresponsable en el tema de la violencia ya que las armas que utilizan las pandillas y las bandas criminales en Guatemala, El Salvador y Honduras son fabricadas en Estados Unidos. A inicios de la administración de Joseph Biden el gobierno estadounidense prometió destinar $4,000 mil millones de dólares para que sean invertidos en Centroamérica en programas sociales, hasta ahora dicho monto no ha se ha invertido en tales proyectos sociales.

México ha vuelto a ver hacia el sur, el presidente López Obrador tiene que hacer valer el peso político y económico de México a fin de tener una integración comercial y cultural mayor con Centroamérica y Cuba.

Referencias bibliográficas

  1. Embajada de México en Costa Rica. (2013). Información de CONTEXTO Treinta aniversario de la creación del Grupo Contadora. 16 de mayo de 2022, de secretaria de Relaciones Exteriores Sitio web: https://embamex.sre.gob.mx/costarica/images/pdf/contadora_info.pdf

[1] https://www.animalpolitico.com/2013/01/que-bueno-que-regreso-el-pri-al-poder-castro/

[2] https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/14/6671/7.pdf

[3] https://politica.expansion.mx/presidencia/2022/05/06/sembrando-vida-en-guatemala-y-otros-20-acuerdos-suscritos-amlo-y-giammattei

La IX Cumbre…¿de las Américas?

Dr. Juan Roberto Reyes Solís (*)

El gobierno de los Estados Unidos de América está preparando la organización de la IX Cumbre de las Américas a efectuarse en Los Ángeles, California. Dicho encuentro, que tiene como lema “Construyendo un futuro resiliente, sostenible y equitativo,” se realizará del 6 al 10 de junio próximos, y propone atender diferentes temas prioritarios para los países americanos. La reunión se efectuará ante la necesidad de retomar el diálogo entre las naciones del hemisferio para integrar una agenda de trabajo hacia los años venideros en torno a problemáticas como la apremiante mejora de la economía regional, los probables escenarios postpandemia y sus diferentes dinámicas, así como asuntos relacionados con la migración, el desarrollo socioeconómico, la inseguridad, entre algunos de los más representativos. Sin duda, podrían ser el soporte de una plataforma de cooperación conjunta entre todos los estados del hemisferio.

A pesar de ello, y a unas semanas de su realización, la reunión apunta a ser un espacio de desencuentros. Esto se debe al ambiente que se está creando entre los diferentes gobiernos de la región, en especial por la posible exclusión en dicha Cumbre de países como Venezuela, Cuba y Nicaragua. Aunque esto aún no está plenamente confirmado, el pasado 2 de mayo, el anuncio realizado por el Subsecretario de Estado Brian Nichols de los Estados Unidos, acerca de que estos países no recibirán invitaciones para participar en este evento (NTN24, 2022), ha detonado una discusión y polémica por parte de algunos jefes de estado, como lo ha sido en el caso de México, a quienes secundan Bolivia, Argentina y Honduras. En este caso, el planteamiento realizado es que, si no se invita a todos los países americanos, entonces la cumbre estará incompleta, por ende, perderá su razón de ser.

De ser así (y para quienes asistan) el foro podría ser en un encuentro de posiciones de contraste. Además de considerarse un momento en el que el gobierno de Joe Biden decide acercarse a los países americanos para tratar asuntos de interés general, es también una ocasión ad hoc para asumir que se trata del relanzamiento del liderazgo estadounidense en el continente. Este asunto podría concretarse, después de años de abandono, enfriamiento y distanciamiento, particularmente por las directrices encabezadas años atrás por la administración Trump, quien centró sus prioridades en el aislacionismo y confrontación abierta con diferentes gobiernos de la zona.  

En camino hacia la Cumbre, ya se advierte que habrá dos grandes bloques. Por un lado, estarían gobiernos que se acercarían a Washington, en especial porque este es un momentum en donde el liderazgo de la potencia norteamericana podría ser fundamental a través de la ayuda económica y respaldo político si así fuese necesario. Por otra parte, la reunión también sería un espejo que refleje la oposición a los EUA con sus notorias divisiones sobre la óptica con la que se observa la democracia en la zona. Se añadirán de paso, las discrepancias de diversos gobiernos en torno a sus agendas, rivalidades y cuestiones políticas. En todo esto, también será notoria la ausencia de Jair Bolsonaro, quien se centrará enteramente en las próximas elecciones que se desarrollarán en Brasil.

A la objeción del gobierno de México de que no asistiría a la Cumbre el Presidente López Obrador si no se invita a todos los países americanos, -además de sumarse los gobiernos de Alberto Fernández, Xiomara Castro y Luis Arce-, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), -la cual incluye a catorce naciones de esa área- también han externado su intención de no hacerlo, no sólo por la exclusión de Caracas, La Habana y Managua, sino también por el reclamo de que Washington reconoce a Juan Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela (El Mundo, 2022). 

A pesar de lo anterior, la reunión, cuenta con el apoyo de distintas instituciones como el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, que tiene en su seguimiento a entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina, la Organización de Estados Americanos y la Organización Panamericana de la Salud (entre otras), y que ha realizado un acompañamiento en temas tan diversos y apremiantes para los países americanos en áreas como la organización de estos encuentros, así como identificación de oportunidades para la cooperación e intercambio de ideas para facilitar eventuales negociaciones (GTCC, 2018).

Cabe agregar que dicho grupo de trabajo ha venido desarrollando sus actividades, especialmente a través de los compromisos contraídos en Lima, Perú en 2018, en donde se establecieron actividades vinculadas a la gobernabilidad democrática frente a la corrupción, promoción e intercambio de buenas prácticas para prevenir y luchar contra este mismo problema en el hemisferio, así como las sinergias necesarias para llevar a buenos términos los asuntos planteados en ese entonces (OEA, 2019).

Desde ese momento (2019), hasta la actualidad, los países americanos experimentan fuertes contrastes en sus indicadores económicos. Este es un asunto, el cual dentro de la IX Cumbre de las Américas podría tener resonancia y posibles planteamientos de colaboración a través de diferentes alternativas. A manera representativa, y de acuerdo con datos del FMI, los cinco países que registran su mejor desempeño en este rubro a través del Producto Interno Bruto nominal -el cual mide el valor monetario de los bienes y servicios producidos por una sociedad a lo largo de un año- son EUA (24, 800 millones de dólares), Canadá (2, 190 millones de dólares), Brasil (1, 810 millones de dólares), México (1, 370 millones de dólares) y Argentina ( 484 770 millones de dólares), (FMI, 2022). En el otro extremo, los cinco que registran el menor desempeño en este índice son Bolivia (3, 420 millones de dólares), Honduras (2, 710 millones de dólares), Nicaragua (2, 110 millones de dólares), Venezuela (1,610 millones de dólares) y Haití (1, 5160 millones de dólares). (FMI, 2022).

Estos factores de contraste tendrían un excelente encauzamiento siempre y cuando las diferencias políticas sean superadas y en donde todos los participantes estén abiertos al diálogo. Un entorno de este tipo permitirá no sólo reconocer que la IX Cumbre podría crear una adecuada base de trabajo para el futuro, sino también un deseo genuino de alentar la mejora y buenas prácticas de gobierno en lo general.

Aunque la Cumbre se supedita a condicionamientos sobre la democracia, una serie de preguntas importantes serán ¿favorecería este entorno la facilitación y concretización en las agendas nacionales de los compromisos a los que se pudiera llegar? ¿se desvanecerá con el tiempo la problemática de pandillas en El Salvador, se reducirá la migración de personas desde Centroamérica hacia los EUA? ¿el contexto socioeconómico apuntará a una mejora general? ¿se podrá neutralizar la corrupción en las Américas? ¿será la gobernabilidad efectiva un eje de progreso para nuestros países? ¿la relación política y económica con los EUA se tornará en un recurso de pleno apoyo y entendimiento interamericano? Si acuden Venezuela, Cuba y Nicaragua ¿se aprovechará la oportunidad?

Por lo pronto, y por el rol protagónico que debe jugar el gobierno estadounidense en este evento, su apresuramiento con la administración de López Obrador obedece a tratar de encontrar consensos y generar posiciones comunes sobre la reunión y una participación decidida de los países americanos.

De momento, en esta parte que nos lleva a concluir el mes de mayo de 2022, la moneda está en el aire. La vocera de la Casa Blanca Jen Psaki mencionó el 11 de mayo que “las invitaciones finales aún no han sido enviadas” (El Financiero, 2022), dando a entender que la posibilidad de no tener a Venezuela, Cuba y Nicaragua en la Cumbre podría dar un giro.

Depende, en buena medida de la Casa Blanca, hacer de esta IX Cumbre, no sólo un genuino camino que vaya hacia la expectativa general de mejora, fiel al propósito de construir un futuro resiliente, sostenible y equitativo; o por otro lado, ser un escaparate de diferencias y rivalidades. Avanzar o mantenernos estancados. Nuestros gobiernos y actores políticos tienen la palabra y en sus manos, la participación a través de los hechos que desembocarán en el éxito o que en contraparte conducirán al fracaso.

Esta página en la historia de los países americanos aún no se ha escrito por completo. Para que sea una historia que conduzca hacia esa resiliencia, sostenibilidad y equidad que se desea alcanzar, será necesario, además de la asistencia, hacer a un lado las diferencias y tender redes para trabajar conjuntamente en la atención de compromisos que deberán cumplirse a lo largo de los próximos años.

(*) El Dr. Juan Roberto Reyes es analista internacional.

Fuentes consultadas:

El Financiero. “Casa Blanca responde a AMLO sobre Cumbre de las Américas: ‘Aún no se han enviado las invitaciones”. Extraído el 12 de mayo de 2022 de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/05/11/casa-blanca-responde-a-amlo-sobre-cumbre-de-las-americas-aun-no-se-han-enviado-las-invitaciones/

Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres. Extraído el 16 de mayo de 2022 de http://www.summit-americas.org/jswg_sp.html

La Nueva Mañana (2022). Países del Caribe faltarían a la Cumbre de las Américas si hay exclusiones. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://lmdiario.com.ar/contenido/344410/paises-del-caribe-faltarian-a-la-cumbre-de-las-americas-si-hay-exclusiones

Los países más ricos de América según su PIB Nominal. Datos oficiales actualizados al mes de enero de 2022 (FMI). Extraído el 16 de mayo de 2022 de https://libretilla.com/paises-mas-ricos-america/

Manetto, Francesco (El País). Estados Unidos se vuelca en la negociación de la presencia de México en la Cumbre de las Américas. Extraído el 17 de mayo de 2022 de https://elpais.com/mexico/2022-05-17/estados-unidos-se-vuelca-en-la-negociacion-de-la-presencia-de-mexico-en-la-cumbre-de-las-americas.html

NTN24. Brian Nichols entrevista en exclusiva difundida en twitter. Extraído el 15 de mayo de 2022 de https://twitter.com/NTN24/status/1521266385837568000

Organización de los Estados Americanos. Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres OEA/Ser.E GTCC/doc/63 rev.2. 18 octubre 2021.